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domingo, 28 de diciembre de 2014

YA ES MI CORAZÓN...


      EL RAYO QUE NO CESA

      Miguel Hernández

      Este poema trece, de mi adorado y admirado Miguel, no cesa, no cesa de perseguirme, desde los trece..

      13

    Mi corazón no puede con la carga
    de su amorosa y lóbrega tormenta
    y hasta mi lengua eleva la sangrienta
    especie clamorosa que lo embarga.

    Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
    mi corazón y es lengua larga y lenta...
    ¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
    los dulces granos de la arena amarga.

    Mi corazón no puede más de triste:
    con el flotante espectro de un ahogado
    vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.

    Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
    que de nostalgia tienes inclinado
    medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo.
    Checha, 28 de diciembre de 2014

miércoles, 24 de diciembre de 2014

MARGARITA, ¿ESTÁ LINDA LA MAR?

UN POEMA

Margarita está linda la mar, 
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

* * *

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento
Rubén Darío

www.youtube.com/watch?v=lhySLl-_QFY



Lee todo en: A Margarita Debayle - Poemas de Rubén Darío http://www.poemas-del-alma.com/a-margarita-debayle.htm#ixzz3MmsymwxI

domingo, 16 de febrero de 2014

EL CASTILLO


EL CASTILLO

Franz Kafka

(1883-1924). Escritor judío checo, cuya desasosegadora y simbólica narrativa, escrita en alemán, anticipó la opresión y la angustia del siglo XX. Está considerado como una de las figuras más significativas de la literatura moderna.
Los temas de la obra de Kafka son la soledad, la frustración y la angustiosa sensación de unas culpabilidad que experimenta el individuo al verse amenazado por  fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y se hallan fuera de su control.
En cuanto a técnica literaria, su obra participa de las características del expresionismo y del surrealismo. El estilo lúcido e irónico de Kafka, en el que se mezclan con naturalidad fantasía y realidad, da a su obra un aire claustrofóbico y fantasmal.
Contraviniendo el deseo de Kafka de que sus manuscritos inéditos fuesen destruidos a su muerte, el escritor austriaco Max Brod, su gran amigo y biógrafo, los publicó póstumamente. Entre esas obras se encuentran las tres novelas por las que Kafka es más conocido: El proceso (1925), El castillo (1926), y América (1927).


ARGUMENTO
El protagonista, conocido solamente como K., lucha para poder acceder a las misteriosas autoridades de un castillo que gobierna el pueblo al cual K. ha llegado a trabajar como agrimensor. Oscura y a ratos surrealista, El castillo trata sobre la alienación, la burocracia, y la frustración, aparentemente interminable, de los intentos de un hombre de oponerse al sistema.
Narra la historia del agrimensor K. en su intento imposible de acceder a un castillo cuyos propietarios le han contratado para realizar un trabajo del que ni siquiera sabe su naturaleza. K. se aloja en el pueblo vecino, a la espera de poder contactar con sus patrones, encontrándose en un microcosmos del que no entiende las normas legales ni de comportamiento. A lo largo de la obra uno puede percibir la irracionalidad que reina dentro de este microcosmos, una psicología desesperante, que trata de acercarnos a la realidad de la época en que fue escrita; donde un individuo, menos aún uno desconocido y odiado, nada puede hacer frente a un sistema que, habiendo sido creado por hombres, no tiene nada de humano.
(Wikipedia)

ALGUNOS FRAGMENTOS
—¿Quiénes sois? —preguntó, y miró de uno al otro. 
—Sus ayudantes —respondieron.  
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—Son los ayudantes —confirmó en voz baja el posadero. 
—¿Cómo? —preguntó K—. ¿Sois mis antiguos ayudantes a los que dije 
que viniesen después de mí y a los que he estado esperando? 
Ellos asintieron. 
—Está bien —dijo K después de un rato—, está bien que hayáis venido. 
—Por lo demás —dijo K después de otro rato—, os habéis retrasado 
mucho, sois negligentes. 
—Era un largo camino —dijo uno de ellos. 
—Un largo camino —repitió K—, pero me he encontrado con vosotros 
cuando regresabais del castillo. 
—Sí —dijeron sin más aclaraciones. 
—¿Dónde tenéis los aparatos? —preguntó K. 
—No tenemos ninguno —dijeron. 
—Los aparatos que os había confiado —dijo K. 
—No tenemos ninguno —repitieron. 
—Pero, ¿qué clase de gente sois? —dijo K—. ¿Entendéis algo de 
agrimensura? 
—No —respondieron. 
—Si sois mis antiguos ayudantes, tenéis que entender algo —dijo K. 
Ellos callaron. 
—Así que esas tenemos —dijo K, y los empujó delante de él hacia el 
interior de la casa. 
no podía decir nada, había creído que en aquel pueblo todos 
tenían importancia para él y así era, sólo esa gente no le importaba en lo 
más mínimo7
. Si hubiese sido capaz de regresar solo a la posada, se 
habría ido en seguida. La posibilidad de ir con Barnabás por la mañana 
temprano al castillo no le tentaba. Ahora, en la noche, inadvertido, habría 
querido penetrar en el castillo, conducido por Barnabás, pero con el 
Barnabás que se le había aparecido al principio, un hombre que le estaba 
más próximo que cualquier otro de los que había visto allí hasta entonces, 
y del que había creído al mismo tiempo que poseía estrechas conexiones 
con el castillo que iban más allá de su rango visible. Sin embargo, con el 
hijo de esa familia, a la que pertenecía por completo y con la que ya 
estaba sentado a la mesa, con un hombre que significativamente ni 
siquiera podía dormir en el castillo, era imposible ir al castillo en pleno día 
y cogido de su brazo, era un intento ridículo y desesperado. 
……………………………….



