lunes, 16 de noviembre de 2015

NO HAY FIN QUE JUSTIFIQUE LOS MEDIOS

NO HAY FIN QUE JUSTIFIQUE LOS MEDIOS




Silencio (un minuto para reflexionar y llorar los crímenes parisinos),
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Silencio (un minuto para reflexionar y llorar los crímenes sirios)
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Dos hechos.
La noche del 13 de noviembre de 2015, ocho fanáticos antidemócratas, ocho mentes obcecadas, imbuidas de odio y sed de sangre, ajenas al que es primero y principal de los derechos y deberes humanos, el derecho a la vida, propia y ajena, atentan en diversos puntos de París inmolándose y dejando una bárbara estela de más de cien muertos y más de trescientos heridos.
Barbarie, odio, sinrazón,...podrían calificar estos hechos. No obstante se oye guerra, cobardía, y quizás no sean los términos más adecuados para describir esta situación respecto a situaciones parecidas.
El mundo “civilizado” se alza en lamentos, discursos de conmiseración y rechazo del terrorismo.
Los medios franceses hablan de guerra, el presidente francés habla de guerra y revancha.
El domingo 15 de noviembre, apenas 48 horas después de los atentados, aviones de combate franceses bombardean Siria. Mueren sirios, fundamentalistas y también moderados, gentes que viven y dejan vivir, que respetan la libertad religiosa, que también viven el duelo del terrorismo.
Este ataque, sin embargo, no es calificado de cobarde, por el mero hecho de que era de esperar, de que la venganza forma parte de la cultura occidental, esa cultura que se autodenomina demócrata y dialogante, cultura que rechaza la ley del Talión en términos literales: “ojo por ojo, diente por diente” (¡qué disparate que a uno le arranquen un ojo a cambio del que uno ha arrancado!), pero no en su significado real: venganza.


¿Acaso la democracia no es la negación del uso de las armas para resolver conflictos?. Si tiene la palabra el pueblo, es inevitable que todos dialoguen, que se adopten medidas mancomunadas. ¡Este occidente presuntamente democrático es irrisorio!.
Más nos valdría escuchar un poco al Oriente menos civilizado, a aquel gran Gandhi que oponía la paz al Talión, que abominaba de la venganza y apostaba por la paz desde la paz.
Me duele París, pero también me duele este mundo guerrero. No hay derechos, nuestros baluartes están bastante torcidos. ¿Cómo pretender derrocar a un tirano imponiendo sangre?.
También en España tenemos terribles y enconados nacionalismos, ha habido y hay terrorismo. ¿Deberíamos esperar que nos bombardeasen para eliminar a estos grupos e instaurar la paz?.
Lanzo tres lazos negros:
por París, por Siria, por la paz.


Checha, 16 de noviembre de 2015