Cercanía
distante
Tan
cerca,
tan
cerca
y
no podía tocarte.
Fuiste
mi sombra,
y
mis labios
no
podían besarte.
Cruel
el destino
que
rompió los hilos
tensantes,
brillantes,
prensadores
de dos almas,
en
despiadado desarraigo,
en
lejanía rocosa y
montañas
de fango,
en
fosa infranqueable
de
anhelos reprimidos,
condenados
al olvido.
Alegría
y estrella,
aurora
de tus tristes mañanas,
sonrisa,
amor,
puro,
impoluto….
Tú
agua clara
regante
de mis deseos,
que
consumados,
depurados,
radiaban
mi mundo entero.
Fuimos
hambre de caricias,
de
apego, de celo,
de
conversación insaciable,
de
respeto, de consuelo.
Tan
cerca,
tan
cerca,
y
no puedo verte,
mis
ojos se deslumbran
en
fatídico presente.
Checha,
30 de enero de 2020

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