—Desearía pernoctar aquí —dijo K. 
—Por desgracia, eso es imposible —dijo el posadero—. Parece 
desconocer que la casa está exclusivamente destinada a los señores del 
castillo. 
—Eso lo puede decir el reglamento —dijo—, pero tiene que ser posible 
dejarme dormir en algún rincón. 
—Me encantaría poder satisfacer su deseo —dijo el posadero—, pero 
aparte de la severidad del reglamento, del que usted habla como un 
forastero, su deseo resulta imposible de cumplir porque los señores son 
extremadamente sensibles; estoy convencido de que son incapaces, al 
menos tomándolos desprevenidos, de soportar la mirada de un extraño; si 
yo le dejase dormir aquí y por una casualidad —y las casualidades 
siempre se producen del lado de los señores— le descubrieran, no sólo 
estaría yo perdido, también usted lo estaría. 
Sonaba ridículo, pero era cierto. Ese señorón, abotonado hasta el 
cuello, que, con una mano apoyada en la pared y la otra en la cadera, con 
las piernas cruzadas y un poco inclinado hacia K, le hablaba en 
confianza, parecía no pertenecer al pueblo, por más que su oscuro traje 
tuviese un aspecto solemne y pueblerino. 
—Le creo perfectamente —dijo K— y tampoco menosprecio la 
importancia del reglamento: he debido de expresarme con imprecisión. 
Sólo quiero llamarle la atención sobre algo, en el castillo tengo valiosas 
conexiones y las tendré aún más valiosas, las cuales le aseguran contra 
todo peligro que pudiese ocasionar mi estancia aquí y le garantizo que 
estoy en condiciones de agradecerle con creces un pequeño favor. 
—Lo sé —dijo el posadero, y repitió una vez más—: Eso lo sé. 
Ahora K tendría que haber expresado su deseo con más intensidad, 
pero precisamente esa respuesta del posadero le confundió, por eso se 
limitó a preguntar: 
—¿Pernoctan hoy aquí muchos señores del castillo? 
—En ese aspecto ésta es una noche ventajosa —dijo el posadero 
tentador en cierta manera—, sólo se queda un señor. 
………………………………………………..
No obstante, sabíamos que no estábamos en disposición de subsanar nada, también sabíamos que la única conexión esperanzada que teníamos con el castillo, la de Sortini, la del funcionario que sentía inclinación por nuestro padre, se había vuelto inaccesible debido a los acontecimientos; sin embargo, nos pusimos manos a la obra. Nuestro padre fue quien comenzó, comenzaron los absurdos peregrinajes hacia el director, los secretarios, los abogados, los escribientes, la mayoría de las veces no le recibieron y cuando él, por astucia o casualidad, logró que le recibieran —cómo nos llenábamos de júbilo con esa noticia y nos frotábamos las manos— fue rechazado lo más rápidamente posible y no fue recibido otra vez. También era demasiado fácil responderle, el castillo lo tiene siempre tan fácil. ¿Qué quería? ¿Qué le había ocurrido? ¿Para qué pedía una disculpa? ¿Cuándo y por quién se había movido un dedo contra él en el castillo? Cierto, se había empobrecido, había perdido su clientela, etc., pero ésos eran sucesos de la vida cotidiana, asuntos profesionales y de mercado, ¿tenía que ocuparse el castillo de todo? En realidad ya se ocupaba de todo, pero no podía intervenir groseramente en el desarrollo de los acontecimientos, simple y llanamente para servir los intereses de un particular. ¿Debía enviar a sus funcionarios para que corriesen detrás de los clientes e intentar traerlos por la fuerza? Pero, objetaba entonces nuestro padre —nosotros tratábamos estas cosas con toda exactitud en casa, tanto antes como después, en un rincón, como ocultándonos de Amalia, que si bien se daba cuenta de todo, no intervenía—, pero, como decía, entonces objetaba nuestro padre que él no se quejaba de su empobrecimiento, todo lo que había perdido lo recuperaría con facilidad, todo eso era accesorio si se le perdonaba. Pero ¿qué se le tenía que perdonar? Se le respondía, a ellos no les había llegado ninguna demanda, al menos aún no constaba en las actas, cuando menos no en las actas accesibles a los abogados, en consecuencia, en lo que podía confirmarse, ni se había emprendido algo contra él, ni había nada en curso. ¿Podía mencionar alguna disposición emitida contra él? Nuestro padre no podía. ¿O se había producido la intervención de un órgano oficial? De eso nuestro padre no sabía nada. Bueno, si no sabía nada y si no había ocurrido nada, ¿qué quería entonces? ¿Qué se le podía perdonar? Como mucho que molestara a la administración sin ningún motivo, pero precisamente eso era imperdonable. Nuestro padre no cejó, en aquel entonces aún era muy fuerte y el ocio obligado le proporcionaba todo el 
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tiempo que quería.

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL CABALLERO DE OLMEDO



EL CABALLERO DE OLMEDO

Lope de Vega







"Amor, no te llame amor

el que no te corresponde,

pues que no hay materia adonde

imprima forma el favor.

Naturaleza, en rigor,

conservó tantas edades

correspondiendo amistades

que no hay animal prefecto

si no asiste a su conceto

la unión de dos voluntades.

De los espíritus vivos

de unos ojos procedió

este amor que me encendió

con fuegos tan excesivos.

No me miraron altivos,

antes, con dulce mudanza,

me dieron tal confianza

que, con poca diferencia,

pensando correspondencia,

engendra amor esperanza.

Ojos, si ha quedado en vos

de la vista el mismo efeto,

amor vivirá prefecto,

pues fue engendrado de dos;

pero si tú, ciego dios,

diversas flechas tomaste,

no te alabes que alcanzaste

la victoria, que perdiste,

si de mí solo naciste,

pues imperfecto quedaste."

