domingo, 10 de diciembre de 2017

Infierno



Amiga del fuego soy,
crepitante, ardiente, hipnotizante.

Y cuando el fuego se aviva
y yo siento más calor
pienso estar en el averno,
tan temido, donde habita
ese demonio con cuernos.

Pero es así que no temo
los cuernos de los beatos
que hablan como pelagatos
y sienten como pazguatos.

Mi vida esta aquí y así,
con los tumbos y avatares
de todos los caminantes
con sus huecos y percances.

Demiurgos sacan los dientes,
ángeles cantan baladas.

Y cuando ceniza sea
jamás ya me quemaré,
polvo y tierra mi destino,
pasto de un arbol seré.

Fuego y miedo a los compadres
que echando humo negro y turbio
queman los sacros altares.


Checha, 10 de diciembre de 2017

martes, 5 de diciembre de 2017

Silencios



Amo la música
adoro el silencio.
Vibro con Bach y con Mozart
que embelesan ya mi mente
ya todo mi ser ardiente,
que calman mi melodía,
que me aplacan, que me guían.

Quizás sea mi música interior
el grillo que no se calla,
mi bien más preciado al fin
que sufre y siente dolor,
susurrándomelo así:
no más música, no, no.

Los silencios de las charlas,
de la música al sonar,
necesito yo callares
que sinteticen cantares
que sean esencia de mar.

Silencio en mi hogar,silencio,
que hablen las rosas y el pino,
que las aves con su trino
sean en mí todo alimento.

Que calle el perro ladrando
y enmudezca el grito al tanto
de la gente ensordecida
que vive y muere esperando.

Silencio, amo el silencio.
Suena el reloj reiterado
el tiempo que largo y corto
destina mi ser sombrado.

Silencio, por dios, silencio
Se oye la música del tiempo.

Checha 4 de diciembre de 2017



viernes, 1 de diciembre de 2017

Frío



Llovía a cántaros,
a mares, a raudales,
rebosaba a chorros
agua por los ramales.

Me mojé los labios
brillaba mi cara
me mojé las botas,
los párpados agua.

Encontré un refugio
colmado de estacas,
arrimé los troncos.
Tú fuego me salvas.

Lloraba de frío,
soledad callada,
lloraba de muerte,
tengo miedo al frío,
no a la muerte tarda.


Checha, 1 de diciembre de 2017

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Puro azar



Porque sí
sucede la vida.

Porque sí
nacen estrellas
que se apagan
como velas.

Porque sí
cantó la rana
y el sapo airado gruñó,
porque le dio la gana.

Porque sí
murió mi gato
ni enfermo ni apazguado
tan solo un poco cansado.

Porque sí
lloro yo a veces
por memeces
o ridiculeces.

Y es así que tanta culpa
llena la vida de sombras
y culpable es que sabe
que actuó indebidas obras.

Apagas las luces
y sientes que alumbras
rebosas de buena suerte
de brillo todo lo inundas.
¿De qué te sientes culpable
si el que fue es tu padre
el que a quemarropa
mató a dos gaviotas?
Y tú no querías,
detonó el zumbido
cuando lavabas la ropa.

No se hereda la culpa, mi cielo,
se hereda la fama
también el dinero
pero no las deudas
de los que te hicieron.

No eres culpable tú,
mira de frente y respira,
lo que en vano te roía
son las malas intenciones
del que con tan necios dones
atemperó tus canciones.

Porque sí,
te adoro,
porque sí.

Checha 29 de noviembre de 2017


martes, 28 de noviembre de 2017

Un sueño



Me ahogo, me asfixio. Despierto sudando.
Había construido yo una piscina de goma magnífica. Se componía de montones de tubos que repartían el agua por toboganes, norias y barcas. Excelsa ingeniería.
Fue el impulso, ese que te hace hacer antes de que puedas o debas, la alegría que te ciega, lo que me hizo invitar a la gente a destiempo.
Una avalancha de personas se repartió por todas partes y comenzó a disfrutar las atracciones de la piscina.
En esto ví abrirse dos tubos que chorreaban agua hacia lo alto. Es un desastre, pensé horrorizada. La gente va a morir.
Me dispuse a echarlos a todos. Gritaba hacia fuera pero mi voz callaba. No conseguía articular palabra. Vete, vete, aullaba mi voz muda. Intenté empujarlos a la salida, pero mis brazos habían perdido toda su fuerza, eran como gomas elásticas, incapaces de cualquier presión.
Cuanta más rabia y pavor sentía, cuanto más gritaba en voz muda, más gente había. Se multiplicaba.
De pronto me encontré sola con cuatro personas. Intenté explicarles, pero no escuchaban. Sí, al manicomio, oí decir. Mi rostro se desencajó, mis palabras mudas volaban por el aire de la desesperación y angustia.
Nadie me escuchó.
Me encerraron.
Desperté con angustia, llanto e impotencia.

Checha, 28 de noviembre de 2017



domingo, 26 de noviembre de 2017

Tu mano



Méteme en tus sueños, amor mio,
libera de ataduras mi conciencia
mece con tu brisa el hilo fino
que me liga a la tierra, a la experiencia.

Quiero volar a otros mundos
de tu mano,
no me sueltes cariño, no me sueltes,
que miedo tengo al vacío,
que miedo tengo a las huestes.

Tu mano se separa al fin
me haces correr mi propia suerte,
ataduras las que menos,
lo mismo veré en mi muerte.

Y yo seguiré soñando
que sueño sobre tus manos,
ingenuo juego de niños,
más inocencia volando


Checha, 26 de noviembre de 2017