sábado, 3 de noviembre de 2012

TRADUCCIÓN DE CHECHA: "PERSONAS CAPACITADAS PUEDEN APRENDER ALEMÁN EN 30 AÑOS"(MARK TWAIN)



TRADUCCIÓN DEL TEXTO DE MARK TWAIN:
 “PERSONAS CAPACITADAS PUEDEN APRENDER ALEMÁN EN TREINTA AÑOS”
 POR CHECHA

   Puesto que lo prometido es deuda y, aunque no lo aparente (por lo mucho que debo ya a mis lectores), soy mujer de palabra, y he decidido, por fín, tomarme tiempo y lanzarme a la no tan sencilla tarea de traducir el texto al que aludí en mi entrada “Prudencia de lenguas”.
  He intentado ser lo más fiel posible al autor, pretendido mantener los juegos de palabras y el gracejo del texto original, aunque dudo de haberlo conseguido.
   Especialmente el “grandioso”párrafo explicativo del final, entraña bastante dificultad, si la finalidad  es, poner de manifiesto el desgarramiento verbal que el autor intenta parodiar. En la traducción del verbo abreisen, podría haber optado igualmente por  la locución verbal: salir de viaje, aunque no hubiera ilustrado de manera tan plástica la referencia al destrozo, desgarro, despiece,... producido en el verbo.
  Con mi traducción, espero poder satisfacer mínimamente los deseos de aquellos que me la pidieron.
Begabte Menschen können in 30 Jahren Deutsch lernen
MARK TWAIN
Es gibt eine Krankheit die jeden im laufe seines Lebens mindestens einmal befällt: das Verlangen eine Fremdsprache zu erlernen. Ich bin diesem Bazillus ziemlich lange entgangen aber schließlich packte er mich doch. Also lernte ich ein bisschen Chinesisch ein oder zwei indische Dialekte und ein paar klassische Sprachen, nichts Schwieriges. schwierig wurde es erst als ich nach Deutschland fuhr und glaubte ich könne Deutsch lernen.

Inzwischen bin ich geheilt !

Ich krempelte mir die Ärmel auf und kämpfte einen harten Kampf, aber die deutsche Sprache betreib ihr Handwerk schon länger als ich und blieb Sieger.
Der Erfinder der deutschen Sprache hat sich offenbar ein ganz besonderes Vergnügen daraus gemacht alle nur denkbaren Komplikationen darin unterzubringen. Zum Beispiel die Verteilung des Geschlechts. Im Deutschen ist ein junges Mädchen geschlechtslos eine Steckrübe dagegen nicht, sie ist weiblich.
Welch unangemessene Hochachtung vor der Steckrübe, welch Kälte gegen das Mädchen.

Und weiter: Mund, Hals, Busen, Ellbogen, Finger, Nagel und Fuß, das alles ist männlich oder geschlechtslos, je nachdem welches Wort man wählt; nicht etwa wem dieser Körperteil gehört, denn in Deutschland haben auch die Frauen männliche oder geschlechtslose Köpfe. Dagegen haben alle Leute weibliche Nasen, Lippen, Schultern, Hände, Hüften und Zehen.
Andererseits haben aber ihre Haare, ihre Augen und Ohren, ihr Kinn und ihr Gewissen überhaupt kein Geschlecht.

Eine andere sehr schlimme Erscheinung im Deutschen ist die sogenannte Klammerkrankheit. Sie tritt in verschiedenen Formen auf, aber ich will sie nur an einem Beispiel erläutern:
Ich meine die imaginäre Klammer, die entsteht, wenn man ein Verb auseinanderreißt und eine Hälfte an den Anfange, die andere an das Ende eines spannenden Abschnitts setzt.