Que de noche le mataron


al caballero,

la gala de Medina,

la flor de Olmedo.

Sombras le avisaron

que no saliese,

y le aconsejaron

que no fuese

el caballero,

la gala de Medina,

la flor de Olmedo.



ESPERANZA DE DOS, CONFIANZA DE DOS, PERDIDAS,

AMOR HERIDO, FLORES MUERTAS,

QUE YA NO ENGENDRAN VIDAS


Checha, 9 de diciembre de 2013




domingo, 29 de septiembre de 2013

SUEÑOS NO SOÑADOS

EL CABALLO DE CARTÓN
Antonio Machado

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
Sábado, 25 de Noviembre de 2006 23:58. tishrei #. poesias y frases

viernes, 6 de septiembre de 2013

DOS MUJERES EN PIE DE GUERRA

DOS MUJERES EN PIE DE GUERRA

HÉCUBA (Teatro clásico, Eurípides)
TEATRO EN MURCIA
Drama
Director: José Carlos Plaza
Reparto: Concha Velasco, José Pedro Carrión, Juan Gea, Pilar Bayona, Alberto Iglesias.
Sinopsis:
Hécuba es, con más derecho que cualquier otra jamás escrita, la tragedia de la venganza. A diferencia del vacilante Hamlet, y con más determinación que ningún otro vengador que haya pisado la escena, Hécuba no vacilará, erigiéndose a un tiempo en acusador, juez y verdugo.

Qué enorme personaje esta anciana que nació en un palacio, esposa de rey y madre de hombres llamados a ser reyes, y que hoy solo espera la hora de ser arrastrada como esclava hacia tierra extranjera. Y qué paradoja que precisamente entonces, cuando parecía más débil, esta madre desdichada se revuelva y devuelva un golpe tan irreparable como el que recibió.

Ha sido un privilegio dar de nuevo palabra y acción a la vieja Hécuba y a los otros extraordinarios personajes de la tragedia de Eurípides. Como ha sido un honor trabajar otra vez para el Festival de Mérida junto a mi admirado José Carlos Plaza, y hacerlo para la enorme actriz Concha Velasco. (Juan Mayorga).

Sábado 05 de octubre 2013        
Esta tragedia de Eurípides es menos conocida que sus Troyanas pero ambas abordan la temática de la Guerra de Troya y no precisamente desde el bando de los ganadores, sino de las grandes perdedoras que son las mujeres de los héroes.
En escena confluyen las hijas, esposas y madres de los troyanos muertos y al frente de todas ellas Hécuba, la reina perdedora, la “madre coraje”. Las mujeres no han hecho la guerra pero sufren sus consecuencias y también encuentran su manera de vengarse, y no del poder o la riqueza arrebatada, como hacen los hombres, sino de su mayor tesoro: hijos y esposos.

Eurípides da otra vuelta de tuerca a la incoherencia que es la guerra. Estas mujeres no son mentira, las vemos a diario en los telediarios sosteniendo en brazos a un hijo o mesándose los cabellos por los maridos muertos. Por eso el Teatro Griego es actual, porque trata temas universales que nunca pasaran de moda y que tocan directamente al ser humano desde lo más hondo.
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Argumento
Después de la Guerra de Troya, los griegos arribaron al Quersoneso tracio con las cautivas troyanas, botín de guerra de los helenos. Aquiles, aparecido de noche, exigía como sacrificio una de las hijas de Príamo. Pues bien, los griegos, tratando de honrar al héroe, sacrificaron a Políxena tras arrebatársela a Hécuba. Poliméstor, rey de los tracios dio a su vez, muerte a Polidoro, otro de los hijos de Hécuba. Poliméstor lo había recibido de parte de Príamo quién lo envió junto con mucho oro para salvaguardarle, aún niño, de la crueldad de la guerra. Tomada la ciudad, el tracio, queriéndose lucrar, se quedó con el oro de los troyanos y mató al hijo de Príamo y Hécuba: Polidoro.
Arrojado el cuerpo al mar, el oleaje lo echó fuera frente a las tiendas de las prisioneras. Una sirvienta lo encuentra y lleva esta nueva desgracia aHécuba. La madre, abatida, pide ayuda a Agamenón y le hace saber su intención de vengarse, junto con el coro de esclavas troyanas, de quién ha traicionado su amistad y ha matado a su hijo. Hace venir a Poliméstor con sus hijos, ocultándole lo ocurrido, como para ponerle al corriente de unos tesoros aún ocultos en Troya. Con engaños mata a sus hijos y a él le priva de la vista. Cada uno relata su desgracia y el porqué de su final. Hécuba vence a su acusador ante los ojos de los griegos argumentando que ella no había dado comienzo a la crueldad, sino que se había defendido de quién la comenzó. Pero Poliméstor, convertido ahora en una especie de vaticinador, anuncia, como ve, a través de sus ceguera los males que aguardan a la propia Hécuba y a Agamenón.

miércoles, 31 de julio de 2013

TRAGICOMEDIA EN MÁS DE SEIS ACTOS: LA CELESTINA

LA CELESTINA. TRAGICOMEDIA EN MÁS DE SEIS ACTOS


No podía dejar de traeros una de mis obras favoritas, considerada, después del Quijote, joya de la literatura universal. Su autoría  y estructura narrativa han generado múltiples controversias, de algunas de las cuales, también os hago partícipes.
Como “finale”, mi más sincero deseo de que disfrutéis de éste “monstruo”  sin igual de la literatura. Yo he de releerla sin tardanza.

¿Cuáles son las tres teorías sobre la autoría de LA CELESTINA de Fernando de Rojas?
Problemas de La Celestina en torno al género y al autor de la obra

hace 4 semanas

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Alejandro Ch.

