El
Regalo
Esforceme
horas,
minutos,
días,
en
hallar un presente,
un
regalo especial
para
ti, tan diferente.
Entre
pingajos alegres
que
realzaran tu figura
escogí
unos pocos,
sencillos,
ocres,
como
tú.
De
inmediato rechacé
las
sobras de ego petulante,
la
nada genuina,
esos
trapos fugaces
en
un armario encerrados,
lejanos
a mi deseo
de
presencia y duración,
de
presente consuelo.
Ni
siquiera los libros,
que
tanto complacen,
que
perduran en tu mente
y
la hacen volar libremente,
saciaron
mi querencia,
pensé,
en
la chimenea arden.
Deseaba
algo mejor,
sagrado
y muy verdadero,
pulsión
de tu latir
en
un instante eterno,
excelso
y duradero.
Mireme
al fin al espejo,
brotó
de dentro el vocablo,
yo!,
mi tiempo!,
eso
que siempre guardamos
perdidos
en devaneos,
en
paseos por el pasado,
abriendo
heridas mortales,
sufrimientos
recreados.
Mi
tiempo de doy amiga,
lo
mejor que podría darte,
minutos
que te acompañen
y
horas que te recuerden
que
contigo estuve,
estoy,
ahí,
a tu lado,
para
hablarte y escucharte.
Checha,
19 de enero de 2020

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