Ganz besonders schön geht das mit "abreisen" --> "reiste ab":
Als die Koffer endlich gepackt waren, reiste er, nachdem er Mutter und Schwester geküsst und noch einmal sein angebetetes Gretchen gedrückt hatte, das in schlichtes weißes Musselin gekleidet eine einzige Rose in den anmutigen Wellen ihres vollen, braunen Haares, hilflos schwankend die Treppe heruntergekommen war, immer noch bleich von der Angst und Erregung des vorangegangenen Abends, doch sehnsüchtig bestrebt ihr armes, wehes Haupt noch einmal an die Brust des von ihr über alles geliebten zu leben, ab.

Meine Studien haben mich überzeugt, dass ein sehr begabter Mensch in dreißig Jahren Deutsch lernen kann. Unbegabtere brauchen länger. Sollte die deutsche Sprache so bleiben, wie sie ist, ohne etwas gestutzt und allgemein überholt zu werden, dann sollte man sie behutsam und ehrfürchtig beiseite legen zu den anderen toten Sprachen, denn nur ein Toter hat Zeit zu lernen.

TRADUCCIÓN
PERSONAS CAPACITADAS PUEDEN APRENDER ALEMÁN EN TREINTA AÑOS
.....
Existe una enfermedad  que todos, al menos una vez en el transcurso de nuestras vidas, padecemos: el deseo de dominar una lengua extranjera.
Me libré de este bacilo durante bastante tiempo, ¡pero al final me atacó, y caí!. Así que, aprendí un poco de chino, uno o dos dialectos indios, y un par de lenguas clásicas. Nada difícil. Lo difícil no llegó hasta que me fuí a Alemania, y creí poder aprender alemán.
¡Desde aquel entonces, ya he recuperado la salud!
Me arremangué y libré una dura batalla, pero la lengua alemana llevaba más tiempo de ejercicio y  resultó ganadora.
El inventor de esta lengua parece haber encontrado un indescriptible placer en imbuirle  toda complicación imaginable. Ejemplo de ello, es la distribución de los géneros. Mientras que en alemán una joven muchacha no tiene sexo, un nabo sí que lo tiene, es femenino. ¡Qué inconmensurable honor para el nabo ,qué frialdad frente a la muchacha!. Pero esto no queda ahí: boca, cuello, mamas, codo, dedo, uña y pie, son todos masculinos o asexuados, según qué palabra. Pero este no es el caso del sujeto al que corresponde esa parte del cuerpo, pues en Alemania, las mujeres también tienen cabezas masculinas o asexuadas, mientras que todo el mundo tiene narices, labios, hombros, manos, caderas y dedos de los pies femeninos. Y, sin embargo, su pelo, ojos y orejas, su barbilla y su conciencia, carecen de género.
   Otro maligno síntoma de la lengua alemana, es la enfermedad del paréntesis, que se manifiesta en diversas formas, aunque me limitaré a explicarla con un ejemplo. Me refiero al paréntesis imaginario que se origina cuando se desgarran dos partes de un verbo, colocando una al principio, la otra al final del intrigante  párrafo.
Este hecho alcanza todo su esplendor en el verbo “abreisen” (reiste.......ab, que significa partir, salir de viaje):
    Cuando por fin estaban hechas las maletas, part -(reiste) , después de haber besado a su madre y hermana y estrechado nuevamente a su adorada Gretchen, que, vestida en sencilla y blanca muselina y una única rosa en las encantadoras ondulaciones de su abundante, castaño cabello, había bajado la escalera, tambaleándose, desolada, aún pálida por el miedo y la emoción de la noche anterior, volviendo a oprimir su desgraciada y dolida cabeza, contra el pecho del que amaba sobre todas las cosas, por el que anhelaba vivir,  -ió  (ab) .
Mis estudios me han convencido de que una persona muy capaz, puede aprender alemán en treinta años. Los menos capacitados necesitan aún más.
De permanecer la lengua alemana tal y como es, sin más sincretismos o avances, habría que relegarla con toda prudencia y respeto al acervo del resto de lenguas muertas, pues tan sólo un muerto tiene tiempo para aprenderla.

Traducción de:  Checha (Cecilia Guillén Pérez)
Checha, 3 de noviembre de 2012