Mejor respuesta - Elegida por la comunidad

Hay tres teorías:
Autoria

1. La obra fue escrita por un solo y mismo autor, Fernando de Rojas.

2. Se trata de dos autores. El primer autor escribiría el primer acto y los siguientes Fernando de Rojas como él mismo dice en "El autor a un su amigo". Postura aceptada en el Barroco y en la actualidad.

3. Hay tres autores. El del primer acto es anónimo; Fernando de Rojas es el autor de los actos desde el II-hasta el XVI, y lo añadido en la Tragicomedia fue escrito por Proaza o algún colaborador de Rojas.

Género:

Se defienden dos posturas:

1. En el Neoclasicismo la incluían dentro de la "novela dramática" o "novela dialogada", porque es demasiado extensa para ser representada, por su flexibilidad de tiempo y espacio, la obscenidad de algunas escenas y el ritmo lento.



2. Otros la incluyen dentro del teatro, concretamente dentro de la "comedia humanística", teoría hoy aceptada. Se justifica a partir de la comparación con las Comedias bárbaras de Valle y las Tragedias de Séneca. Aparte se justifica su flexibilidad aludiendo a la finalidad de esta obra de ser leída en palacio y a no estar pensada para ser representada.

Fuente(s):
http://juanberpor.wordpress.com/2009/07/…


Introducción a La Celestina:




La Celestina, de Fernando de Rojas, es la obra más importante de la literatura española después del Quijote, según muchos críticos. Fue muy exitosa en su tiempo y aún sigue cautivando a lectores con una historia intrigante que refleja la lucha ideológica y moral de una sociedad en transición de la Edad Media al Renacimiento. También ha dado mucho de qué analizar y estudiar con su proliferación de ediciones, dudas sobre la autoría y debates con respecto al género. Esto es un breve resumen del género, estructura, estilo y temas principales de La Celestina.

Género, estructura y estilo:

Si bien actualmente se la conoce como La Celestina, el título original de la primera versión de la obra de 1499 es la Comedia de Calisto y Melibea y la versión de 1502 se llama Tragicomedia de Calisto y Melibea (1502). Hubo además otras versiones publicadas entremedio, incluyendo una con el título el Libro de Calisto y Melibea y de la puta vieja Celestina.

El autor cuenta que encontró la versión original de esta comedia, de autor desconocido, y decidió completarla. Por lo tanto, no se sabe a ciencia cierta qué partes de la obra se le pueden atribuir a Rojas, ni quién es el otro escritor. Según Rojas, el cambio del título de Comedia a Tragicomedia se debe al final trágico que agregó al manuscrito original:



"Otros han litigado sobre el nombre, diziendo que no se avía de llamar comedia, pues acabava en tristeza, sino que se llamase tragedia. El primer autor quiso darle denominación del principio, que fue placer, y llamóla comedia. Yo viendo estas discordias, entre estos extremos partí agora por medio la porfía y llaméla tragicomedia".



No obstante, los críticos generalmente la consideran, ni una comedia ni una tragicomedia, sino una novela por su carácter irrepresentable. En efecto, la obra se desarrolla enteramente a través del diálogo, y no hay un narrador que presente y juzgue. También hay varios monólogos. El estilo del diálogo es típico del lenguaje hablado del siglo XVI, combinando el lenguaje culto con el popular, de acuerdo a la clase social del personaje. El tono de la obra es pesimista y trágico. Por ejemplo, cuando muere Melibea, su padre culpa al mundo, al amor y a la adversa fortuna.



La Comedia consiste en 16 actos y la Tragicomedia en 21. Aunque la adición de cinco actos interpolados es la diferencia más significativa, no es la única. Las ediciones de 1500 y 1501 de la Comedia, ya incluían once octavas acrósticas, el íncipit "Síguese la comedia" y el "Argumento" a principio de la toda la obra. Además de estos elementos, en la Tragicomedia hay una nueva estrofa al final de los versos de introducción que explica el fin moralizante y didáctico de la obra. En ella, Rojas declara que el motivo de la obra es mostrar los peligros del "loco amor". También en la Tragicomedia, aparece por primera vez un prólogo que imita De remediis utriusque fortunae, de Petrarca. Cabe notar que hay una marcada influencia de Petrarca en muchas sentencias y refranes por toda la obra.


Temas:

Amor:

Es el tema central sin lugar a dudas. Pero en esta obra es un amor enfermizo y obsesivo, el llamado "loco amor". Por ejemplo, Calisto dice que se siente enfermo después de ver a Melibea. Además, es un amor ilícito. Calisto y Melibea abandonan las normas del amor cortés y la conducta juiciosa, y se entregan a la pasión, mientras que los criados mantienen relaciones con las prostitutas. Celestina fomenta esta concepción hedonista del amor.

Codicia: La codicia es lo que motiva a los criados y a Celestina a que ayuden a Calisto. De hecho, la avaricia de Celestina, cuando no quiere compartir la cadena con los criados, provoca su muerte. Los criados caen víctimas a la codicia también cuando la asesinan y se mueren tratando de huir de la justicia.



Muerte:

El desenlace es trágico, dado que la mayoría de los personajes se mueren al final. Se abandona la idea medieval de la muerte como liberación y paso a la verdadera vida celestial. Por eso todos los personajes quieren gozar intensamente y viven con impaciencia. Hay una exaltación constante del carpe diem, un tema principal de la literatura renacentista.



Magia:

La práctica de la magia era habitual en la España de esta época, así come en toda la Edad Media. Celestina usa la magia para que Melibea se enamore de Calisto.



