lunes, 20 de enero de 2020


Baile jondo

a mi hija, en su cumpleaños




























Bailaba la tierra
su danza con el sol,
giraba las manos,
sentía gitana,
los volantes olas
arremolinando el mar,
virando en su cintura.
Cuerpo palpitante
a un rayo fulminante,
con to su salero,
mirada profunda,
ojos de aceituna negra,
dolor,
alegría.

El sol embobado
asomaba temprano,
tímido,
callado,
una alborada calmada,
mas a mediodía
se iba enardeciendo,
lanzaba calor,
cada vez mas fuerte,
de cuerpo enamorado
imbuido de presente.

Giraba la gitanilla
con su gracia y su salero,
la copla cantaba
quereres sinceros.

Si el astro la miraba,
y la iluminaba
cuanto más podía,
reía la gitana,
reía,
giraba,
giraba y no caía.

Llegada la tarde,
el pobre se entristecía,
ay gitana mía!
Que te vas al lado
donde estas oscura,
que la noche es fría
y se me hace eterna
si no puedo contemplar
tu figura,
tu baile,
tu envolvente giro,
se enfrían mis rayos,
un brillante enorme
deshecho en colores!
Alma mía vuelve,
que sin ti me hielo!

La gitana gira y gira
sin poder parar,
gitana morena,
te vas, te vas.

Al llegar la noche,
la gitana llora
lágrimas de estrella,
y sigue girando,
soñando con sal
con chispa y jaleo
que el sol no le da.

Y sigue girando,
gira sin parar.

Eterno retorno,
todo es esperar!

Checha, 20 de enero de 2020

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