sábado, 11 de octubre de 2014

DOS REFLEXIONES DE TRANVÍA

JAMÁS SERÉ POETA

Me constriñen esos versos
que han de tener un final.
Esas sílabas contables
para construir liras,sonetos,
,coplas o breves haikús
,matemática de cables,
cercos del puro cantar.

No encarcelo sentimientos,
que expresión, no mediación,
directos del alma salen,
no importa cuál la razón.

Checha, 11 de octubre de 2014



RASKÓLNIKOV

Si alguien quisiera mi muerte,
si alguien mi dolor quisiera,
si robara mis entrañas
y lo que de ellas salió,
locura en mi hacienda sembrara...

Si ansiara sesgar mi mente,
malear mi vida entera....
¡Cierto lo conseguirá!,
fácil es la presa suelta.
De tanta facilidad,
no será orgullo su gozo,
por cosa tan pasajera.

No escucharán mis oídos,
lamentos de bocas hueras,
falsa lluvia de los ojos,
injurias a la buena pena,
lamentos falsos circenses
a la puñalá trapera.

Pero ved las nubes negras,
que ya viene la tormenta.
Mi vida no vale un grano,
granizo destroza cosechas.
Porque la vida te engaña,
la tierra ya no es sincera,
porque de urdimbres tan bravas,
de truenos que honor se llevan,
nace ya la pena oscura,
trae el rayo la pena negra.



Que si tu suerte te alumbra
quedando tu falsa estela,
no te rociará de flores,
crisantemos por herencia,
y flores de la pasión,
con clavos de sangre ajena.
Y tus vástagos serán
los heridos de esta guerra.

Que no es la vida una broma,
que la envidia y la ambición,
alimentan duras guerras,
ávidas de destrucción,
de la paz más merecida,
de la más tranquila espera .

Mas te vale orar si sabes,
a ese dios desconocido,
el de la buena conciencia.

(reflexiones de tranvía, que me contó aquella viejecita asesinada por Raskólnikov)



Checha, 11 de octubre de 2014