Al
desnudo
¿Que
quién soy?
Contaré
ese secreto despacito,
para
que digieras el enigma,
tan
indescifrable y
bonito.
Muertos
hay que no supieron
lo
que eran, lo que fueron,
no
obstante su esmerado intento.
Se
me vé seria y profunda,
quizás
lo sea,
aunque
también expresiva y sincera,
un
poco tonta,
como
cualquiera,
un
poco lista,
no
ocultaré esa bandera.
Raíz
más que corola,
semilla,
no su amapola.
Aprendí
mucho,
desaprendí
más,
bendito
olvido,
santo
de mi devoción.
Resurgí
de una vida
cansada
de comer tierra abonada,
de
excrementos, gusanos y
demás
despojos….
Inmune
escapé,
nunca
indiferente,
lo
bello, sano, gracioso,
lo
espontáneo y generoso,
atraen
y atrapan mi alma,
como
la luna a la tierra,
imán
inexorable
del
que no puedo alejarme.
Amo
el sol,
la
caricia del calor,
la
luz del día,
la
luz de la gente
que
solo una cara da
aunque
a veces se resiente.
Estimaba
lo difícil,
lo
que entrañaba más retos,
y
partí mi ánima
realizando
tanto esfuerzo.
A
estas alturas del camino,
soy
la voz de lo sencillo,
de
lo dulce y entrañable,
lo
sin puertas que no abren.
Y
sigo siendo transformación
cada
día renaciente,
con
las pestañas pegadas,
a
la espera de la fuente
que
ese día me las abra.
Ave
fenix normal
soy
al fin,
como
tú amigo,
espejo
de tu alma,
del
alma del mundo.
Checha,
23 de enero de 2020

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