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lunes, 8 de julio de 2013

PARECE QUE EL TIEMPO SE HUBIERA PARADO

PARECE QUE EL TIEMPO SE HUBIERA PARADO




Catarsis permanente que se queda,
Ni espera lo soñado,
Ni añora lo pasado,
Deseo de caminar sin pies,
Deseo de gozar sin alma,
Deseo de preguntar sin respuestas,
Deseo de avanzar sin caminos,
Deseo  de no sentir deseo.

Alma abotargada  y monótona,
Limitada, disconforme y conformada,
Hundida en la noche, más alada,
Despierta en el día, más dormido,
¡Maldita esperanza de la espera!,
¡maldito estoicismo no apagado!.

¡Haced la gran hoguera,
Arda fuego en lo inhumano,
Que me convierta en cenizas,
Con Séneca de mi mano!,
Pero dejadme prenderla,
Que antes salga mi letargo,
No he de morir de paso,
Pasar quiero páginas,
Sólo, si muevo mi brazo.

Cecilia Guillén Pérez

jueves, 4 de julio de 2013

PALABRAS COMO FUEGO, VAN GOGH. SIN PACIENCIA CON LA TEMPLANZA

Palabras como fuego, van Gogh
Sin paciencia con la templanza



No tengo paciencia con el “así llamado” sentido común (con lo falso, a millas de distancia de lo verdadero), que se ha de tener, y aparentemente no se tiene si uno se desvía del camino habitual y se atreve a algo distinto.
Con esto, repito, no tengo ninguna paciencia. Y no la tengo, por la sencilla razón de que mi propio y natural sentido común, si lo pienso, me lleva a resultados completamente distintos de la mezquina sabiduría general y la prudente, templada rectitud.
Oh, esa indecisión, esa incertidumbre, esa falta de fe en que lo bueno es bueno, que lo negro es negro y que lo blanco es blanco.
(339 a) Drenthe, 1883

No se está seguro de algo sin más, las cosas no se pueden predecir, o, si acaso, de manera muy imprecisa. Pero hay algo llamado conciencia, una especie de brújula, con cuya ayuda podemos distinguir entre esta y aquella dirección, entre el norte y el sur, entre la derecha y la izquierda, al menos en términos generales. Por encima de las corrientes casuales y de las atractivas y engañosas costas, uno es así capaz de decir: ¡este camino, desde luego, no es el correcto para mí!.
(337), Drenthe, otoño de 1883

TRADUCCIÓN: Cecilia Guillén Pérez

miércoles, 3 de julio de 2013

PEQUEÑA SELECCIÓN DE FÁBULLAS

PEQUEÑA SELECCIÓN DE FÁBULAS



Fue mi padre el que me introdujo desde temprana edad en este gran género, el de la fábula. Me las recitaba de memoria, ese gran memorión perdido en las múltiples heridas que hoy afectan a su cerebro. Llegué a aprenderme más de una docena, de las que, por desgracia, no sabría recitar ni media. No obstante, todas dejaron su huella en mí, todas  señalaban con el dedo los defectos humanos, y, entre todos ellos, destacaba el de la vanidad. ¡Se trataba de animales! , esos seres inferiores y en muchos casos maltratados, los que con todo acierto, nos sacaban burla a nosotros, ¡los grandes y poderosos humanos! .
Samaniego, fue y sigue siendo mi favorito, y a él pertenece esta pequeña selección:




La zorra y el busto
Dijo la Zorra al Busto,
Después de olerlo:
«Tu cabeza es hermosa,
Pero sin seso»

Como éste hay muchos,
Que aunque parecen hombres,
Sólo son bustos.


martes, 2 de julio de 2013

PALABRAS COMO FUEGO, VAN GOGH. El que va de paso, no ve más que el humo.

PALABRAS COMO FUEGO, Van Gogh
El que va de paso, no ve más que el humo
Ser amigo, ser hermano
 (131), Cuesmes, 5 de agosto de 1875



“A menudo, son las circunstancias las que impiden a los hombres hacer algo, están presos en una suerte de terrible, horrible, extremadamente horrible jaula.
Ya sé que también está la absolución, la tardía puesta en libertad.
Una fama arruinada, con o sin fundamento, pobreza, circunstancias  inevitables,  adversidades, es lo que hace presos a los hombres.
Sabes lo que nos libera de esa prisión?.  Se trata de una profunda y seria inclinación a ser amigo, a ser hermano, amar es lo que abre la cárcel mediante un poder superior, una fuerza mágica. Sin ésta, permanece uno encarcelado. Allí donde  se renueva la simpatía, también la vida  renace”.
Van Gogh
Traducción: Cecilia Guillén Pérez

lunes, 1 de julio de 2013

EL CABALLO DE ATILA

EL CABALLO DE ATILA






Cuenta la leyenda que por allí por donde pasaba este caballo, propiedad de Atila, rey de los hunos, NO CRECÍA LA HIERBA.
Actualmente se relaciona el problema de desertificación de la tierra con este caballo, con esta leyenda. ¿Pero, existió, existe tal raza de caballos?.
   No hay duda de que los humanos estamos sembrando muerte con nuestras tóxicas emisiones de CO2 a la atmósfera, con la manipulación de todo lo vivo, que, en definitiva, es lo que nos alimenta , con el uso de pesticidas, conservantes, energías no renovables, y un sinfín de agentes venenosos.
  Sembramos muerte esperando vida, mientras visitamos piadosamente los templos de nuestros dioses rogándoles piedad y bondad para con nosotros.
    Sin embargo, hay muchos tipos de Atilas.
Cierto es que, como seres dotados de razón, no nos exime la ignorancia o despreocupación de culpa alguna, aunque, en muchos casos, sí la atenúa, a saber, aquellos en que conscientes de nuestro error, procuramos enmendarnos, reconducirnos  hacia una relación armoniosa y respetuosa con la naturaleza, de la que somos parte.
   Pero, ¡ay del Atila consciente, malvado y asesino de lo que le rodea!.  Ningún Dios tendrá piedad de sus sibilinas  y perversas actuaciones. Capaz de ir matando y torturando lentamente a lo más cercano, llegará a otro punto de cercanía donde también aniquilará, y todos huirán a su paso. De nada servirán sus plegarias, ni sus ruegos a S. Francisco de Asís, porque no habrá quien lo escuche, ni quien lo crea.
 Deseará estar sólo, pero no lo conseguirá jamás. Su conciencia lo acompañará para siempre y quizás no tarde mucho en arruinarlo, porque el mal que produce, no es otro que el que lleva dentro. Su crimen será su propio castigo.

