Voy
a morir un rato
Envuelto
en gélidas sábanas
procura
olvidar su alma,
borrar
pensamiento a pensamiento,
que
pertinaz se detiene,
la
desborda en un puzle desarmado
de
piezas indescifrables,
perdidas
en el rigor de tiempo
inexorable,
implacable.
De
soslayo se cuela un verso triste,
de
intensa soledad,
siente
escalofríos
y
no duerme,
dormita,
no
muere.
Y
se rinde a la amargura
de
pensar la idea abominada,
intenta
morir y es vano,
su
alma se regodea en recuerdos
intensos,
punzantes.
Se
debate entre querer y poder
y
no puede,
quiere...quiere,
aturdido
ha cambiado de mundo,
antes
erguido
ahora
tumbado,
trastocado,
se
traslada a los ensueños,
un
rato.
Checha,
6 de diciembre de 2019

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