jueves, 10 de abril de 2014

DIES IRAE, CUANDO DESEMBOQUE


DIES IRAE, CUANDO DESEMBOQUE


Os traigo un excelente movimiento del Requiem de Mozart, posiblemente mi favorito, unido a una preciosa poesía de García Lorca, perteneciente a “Poeta en Nueva York”, que casualmente ha caído en mis manos. Lo que no es azaroso es la conjunción de ambas obras en un mismo espacio.




https://www.youtube.com/watch?v=78KtEjdAszw
(Requiem Mozart, Karajan)

https://www.youtube.com/watch?v=XHSkhHw21-E
(Dies irae, Requiem Mozart, Karajan)


Dies irae

Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla !

Quantus tremor est futurus,
quando judex est venturus,
cuncta stricte discussurus !

Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.

Mors stupebit et Natura,
cum resurget creatura,
judicanti responsura.

Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde Mundus judicetur.

Judex ergo cum sedebit,
quidquid latet apparebit,
nil inultum remanebit.

Quid sum miser tunc dicturus ?
Quem patronum rogaturus,
cum vix justus sit securus ?

Rex tremendæ majestatis,
qui salvandos salvas gratis,
salva me, fons pietatis.

Recordare, Jesu pie,
quod sum causa tuæ viæ ;
ne me perdas illa die.

Quærens me, sedisti lassus,
redemisti crucem passus,
tantus labor non sit cassus.

Juste Judex ultionis,
donum fac remissionis
ante diem rationis.

Ingemisco, tamquam reus,
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce Deus.

Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.

Preces meæ non sunt dignæ,
sed tu bonus fac benigne,
ne perenni cremer igne.

Inter oves locum præsta,
et ab hædis me sequestra,
statuens in parte dextra.

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis.

Lacrimosa dies illa,
qua resurget ex favilla
judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus.

Pie Jesu Domine,
dona eis requiem. Amen.
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Día de la ira; día aquel

en que los siglos se reduzcan a cenizas;

como testigos el rey David y la Sibila.


¡Cuánto terror habrá en el futuro

cuando el juez haya de venir

a juzgar todo estrictamente!




La trompeta, esparciendo un sonido admirable

por los sepulcros de todos los reinos

reunirá a todos los hombres ante el trono.




La muerte y la Naturaleza se asombrarán,

cuando resucite la criatura

para que responda ante su juez.


Aparecerá el libro escrito

en que se contiene todo

y con el que se juzgará al mundo.


Así, cuando el juez se siente

lo escondido se mostrará

y no habrá nada sin castigo.




¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?

¿A qué protector rogaré

cuando ni los justos estén seguros?




Rey de tremenda majestad

tú que, al salvar, lo haces gratuitamente,

sálvame, fuente de piedad.




Acuérdate, piadoso Jesús

de que soy la causa de tu calvario;

no me pierdas en este día.


Buscándome, te sentaste agotado

me redimiste sufriendo en la cruz

no sean vanos tantos trabajos.


Justo juez de venganza

concédeme el regalo del perdón

antes del día del juicio.


Grito, como un reo;

la culpa enrojece mi rostro.

Perdona, señor, a este suplicante.


Tú, que absolviste a Magdalena

y escuchaste la súplica del ladrón,

me diste a mí también esperanza.


Mis plegarias no son dignas,

pero tú, al ser bueno, actúa con bondad

para que no arda en el fuego eterno.

Colócame entre tu rebaño

y sepárame de los machos cabríos

situándome a tu derecha.


Tras confundir a los malditos

arrojados a las llamas voraces

hazme llamar entre los benditos.


Te lo ruego, suplicante y de rodillas,

el corazón acongojado, casi hecho cenizas:

hazte cargo de mi destino.


Día de lágrimas será aquel día

en que resucitará, del polvo

para el jucio, el hombre culpable.

A ese, pues, perdónalo, oh Dios.


Señor de piedad, Jesús,

concédeles el descanso. Amén.

(Caballo de letras)




NIÑA AHOGADA EN EL POZO

Las estatuas sufren por los ojos con la oscuridad de los ataúdes,
pero sufren mucho más por el agua que no desemboca.
Que no desemboca.
El pueblo corría por las almenas rompiendo las cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡Deprisa! Y croaban las estrellas tiernas.
...que no desemboca.
Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
lloras por las orillas de un ojo de caballo.
...que no desemboca.
Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,
sin afilado límite, porvenir de diamante,
...que no desemboca.
Mientras la gente busca silencios de almohada
tú lates para siempre definida en tu anillo,
...que no desemboca.
Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
combate de raíces y soledad prevista,
...que no desemboca.
¡Ya vienen por las rampas! ¡Levántate del agua!
¡Cada punto de luz te dará una cadena!
...que no desemboca.
Pero el pozo te alarga manecitas de musgo.
insospechada ondina de su casta ignorancia,
...que no desemboca.
No, que no desemboca. Agua fija en un punto,
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.
¡Agua que no desemboca!

Federico García Lorca (de “Poeta en Nueva York”)


La poesía "Niña ahogada en el pozo", es una metáfora que aparece a menudo: la niña es la libertad y el pozo es el contexto del tiempo que ahoga la voluntad del poeta de vivir tranquilo. Llama "estatuas" a los muertos y él se compara con ellos; "el agua" es el deseo que él tenía de rebelarse y "no desemboca", es la imposibilidad de expresar su deseo. La niña es un "astro, un círculo ", y al mismo tiempo es la libertad perdida, pero esto no le impide alimentar sus pensamientos y convicciones porque él dice "pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias ". Con un velo de tristeza  él condena la ley del silencio de la gente, la cual " busca silencios de almohada ", mientras sus deseos de evadir, de desahogarse crece y "late para siempre". Su voluntad de persistir es "eterna", y cómo la niña no puede levantarse del pozo, así sus ganas de cambiar es irrealizable, también cuando los renovadores le dan " las rampas ", las cuales le permitirán ver "cada punto de luz", o sea pequeñas posibilidades de transformación o, al contrario, podría mostrarle la "cadena" o sea la condena final. Al final el "agua fija en un punto" es el punto en el que el poeta y la niña son prisioneros y del cual no salen y no podrán hacerlo jamás; sus tentativos de apelaciones se quedan sin tener respuestas concretas ( "sus violines sin cuerdas") y su vida, como ha sido la vida de la niña ahogada, será siempre desierta y sin significado, porque está privada de su esencia vital: la libertad de expresarse, la libertad en general. Las exclamaciones reavivan la tristeza y la consternación de Lorca ante la vida, y al mismo tiempo su resignación desesperada: él se ha afanado para mejorar  su condición, pero al último se abandona a su trágico destino, que en la poesía corresponde a la muerte de la niña                        
(de salvadorrosillo/ poemas)

Checha, 10 de abril de 2014