“¿Mi crimen? ¿Qué crimen?- rugió con repentina cólera Raskolnikov-. El hecho de haber matado a una vieja inmunda y maligna, a una usurera miserable y vil, cuya muerte merecería indulgencia para cuarenta pecados, un vampiro que chupaba la sangre de los pobres, ¿constituye acaso un crimen? No lo creo, y no pienso expiar esa culpa”.
                                         Dostoievsky, “Crimen y Castigo”

martes, 11 de junio de 2013

YERMA

YERMA (GARCÍA LORCA)



Yermo, que no da frutos, de vida estéril, por causa propia o ajena.
Anquilosamiento, estancamiento, aislamiento en el propio ser, que no crece ni germina.
Verdadera tragedia humana.

RESUMEN DE LA OBRA
es una obra teatral popular que desarrolla una tragedia de ambiente rural. Está dividida en tres actos de dos cuadros cada uno. Es una de las tres obras de teatro que forman parte de la "trilogía lorquiana", junto con La casa de Bernarda Alba (1936) y Bodas de sangre (1933).
Escrita por Federico García Lorca (1898-1936), narra la historia de una campesina de nombre Yerma, frustrada por no poder engendrar hijos con su marido, Juan. La obra "explora el conflicto interno de una mujer casada que anhela y busca infructuosamente ser madre, para sentirse una mujer completa. La tragedia de la protagonista es anunciada por su nombre y materializada por la posible esterilidad de su pareja. Juan, su esposo, no puede ni quiere engendrar hijos. El hecho de que Yerma mate a su marido, por impotencia, hace oficial su realidad y su tragedia. Sus convicciones morales no le permitían tener hijos con otro hombre que no fuera Juan, mientras éste viviera. Irónicamente, la acción de Yerma es una respuesta radical y tradicionalista al mismo tiempo." ([1])
Por un lado, a través de un gesto radical, se libera de la esterilidad de Juan aunque no de su tragedia personal. Por otra parte, la determinación de Yerma de matar a Juan obedece en parte a su deseo de cumplir con una función impuesta por la sociedad; quiere tener hijos como las mujeres casadas que viven a su alrededor.
Consciente del éxito del drama rural poético, Lorca elabora estas tragedias basándose en una conjugación de mito, poesía y sustancia real, tratando de retratar a una mujer a su vez oprimida y liberadora de sí misma.
Lorca utiliza una amplia serie de símbolos como recursos para marcar los sentimientos o las situaciones de los distintos personajes a lo largo de la obra (tanto en Yerma como en otras muchas). Algunos de estos son: la imagen y mención al agua de lluvia o la fuente, que representan la fecundidad; el agua corriente, que es la esperanza que tiene la mujer de quedar embarazada; la leche y las flores (sobre todo la rosa), que son la alegría ante la maternidad; en cambio, la roca, la sequedad, la arena y las sombras simbolizan la esterilidad de Juan, así como el muro, que representa el impedimento a la fertilidad.

¿La honra es una carga, que se lleva entre dos?

domingo, 9 de junio de 2013

BODAS DE SANGRE

BODAS DE SANGRE (García Lorca)
¿Libre albedrío, destino, ambos?


SILVIO RODRIGUEZ: ME VA LA VIDA EN ELLO: http://www.youtube.com/watch?v=DKZxZftw8nQ




Transformar un triste y sucio suceso real, publicado en la prensa de 1928, en un texto dramático de la grandeza del que nos ocupa es el testimonio irrebatible del genio de un poeta: Sublimar la realidad y elevarla al terreno del arte. Cinco años le llevó este proceso creativo, el resultado: una tragedia. En su superficie rural pero ese realismo aparente es sólo el camino elegido para profundizar en un estilo muy extraño a la dramaturgia española: la tragedia. Y Lorca entra en ella plenamente, sin miedo: Utiliza la presencia constante de la fatalidad; el mal augurio lo presenta desde las primeras frases de la madre; el final catastrófico, irrevocable; unos personajes superiores, distanciados (la Luna, los leñadores, la muerte) y por encima de todo la fuerza motriz, que arrasa y pasa por encima de prejuicios, normas y represiones: la sexualidad. Esa fuerza apasionada que vemos en Yerma, en Adela y tantos y tantos personajes y textos lorquianos, aquí cobra protagonismo absoluto porque se muestra desnuda, limpia, prácticamente sin anécdota, sin adornos. La poesía y la pasión auténtica de la obra es el vínculo del creador con el público: frente a «un teatro de corazones de serrín y diálogos a flor de dientes», como él criticaba ya en 1935, presenta un teatro carnal y enraizado en la tierra, de campos de rosas mojadas, del sufrimiento del labrador y de ese pájaro «herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido».
 JOSÉ CARLOS PLAZA 

miércoles, 5 de junio de 2013

INVICTUS

INVICTUS




El poema preferido de Nelson Mandela

"Invictus" es el poema más conocido del poeta inglés William Ernest Henley (23 de agosto de 1849 — †11 de julio de 1903), que aparece en la película de Clint Eastwood, de igual nombre (Invictus), sobre el cambio de mentalidad ocurrido en Sudáfrica a raíz del acceso de Nelson Mandela al poder.
  

