viernes, 16 de enero de 2015

SAL, FUENTE DE VIDA

SAL , FUENTE DE VIDA
 
DESINTOXICANTE NATURAL


Quizás para muchos de vosotros, un baño en el mar sea una de las rarezas que puntualmente acontecen en vuestra vida.
Hay un par de razones, entre muchas, para pensar que la sal (no refinada, claro), junto a muchos otros beneficios de los minerales que contiene el agua marina, es fuente de salud, porque fue origen de vida y porque nuestro cuerpo la contiene, en ese 75% que somos de agua.
En mi caso particular, no necesitaría ni necesitaré nunca añadir argumentos racionales al placer y bienestar que siempre me ha producido un baño en el mar. No estoy segura de ser capaz de prescindir de este vital placer, si, por esos vaivenes “pseudocientíficos”, comenzase a afirmarse lo insalubre de un baño marino. Impasibilidad no sería la reacción, pero sí actitud crítica: muchas leyendas urbanas se basan en el beneficio de grandes industrias; suelo atender a los dictados de mi propio cuerpo, a lo que percibo que procura su bienestar, con lo que no me conformaría ante tal afirmación, e investigaría en la medida de mis posibilidades.
No hace mucho, me comentó una persona a la que se estaba practicando quimioterapia, que se disponía a darse un baño de sal.
Por la premura de las circunstancias (su baño estaba preparado), no pregunté por qué, de qué tipo de sal, cuanto tiempo, qué beneficios le reportaba, etc.
Al enfrentarme en la actualidad a una maliciosa reacción urticaria por infección medicamentosa (abundantes en mi historial alérgico), pensé, de pronto, que, si la sal era beneficiosa para los adversos efectos de la quimioterapia, también había
de serlo para cualquier reacción perniciosa producida por la química.
Así pues, desesperada por el picor incontenible en todo mi cuerpo, llené la bañera de agua caliente, introduciendo bajo el grifo medio kg de sal yodada. Introduje incluso la cabeza, uno de los lugares donde comenzó a manifestarse el prurito con mayor intensidad. Permanecí relajada, sin picores, los diez o quince minutos del baño, y, no solo eso, relajó la desazón durante un buen rato.
No preguntéis a algunos médicos, que sin atender a las posibles razones de este remedio natural, simplemente lo calificarán de estúpido.
He encontrado en internet algunos artículos interesantes al respecto, que incluyen razones científicas (PH, acidez y alcalinidad, etc), el tipo de sal que se ha de utilizar, el tiempo que se ha de realizar (más tiempo del necesario podría aumentar la presión sanguínea), cómo hacerlo con un baño de pies, en caso de ancianos que no pueden introducirse en la bañera, etc.
La finalidad el presente escrito es contribuir en lo posible a ayudar, de forma natural, a personas sometidas a grandes cantidades de sustancias químicas, con mi breve experiencia personal. Es posible que alguien, como yo, encuentre mejoría, lo que siempre será una satisfacción, y otros que no la encontrarán, ¡claro!, cada uno un país, un mundo.
Sin más preámbulos, os remito directamente a los enlaces y a vuestro buen sentido común.





Checha, 16 de enero de 2014