martes, 23 de abril de 2019


No crecerá





No florecerá tu grevillea,
la mataste sin piedad,
tan solo agua pedía
y le ofrecías
miradas de ansiedad.

Bolsillos repletos, llenos,
seco tu césped,
secas tus rosas,
de desprecios,
de aguaceros.

Acaso tu mañana te despierte
y te sacuda fuertemente,
te haga consciente
de que tu vida pasó
en tu demente
alzar tu autoestima
hacia la gloria,
hundiendo la ajena
en la pocilga
desde la que con esfuerzo
se pudo sembrar de nuevo
tiernas y vivas semillas.

Enhorabuena, sabio embaucador,
ya no necesito
tus dulces palabras falsas
ni tu cielo adulador,
tus nubes de esperanza
que negras se tornaron
y a su paso dejaron
chaparrones de llanto,
lluvias de estiércol.
Y tu, tu debajo.

Checha, 23 de abril de 2019

sábado, 20 de abril de 2019


Lluvia




Cae suave, lenta,
monotonamente.

Ese chasqueo levemente sonoro,
triste, hipnótico,
que destroza la espesura de la tierra
para renovar su viveza,
fertilizar su potencia,
activar la grandeza
que dijo adiós al estío,
muriendo
en su canto a las nubes
salvadoras de su brío.

Cae como en susurro
de gotas almibaradas,
ternura verdeante.
Roza el cristal y dibuja
hojas, raíces, semblantes,
los de aquel que mira
y ve su vida deslizarse
al capricho de una gota,
al fluir enigmático y sombrío
que un día cualquiera
se diluirá en la ignota
ausencia eterna,
sin adioses,
suave, lenta.

Checha, 20 de abril de 2019


jueves, 18 de abril de 2019


Nueva sangre








De sus labios ensangrentados
cayeron gotas de amor,
humedeciendo la tierra,
vivificando el hastío
que envolvía su alrededor.

Esas gotas irisadas
iluminaban caminos,
engendraban los senderos
que un día fueron
terrenos baldíos.

Pura sangre, roja sangre,
latiendo en un corazón
mancillado por las sombras
de un invierno tormentoso,
cargado de heridas agostas.


Andaba por su sendero
con la altivez despierta
de una muerte rebasada,
vencida y sobrepasada,
con la mirada hacia el frente,
las manos fuertes, briosas,
del que eligió su destino
y va tras él con atino,
con la fuerza de la vida,
la frescura del torneo
abatido por su alma,
destruido en su vadeo.

Sangre renovada,
vida bisoña y alada
de una savia enamorada.

Checha, 18 de abril de 2018





domingo, 14 de abril de 2019


Despacio






Despacio, despacio,
el alma asimila despacio,
los sueños se alcanzan despacio
y el placer culmina despacio.

Prisa, mala compañera,
que tanto acorta la vida,
arrebatando la dicha
de relamer la caricia,
de sublimar los minutos
haciendo así del tiempo
hogar confortable
eterna y fluida delicia.

Alcanzar el tempo andante
reposando entre las blancas,
descanso de las corcheas
que pronto empujan la marcha.

Abrazar cada vivencia
como si la última fuera
en esta vida azarosa
capaz de marchitar la rosa
un día u otro cualquiera.

Huir de los corredores
en su empeño por llegar
los primeros a la meta,
pues la meta es el camino
que andando ya se concreta.

Dar la espalda al tren maldito
que acelera hasta la nada,
bajarse muy despacito
y respirar la alborada.

Lento, lento,
digerir las experiencias
y así extraer su leyenda
que nos habla
del futuro,
de la senda.

Checha, 14 de abril de 2018

martes, 9 de abril de 2019


¿Que puedo esperar de ti?





¿Que puedo esperar de ti
si apagaste mi hermosura,
dando rienda a la locura
de pensar en lo que piensan,
los que si piensan degradan
y si no piensan disparan?

¿Qué puedo esperar de ir
si no respetas mis sueños,
si rebelas los secretos
con gran mesura contados
y luego resultan ser
espinas en mis costados?

¿No conoces el respeto,
la prudencia y el saber
que lo bueno ya traspasa
los recelos de curiosas miradas,
que lo que se ve no se sabe
y lo que aparenta no es?

A tu regazo llegué
anhelando tu ternura,
comprensión y luz muy pura,
mas me lanzaste al vacío,
a mi suerte,
a tu estío.