No es fácil, rodeado de sombras e incertidumbres, sentirse dueño del propio destino, sentir que, desangrada el alma, aún quedan fuerzas, en un cuerpo extenuado , que conminan a avanzar por el camino elegido, forjar el incierto  devenir,  re-crearse.
¡Aceptemos la humana angustia, pero  despojémonos del miedo!


Checha, 5 de junio de 2013



martes, 4 de junio de 2013

SI HUBIERAS HABLADO, DESDÉMONA

SI HUBIERAS HABLADO, DESDÉMONA

Fue la traducción de este libro el proyecto final de mis estudios de traducción en la Universidad Complutense de Madrid.
Desgraciadamente, hubo un equívoco en la búsqueda de libros  inéditos, y tras haber realizado la traducción completa, pudimos comprobar que el libro ya había sido traducido, lo que me impidió la publicación del mismo.
En cualquier caso, os lo recomiendo encarecidamente.


Contiene los monólogos de 11 mujeres que dicen lo que piensan. Las voces se han extraído de la historia y la ficción, antiguas y modernas. Algunas de las voces son famosas por su relación con un hombre famoso - Laura de Petrarca y las esposas de Goethe y Lutero, mientras que otros son familiares en su propio derecho - Safo, la Virgen María y Climenestra.

Christine Brückner ‘Si hubieras hablado, Desdémona”
111 páginas
Editorial Laja
Barcelona, 1988


Fragmento de Otelo, de Shakespeare

CASSIO.- Ninguno en el mundo; ni conocía a ese hombre.
IAGO.- (A Blanca.) ¡Cómo! ¿Palidecéis?- ¡Oh, sacadle al aire! (Cassio y Rodrigo son sacados afuera.) Esperaos, buenos caballeros.- ¿Estáis pálida, señora?- ¿No advertís el terror de sus ojos?- Pardiez, si estáis ya sobrecogida de espanto, sabremos más en seguida. ¡Contempladla bien! Por favor, miradla. ¿Lo notáis, señores? ¡La culpabilidad habrá de rebelarse, aun cuando la lengua está muda!
Entra EMILIA
EMILIA.- ¡Ay! ¿Qué sucede? ¿Qué sucede, esposo?
IAGO.- Cassio acaba de ser asaltado aquí, en la oscuridad, por Rodrigo y otros individuos que se han dado a la fuga. Le han medio matado y Rodrigo está muerto.
EMILIA.- ¡Ay, el buen caballero! ¡Ay, el buen Cassio!
IAGO.- ¡He ahí los frutos de la putería!- Por favor, Emilia, ve a informarte dónde ha cenado Cassio esta noche. (A Blanca.) ¡Cómo! ¿Os hace esto temblar?
BLANCA.- Ha cenado en mi casa; pero esto no me hace temblar.
IAGO.- ¡Oh! ¿Ha cenado en vuestra casa? Os lo ordeno, venid conmigo.
EMILIA.- ¡Vergüenza, vergüenza de ti, puta!
BLANCA.- ¡Yo no soy una puta, sino una mujer de vida tan honrada como vos que me insultáis así!
EMILIA.- ¿Como yo? ¡Quita allá! ¡Vergüenza de ti!
IAGO.- Amables caballeros, vamos a ver curar al pobre Cassio.- Venid, señora, nos contaréis otro cuento.- Emilia, corre a la ciudadela y refiere a mi señor y a mi señora lo que ha ocurrido.- ¿Queréis ir delante? (Aparte.) ¡Esta noche hago mi suerte o me destruyo por completo! (Salen.)
Escena Segunda
Dormitorio en el castillo.-Desdémona duerme en el lecho.-Arde una luz
Entra OTELO
OTELO.- ¡He ahí la causa! ¡He ahí la causa, alma mía!... ¡Permitidme que no la nombre ante vosotras, castas estrellas!... ¡He ahí la causa!... Sin embargo, no quiero verter su sangre, ni desgarrar su piel, más blanca que la nieve, y tan lisa como el alabastro de un sepulcro. Pero debe morir o engañará a más hombres.- ¡Apaguemos la luz, y después apaguemos su luz! Si te extingo, agente de la claridad, y me arrepiento en seguida, podré reanimar tu primitiva llama; pero una vez tu luz extinta, ¡oh, tú, el modelo más acabado de la hábil naturaleza!, no sé dónde está aquel fuego de Prometeo que volviera a encender tu luz. Cuando haya arrancado tu rosa, no podré darla de nuevo su potencia vital. Necesariamente habrá de marchitarse. (Besando a Desdémona.) ¡Quiero aspirarla en el tallo!- ¡Oh, aliento embalsamado que casi persuade a la justicia a romper su espada! - ¡Uno más! ¡Otro aún! ¡Quédate así, cuando estés muerta y te mataré, y acto seguido volveré a amarte! ¡Otro más! ¡El último!... ¡Nunca beso tan dulce fue tan fatal!... ¡Fuerza es que llore!... Pero son lágrimas crueles... ¡Este dolor es celestial; hiere allí donde ama!- Se despierta.


