domingo, 19 de enero de 2020


El Regalo
























Esforceme horas,
minutos, días,
en hallar un presente,
un regalo especial
para ti, tan diferente.

Entre pingajos alegres
que realzaran tu figura
escogí unos pocos,
sencillos, ocres,
como tú.
De inmediato rechacé
las sobras de ego petulante,
la nada genuina,
esos trapos fugaces
en un armario encerrados,
lejanos a mi deseo
de presencia y duración,
de presente consuelo.

Ni siquiera los libros,
que tanto complacen,
que perduran en tu mente
y la hacen volar libremente,
saciaron mi querencia,
pensé,
en la chimenea arden.

Deseaba algo mejor,
sagrado y muy verdadero,
pulsión de tu latir
en un instante eterno,
excelso y duradero.

Mireme al fin al espejo,
brotó de dentro el vocablo,
yo!, mi tiempo!,
eso que siempre guardamos
perdidos en devaneos,
en paseos por el pasado,
abriendo heridas mortales,
sufrimientos recreados.

Mi tiempo de doy amiga,
lo mejor que podría darte,
minutos que te acompañen
y horas que te recuerden
que contigo estuve,
estoy,
ahí, a tu lado,
para hablarte y escucharte.

Checha, 19 de enero de 2020




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