Alguien con una farola
busca a un hombre en el mundo,
y al no encontrarlo lloró,
lloró lágrimas de olas.
Y es que el hombre es corazón,
un corazón vagabundo,
raro de ver,
casi extinto,
que se esconde por no ver,
lo que de ver rompería
esa belleza distinta
que inunda todo su ser.

Mancillaste esa flor
Schiefmütterchen la llaman,
un hermoso pensamiento
que yace ahora marchito,
sin vida y solito.

Checha, 9 de abril de 2019

viernes, 5 de abril de 2019






Abanico de cristal




Intentaste abanicar
tus bochornos agobiantes
con un abanico nuevo,
abanico de cristal,
tan translúcido al entorno,
tan opaco ante tu faz.

Figuras cóncavas y convexas
se movían alrededor,
sombras de este falso mundo,
fantasmas,
temor.

Abanicaste sudores,
abanicaste dolores,
abanicaste un destino
inamovible y cretino
que persistió entre calores.

Moviste tan fuerte al fin,
que tu cristal se rompió,
frente a frente te hallabas,
y así desnuda oteabas,
la vida y su sufrir,
y esa muerte inesperada.



Tus ojos vieron pavor,
vieron aciagos azares,
mas también vieron lunares
del más entrañable amor.

Checha, 5 de abril de 2019




miércoles, 3 de abril de 2019


Cuando se acaben las rosquillas








Cuando se acaben las rosquillas,
no habrá de ti un ápice en mi vida,
no machacaré mis dientes,
mascando tus invectivas,
duras, sólidas, sensatas,
demasiado cuerdas
para mis formas inadecuadas,
algo alocadas,
algo insensatas.

Cuando se acaben las rosquillas,
habré vuelto de un pasado
que regalaba melosas papillas
a cambio de duras piedras,
por simples vanas mentiras.

Pero son duras y duran,
meses largos de engullir,
no poder tragar los granos,
ni mascarlos uno a uno,
revivirlos cada tramo
de estrellas,
de ruinas
y de soles ralos.

Cuando se acaben las rosquillas,
tú serás quien eres,
yo viviré la suerte
de un ser liberado.

Checha, 3 de abril de 2019





martes, 2 de abril de 2019


Junco




Te apreté entre mis dedos,
tensos y enervados,
queriendo exprimir
tu savia, tus tallos,
hacerlos míos,
robarlos.

Viré lentamente tu brío,
que tierno y descuidado,
cedió a mi desvarío,
y cuanto más giraba,
más se doblaba tu estampa,
erguida y difuminada
entre los cauces del río.

Doblaba, plegaba,
cedías, cedías, cedías.

Ego ya entusiasmado
que trataba de imponer,
su voluntad terca y empecinada
sobre tu ser frágil, mutante,
más fuerte y firme
como ese varal resistente
al que acudir
en las penas,
en los frentes.

Tocó el suelo tu fina aguja,
mi alma ingrata regocijada,
pensó, muerto, derrotado.

Más muy despacio, muy tardo,
recobró su antiguo estadio,
y luciendo más lozano.

Tragéme yo mi querencia
de doblegar lo doblado,
de trastocar con vehemencia
lo que vive…
lo que deja vivir…
sin violencia
con agrado.

Checha, 2 de abril de 2019


martes, 26 de marzo de 2019


Amigos, con este poema me despido definitivamente de google+, con el que he compartido momentos verdaderamente entrañables. Me encontrareis en Me We, y más en concreto en asamblea de palabras. Os agradezco mucho vuestros oídos, prestos a escuchar mis sentires. Un abrazo muy fuerte

Camisa vieja




Lavé mi camisa vieja,
manchada,
tan suave,
pero tan ajada.
¿Debería desprenderme,
destrozarla,
hacer de ella trapos
de polvo
como una anticualla?

Sentí un aguijón
en el pecho.
Tanto tiempo arropándome,
tanta historia ahí lacrada,
tanto despecho
y tanta esperanza.

Adorable camisa,
rozaste y acariciaste
dulcemente mi espalda,
eres parte de mi historia,
eres memoria atrapada.

Escondida en un cajón,
procurarás que no olvide
que fui llanto y fui canción,
que fui joven y lozana,
y ahora madura, cansada,
sigo sintiendo sabores
de esa camisa empañada
que se sacude a los vientos
y sueña nuevas mañanas.

Checha, 26 de marzo de 2019