martes, 20 de febrero de 2018


Vieja silla



No quiero ser
aroma en el desierto,
ni sonrisa que esconda
afilado armamento,
ni animal que lamente
su fortuna despiadada,
ni rio que se entrecha
en convexos cañones,
ni amapola que rinde sus honores
al filo del cuchillo traicionero.

No quiero ser la dulce mariposa
que en párpados yertos se posa.
No quiero ser tu voz esquiva
que habla enjugando saliba.

No quiero ser la estrella mañanera
que se esfuma
que se opaca en la mañana altanera.

No quiero ser tu beso enamorado
que sabe a hiel
y a polvo mojado.

No quiero ser tu risa ni tu llanto,
sino el mero transcurrir
de un armonioso canto.

Quisiera ser arte,
mas no puedo,
de altura tan excelsa me mareo.

Quiero ser la vieja silla
reposo del caminante
que no luce mas está,
vieja, rota, allí constante.

Checha, 20 de febrero de 2018

lunes, 19 de febrero de 2018


Llanto



Señores ustedes
inconscientes
malnacidos
indecentes,
me han robado el llanto.

Ese llanto humano,
el que llora y ríe,
ese desahogo
de lo alegre y triste,
la expresión más pura
de un alma rota
encendida
que llora y suspira.

Mi canción más triste,
el pecho más ahogado,
ladrones malditos,
me lo habeis robado.

Os lo habeis llevado
como el que se lleva
un jarrón destrozado
y era mío, mío,
era mío mi llanto.

Cada lágrima brotada
no era el llanto de un día,
encerraba el sentimiento
de una larga larga vida.

No mueras aurora,
vive siempre,
más allá de mi sombra,
si mueres ahora
ni una lágrima saldrá
de un espectro que era humano
y de repente,
es solo desecho ultrajado.

Checha, 19 de febrero de 2018

jueves, 15 de febrero de 2018


Poema claroscuro



Hay poemas de esperanza
plenos de luz y alegría,
que desbordan los sentires,
de los que brotan cantares
que nacen del corazón
rozando la sinrazón.

Otros poemas, los hay,
llenos de melancolía,
de tristeza y agonía
de trapos sucios y viejos
que impiden la perspectiva.
Surge de ellos la lágrima,
esa gota de perfidia,
de desesperación e ignominia.

Y ambos son nuestra vida.
Somos cielo y somos tierra,
infierno en su fuego fatuo,
las garras de una gran fiera,
pero tambien armonía,
risa, espera, calor de día,
la mirada tierna y pura
de inocencia y energía.
Somos lobo y cual oveja
nos llevamos la sorpresa
de andar entre la maleza
y degustar la melaza.

Como opuestos necesarios
asumimos ese fario
de ser uno y de ser dos,
de vagar por dos espacios
que se unen y rechazan
pero al fin son el pilar
de nuestro empeño diario
por limar las asperezas
y equilibrar el dialogo.

Que vida es poema dual,
que poema es despedida
y algazara sin igual.

Checha, 15 de febrero de 2018




martes, 13 de febrero de 2018


Cien lunas



Cien lunas de mil colores
brillan en la lotananza.
El niño fija en sus ojos
de azabache y de bonanza,
una a una las cien lunas
sin saber donde se halla
la luna de su esperanza.

Baja los ojos el niño
para verla reflejada,
y sus ojos se entristecen
al ver la tierra agrietada.
¿Donde estara pues mi luna,
entre toda esa camada?
¿Donde la que ayer yo vi plasmada
en fino reflejo de plata?

Coge la que quieras ,
dijo el viejo que acechaba.
Cualquier luna que tu abraces,
que acunes en tu regazo
será la que siempre luzca
y te cubra con su manto.

Pues no hay luna para ti,
tuya la haces muchacho.

Checha, 13 de enero de 2018


Gris



Un color que me espanta
que me escupe,
me atraganta.

Es el color de lo neutro,
lo sin vida,
lo siniestro.

Es forma de ser oscura,
tan silente
sin aventura.

Es un cielo que no es raso,
que no es negro,
oscuro ocaso.

Gris plomo, pesado,
de brumas enmarañado.
Gris de asfalto
buscando empedrado.

El gris de los cementerios,
de sepulcros olvidados
de piedras distorsionadas
raidas y desgastadas.

Hombres grises se acercan,
sin brillo en sus ojos pardos,
sin luces en sus andares
poco humanos y muy raros.

Gris del pasado
gris de la guerra
gris de la ausencia
gris de amargura y vida,
de vientre desarraigado.

Quiero luz
me sobra gris
de sombras
de acecho,
de crudo despecho.

Checha, 12 de febrero de 2018

domingo, 11 de febrero de 2018


Sincretismo lingüístico



Señoros y señoras,
miembros y miembras,
portavozos y portavozas......

Me veo en la obligación de comunicarles que todo esto es un descalabro.
Fuera de todas las chanzas que sin duda ha merecido, con toda la razón, este uso absurdo e incorrecto del lenguaje, me gustaría apuntar que los ministros (y ministras, jajaja) de igualdad deberían utilizar su valioso tiempo en algo más productivo que destrozar la lengua.

Cierto es que hay determinadas palabras, sobre todo las referentes a oficios que tradicionalmente solo ocupaban los hombres, que si se feminizan adquieren un cariz más acorde con la realidad.
Dicho lo cual, todo el resto es falacia.
La mayoría de las palabras son polisémicas, y la razón última de ello no es otro que la economía de la lengua.


Si en español el plural es masculino, en aleman es femenino, y los hombres no se rasgan las vestiduras por despecho, aunque nos lleven lustros en su lucha contra el sexismo.
Se trata simplemente de una norma lingüística que favorece la livianidad, la ligereza, la fluidez, que es a lo que tiende toda lengua.

El sincretismo es clave a la hora de definir una lengua. El lenguaje tiende al ahorro y a la economía. No podemos apelmazar, atiborrar, convertir nuestro discurso en farragoso, cuando en realidad se trata de aligerarlo, de darle flexibilidad y concreción.


¡Basta ya!. Esta fanfarria es un sinsentido. Hablemos con propiedad y nuestro discurso contendrá la propiedad y coherencia merecidas.

Checha, 11 de febrero de 2018