Imaginate
Que traspasas el espejo,
todo se encuentra al revés,
los niños rigen el mundo,
¡que dislate!,
¡que placer!
Las calles alborotadas
ríen, lloran a la vez,
la risa pura , sencilla
que entona las carcajadas
en semitonos simples,
en disparates,
en poderosa magia
de un conejo en la chistera,
o del sabor de una pera
que es manzana
o calabaza dicharachera……
nubes de algodón
muy dulce,
asombro ante el sol
reflejado en la esfera
de un reloj destartalado
que ya no marca las horas,
ni presente,
ni pasado.
El llanto desencajado
por la pérdida de un muñeco
deslucido y de trapo,
con el que soñaba luces,
amparo de oscuras noches
de monstruos tras la ventana
o arañas bajo la almohada.
Una cara muy traviesa
dice mentirijillas simplonas,
de dulce sabor a vainilla,
se aferra a su mundo alado
frente a mentes planas y
retorcidas,
casi hundidas en un pozo
estrecho, diminuto, peligroso,
osando afear lo hermoso,
tan singular,
tan gracioso.
Bicicletas,
patinetes,
carricoches sosegados
pasearían por las calles
con aromas de frambuesa
o de chicle de fresa,
y caerían balones
por terrazas y azoteas,
por los parques y jardines,
dándonos en los talones.
Disipadas las fronteras,
no habría niños azules,
ni rojos,
ni verdes tampoco,
los adultos sin colores
mirarían con anteojos.
Mañanas y noches de paz
destilada de corazones
limpios,
carentes de falsedad.
Cierto es que
matarían a quemarropa
a sus héroes de papel,
que resucitarían al cabo
para morir otra vez.
Una guerra sin cadáveres,
consentida y con sentido,
la farsa más divertida
el juego más candoroso….
La muerte
no escindiría sus veraces
mentes,
pues no existiría,
por no pensada,
por no presente,
por pertenecer a un mundo
ausente.
Renacería la vida
sin rencores,
sin discursos petulantes,
sin aranas dislocantes,
sin judáicos besos yermos
mas con el amor más tierno,
desinteresado,
eterno.
Checha, 3 de abril de 2020

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