Noviembre
negro
Yo
no soy esa,
no
quiero ser esa
que
cae siempre
en
el mismo pozo,
rasguñada
mira al cielo,
susurrando
y sin arrojo,
resuella
un no desgarrado,
amargo
y casi pegajoso,
no,
no, no,
no
más,
otra
vez no.
Ingrata
diosa fortuna,
¿por
qué robaste mis alas?
¿por
qué empuñaste mis sueños
e
hiciste pesadillas mórbidas,
ferrosas
y turbulentas
de
mis dorados anhelos,
de
mis sagrados empeños?
¿Te
ensañas en mi presente?,
¿no
te sació
el
tiempo ya ausente?
No
me rendiré, no creas,
soy
tenaz y empecinada,
lucharé
contra tus hados
con
las fuerzas que me restan,
hasta
que quiebre mi daga,
hasta
que por fin,
quizás
muera desgastada,
mas
nunca, nunca
derrotada.
Canta,
canta tus tristezas,
oh
fortuna,
pero
las mías,
las
mías las dejas.
Checha,
1 de diciembre de 2019

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