Christine Brückner, en su libro Si hubieras hablado, Desdémona, Laia, Barcelona, 1989 [1983].
da voz a, entre otras, la mujer más arquetípica de la cultura occidental: la Virgen María. Ésta, dirigiéndose directamente a Dios Padre, por quien se ha sentido manipulada, se queja de haber sido relegada a una mera función religiosa, por muy alta y trascendental que ésta hubiera sido.
María expresa sus sentimientos ante hechos del Evangelio en que su amor función religiosa, por muy alta y trascendental que ésta hubiera sido.
María expresa sus sentimientos ante hechos del Evangelio en que su amor maternal y su derecho a la educación personal de su hijo han sido claramente sobreseídos, por motivos de índole “superior”.
El aspecto humano de María, como mujer y madre, está aquí perfectamente articulado, y complementa el estudio sobre esta figura histórica llevado a cabo por Marina Warner y publicado en 1967 bajo el
título Tú, sola entre todas las mujeres.
La desmitificación absoluta del parto virginal del niño salvador ha sido descrita por Grace Paley en la narración breve “At That Time, or The History of a Joke”.
En esta obra se analiza, desde una perspectiva histórica, artística y popular, el desarrollo de la figura de
María, bien como Madre, bien como Reina, Virgen, Intercesora o Esposa Celestial, según las necesidades sociales del momento y las circunstancias históricas. Así se ha ido construyendo un ejemplo de feminidad que
solamente ahora comienza a desconstruirse.

La autora española Dolores Soler-Espiauba ha dedicado también una novela al mismo personaje:
Hermana Ana, ¿dónde estás?, Espasa-Calpe, Madrid, 1990.

Sobre Christine Brückner en La Vanguardia

Valiosas plumas germanas han demostrado ya la solidez de la actual
narrativa en Alemania.
Christine Brückner (Waldeck,1921) llega avalada por el prestigio
de sus coetáneos y por el suyo propio: ha vendido en su país más de
100.000 ejemplares desde que en1983 apareciese la edición original
de “Si hubieras hablado, Desdémona”. Discursos no pronunciados
de mujeres enojadas”. Las exhortaciones de personajes tan alejados
en el tiempo como Safo, la VirgenMaría o la esposa de Goethe, o de
personajes dramáticos tan dispares como Desdémona, Lisístrata o
Clitemnestra, reflejan los sentimientos de las mujeres de hoy.
La subjetividad con que la autora encara la creación de estos
discursos airados puede enfrentarse con la subjetividad del lector/lectora y
no cuajar del todo la comunicación, puesto que a los personajes históricos y
literarios—de alguna forma— ya los hemos forjado en nuestro
subconsciente.
Sin embargo, el esfuerzo que realiza Brückner para otorgarle a cada, mujer
un discurso propio es notable y el resultado satisfactorio. El libro se
convierte en un conseguido ejercicio literario en el que cabe todo, desde el
 humor, la causticidad, la amargura y el amor, hasta la crítica más ácida a
la sociedad actual y muy especialmente a la sociedad patriarca! De todos
los tiempos. Las mujeres que eran sujetos pasivos de la acción, se dirigen a
sus maridos. rivales, amantes o a un perro o incluso a Dios: y por primera y
última vez dicen lo que verdaderamente piensan. En este sentido, los
mejores relatos son los que se refieren a escritores .En “la mitad más gorda
de Goethe” la obesa esposa de la prestigiosa Excelencia de Weimar
increpa a Charlotte von Stein, mientras va labrando las virtudes y defectos
de “su” hombre: “,Por qué nos odia usted? Si yo no le he robado nada. Lo
que yo le dí, usted no estaba dispuesta a entregarlo, ni siquiera lo tenía.
Uno se da cuenta de lo mucho que valía una cosa según se siente cuando la
pierde. En el jardín he aprendido que para que crezca algo hay que sembrar
antes”.
En “El amor tiene un nuevo  nombre” queda muy bien perfilada la
personalidad de Petrarca. Laura enferma de peste perora acerca del poeta
huido. Se queja de que Petrarca nunca se atreviese a decirle nada, a pedirle
nada, de que la mata para escribir los poemas que le dieron fama, de que
nunca la tratase como a una verdadera mujer. Define a la perfección como
actúa, muchas veces, el poeta con el objeto de su posesión:
“Tú te libras de mí con unas pocas palabras. (...) Tú no llorabas por mí, llorabas tu propio dolor. No me amabas a mí, sino al amor que sentías por mi; Cuando esté muerta seguirás viéndome en cada laurel y en cada nube. (...) ¿Habré vivido? ¿No será que me has inventado?
El oficio de dramaturga
En realidad, estos discursos de Christine Brückner son monólogos teatrales perfectos: existe un estilo para cada personalidad. Estos monólogos representados tendrían el mismo éxito o más que leídos. Las mujeres silenciadas, vilipendiadas, olvidadas u ocultadas responden con audacia y amargura; desde la esposa de Lutero hasta la vengativa Clitemnestra que le
dice a Agamenón después de haberlo asesinado: “Muchas veces decís lleno de vanidad, ¡soy de hierro! Pues bien, oxídate. También el orín acaba pudriéndose”.
El discurso más hiriente, quizá por la proximidad histórica, es “No habrá monumento para Gudrun Ensslin”; la terrorista de la banda Baader-Meinhoff habla desde la celda de Stammheim antes de su supuesto suicidio. Brückner muestra especial simpatía por Ensslin, no hay que olvidar que los suicidios de los terroristas en la prisión conmocionaron a la opinión pública mundial apenas hace una docena de años. GudrunEnsslin es hija de un pastor protestante y esposa de escritor, Brückner también. De este modo, los
avatares de la terrorista le vienen como anillo al dedo a Brückner para defender sus ideales. Es cuando más auténtica se muestra ni siquiera en la réplica que ella misma le hace a su colega Malviday Meysenburg, en “Baje usted una octava, señorita von Meysenburg!”, llega a ser tan convincente, caústica y apasionada.
La autora, que es también dramaturga, realiza guiños literarios,
por ejemplo, en el discurso de Clitemnestra alude a “Les Mouches”
de Jean PaulSartre: “Algún día las moscas vengarán a Clitemnestra”.
Creo que Brückrer ha vengado a mucha gente.