viernes, 14 de junio de 2013

MÚSICA DEL SILENCIO


John Cage´s  : 4´ 33´´


Se afirma generalmente que la
música “se dirige al oído”. Pero esto
lo hace, en cierto modo, nada más en
la medida en que el oído, como los
demás sentidos, es un órgano e
instrumento perceptivo de lo
intelectual. Pero en realidad, y esto
debe ser destacado, hay música que
no contó nunca con ser oída; es más,
que excluye la audición. Así ocurre
con un canon a seis voces de Johann
Sebastian Bach, escrito sobre una
idea temática de Friedrich el grande.
Se trata de una composición que no
fue escrita ni para la voz humana ni
para la de ningún instrumento,
concebida al margen de toda
realización sensorial, y que de todos
modos es música, tomando la música
como una pura abstracción. Quién
sabe, decía Kretzschmar(2), si el
deseo profundo de la Música es de no
ser oída, ni siquiera vista o tocada,
sino percibida y contemplada, de ser
ello posible, en un más allá de los
sentidos y del alma misma.
Uno de los músicos que mejor
entendió esto fue, como se ha
anticipado, John Cage, quien extrema
la relación —de continuidad— de la
música con el ruido y el silencio,
realizando una serie de piezas
compuestas aleatoriamente a partir
de fragmentos operísticos: los restos
de una cultura ya imposible.
Estos cambios constituyen, pese a
todo, un movimiento natural de la
composición occidental al entrar ésta
en un callejón sin salida por el
reiterado uso de las armonías, de los
intervalos de tercera y los acordes
disminuidos. La nueva y original
composición, que surge frente al
orden musical romántico-nacionalista,
ya no provocaba asombro al oído
musical culto de aquellos tiempos
caracterizado por cambios culturales
de todo tipo. La nueva música(3),
nacida en la misma cuna del
positivismo lógico (tanto Schönberg
como Berg eran vieneses), responde
a la tendencia al juego numérico de la
inteligencia vienesa, tan típico como
el juego de ajedrez en los cafés.
La condición inarmónica.
El advenimiento de sonoridades
extrañas a la escala diatónica regular,
el uso de acordes de séptima, de
decimotercera, el empleo insistente
de “dilaciones”, la aceptación del
politonalismo, son fenómenos, todos
ellos, que han contribuido a la
determinación de una condición
inarmónica(4)
ADOLFO VÁZQUEZ ROCA , Música y filosofía contemporánea. Registros
polifónicos de John Cage , a Peter Sloterdijk





EL SILENCIO QUE NOS HABLA, un libro inédito, pensado, prometido a mi hija, que algún día, si gozo de la ausencia de insoportables ruidos externos e internos, escribiré, os brindaré…
Cierto es que puede quedar en SILENCIO, haciendo honor a su título, y de alguna manera, hablaros, permitir ser escrito por cada uno de vosotros.
Mi sordera aumenta en la medida en que lo hace el ruido. Ruido  infernal, que no música celestial. ¿Quién sabe si acabaré desposeída de los únicos cinco sentidos que se me atribuyen?.



SIMON AND GARFUNKEL: LOS SONIDOS DEL SILENCIO


Checha, 14 de junio de 2013