viernes, 19 de abril de 2013

CUANDO SALIÓ DEL INFIERNO


CUANDO SALIÓ DEL INFIERNO







A duras penas, exhausta, trepó con fuerza para salir del infierno.
Sentada al borde del abismo, quiso mirar al cielo,
pero sus pupilas, abiertas en la oscuridad, demasiado larga,
demasiado espesa, demasiado negra,
Habían quedado atoradas, inmóviles, ciegas.
Sólo sus párpados respondieron a la llamada del cansancio,
lentamente, acompasando el suave declinar de su cuerpo,
bajaron el telón, ocultando esos redondos agujeros negros.
Así quedó dormida, justo al borde.
Soñó que caía, sintió  el espasmo de su vientre en el vacío,
cayendo, cayendo, cayendo,…hundiéndose.
Su sueño lloró la implacable presencia del borde,
su pertenencia al borde,
esa cuerda floja de su caminar por la vida.
Soñaba que al fin despertaba, cuando despertó.
Asomaban sus pupilas, reducidas,
achicadas, pero ¿seguiría soñando?.
Tan sólo consiguió atisbar otro abismo,
tras él más infiernos……, un eterno camino de abismos.
Volvió a desplomarse. ¿Dónde estaba el cielo?.
¿Cuál sería el sueño, cielo, infierno..?.
¡Qué importaba!, ¡ya sabía bajar, y subir, y trepar!.
¿El miedo?
 Se había esfumado junto a su cielo.

Checha


 

















Checha, 19 de abril de 2013