jueves, 18 de abril de 2013

LA CALUMNIA, UN CUADRO DE BOTICELLI


LA CALUMNIA, un cuadro de Boticelli





El tema es alegórico; se basa en una descripción literaria sobre una pintura de Apeles, pintor de la antigüedad, descrita por Luciano de Samosata en uno de sus Diálogos y mencionado en el tratado de Alberti, que aludía a la falsa acusación, de la cual fue víctima Apeles, al que un rival acusaba de haber conspirado contra Tolomeo Filopator.
En la obra aparecen representadas diez figuras, identificadas perfectamente al gusto de la época y de la grácil mano del artista.

A la derecha rodeando al rey Midas (el juez malo), se encuentran la Ignorancia y la Sospecha
. Frente a él se encuentra una figura vestida de monje al cual se le atribuyen varios significados pero todos similares, los historiadores no aciertan a concluir si es el Rencor, o la Ira. En el centro está la Calumnia que es representada por una joven que arrastra de forma inocente a un hombre desnudo que junta sus manos pidiendo clemencia. A nuestra protagonista la rodean la Envidia y el Fraude.

A la izquierda de la obra, una figura en negro que vuelve su mirada hacia atrás, es la Penitencia, este personaje andrajoso y con ropa pesada se encuentra encorvado frente a la luminosa figura final.
Siguiendo la lectura de esta obra de derecha a izquierda, y analizando el profundo significado de la escena y la importancia de la representación de estos valores de la humanidad, es de suponer que al final sólo podremos encontrar una luz, deberíamos hallar La Verdad. Encontrar el significado real a lo ocurrido, esclarecer los hechos, encontrar a los culpables y exigir la única Verdad. Esto es lo que representa la figura final. Desnuda, con su mirada hacia el cielo y el dedo amenazante exigiendo respuestas, responsabilidades.





 Han pasado cinco siglos desde que el genio del Renacimiento realizara esta obra.
Mucho tiempo para encontrar tantos paralelismos.
Yo, amante del arte y de la belleza, encuentro en esta magnífica obra, una plasmación rotunda de nuestra sociedad. Pese a que en esta obra todo es ingenio y talento y en nuestra sociedad actual es todo mentira y falsedad.
La Verdad frente a la incertidumbre que nos envuelve de forma permanente, frente a las constantes calumnias, fraudes y sospechas que han generado nuestros dirigentes con su mal proceder, su evidente engaño y falta de ética.
Una pintura fantástica, poderosa..
Actualmente se encuentra en la Galería Uffizi de Florencia. Yo propongo sacarla esta Semana Santa en procesión. Ya que, al igual que el Cristo Crucificado, La Verdad es la nueva mártir de nuestra sociedad.
Bonita descripción de una realidad que nos atenaza a todos, candente en el Renacimiento y en toda la historia de la humanidad.

 Porque la envidia, la ira, el odio, el fraude, que dan la espalda a la verdad, son ingredientes de nuestro frágil caballo desbocado, que, de no ponerle riendas, se dejará llevar por los cantos de sirenas que lo conducen a Midas, la avaricia y el poder.
   Una alfombra de fuego, que parte de una pequeña antorcha, se va extendiendo y asfixiando a la víctima de la calumnia. Puesto en duda su juicio, su auténtico ser, apela a una verdad, que sabe sólo puede ser creída, aceptada, y, en el mejor de los casos, parcialmente probada. Porque esa alfombra ya ha generado una sospecha que quedará clavada en el corazón de todos. Se crean bandos, cada cual se erige en juez de una posible realidad fundamentada en el rumor, la “doxa”. ¿Y quién es el culpable?. La búsqueda de la culpa, es en realidad desencadenante de odio y rencor. Mejor buscarla siempre en uno mismo y deshacerse de ella cuanto antes, porque "la verdad desilusiona", y la búsqueda de culpables corroe a buscadores y buscados.
  Desafortunado el injustamente calumniado, que busque apoyo en los que le rodean y no en sí mismo, en su propia verdad, única e inalcanzable al resto.

Checha, 18 de abril de 2013