Baile
jondo
a
mi hija, en su cumpleaños
Bailaba
la tierra
su
danza con el sol,
giraba
las manos,
sentía
gitana,
los
volantes olas
arremolinando
el mar,
virando
en su cintura.
Cuerpo
palpitante
a
un rayo fulminante,
con
to su salero,
mirada
profunda,
ojos
de aceituna negra,
dolor,
alegría.
El
sol embobado
asomaba
temprano,
tímido,
callado,
una
alborada calmada,
mas
a mediodía
se
iba enardeciendo,
lanzaba
calor,
cada
vez mas fuerte,
de
cuerpo enamorado
imbuido
de presente.
Giraba la gitanilla
con
su gracia y su salero,
la
copla cantaba
quereres
sinceros.
Si
el astro la miraba,
y
la iluminaba
cuanto
más podía,
reía
la gitana,
reía,
giraba,
giraba
y no caía.
Llegada
la tarde,
el
pobre se entristecía,
ay
gitana mía!
Que
te vas al lado
donde
estas oscura,
que
la noche es fría
y
se me hace eterna
si
no puedo contemplar
tu
figura,
tu
baile,
tu
envolvente giro,
se
enfrían mis rayos,
un
brillante enorme
deshecho
en colores!
Alma
mía vuelve,
que
sin ti me hielo!
La
gitana gira y gira
sin
poder parar,
gitana
morena,
te
vas, te vas.
Al
llegar la noche,
la
gitana llora
lágrimas
de estrella,
y
sigue girando,
soñando
con sal
con
chispa y jaleo
que
el sol no le da.
Y
sigue girando,
gira
sin parar.
Eterno
retorno,
todo
es esperar!
Checha,
20 de enero de 2020

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