lunes, 19 de noviembre de 2012

LAS HORAS II



LAS HORAS II

Algo que nos ayuda sobremanera a comprender esta excelente película y el libro en el que se basa, es acercarnos brevemente a la biografía de Virginia Woolf.

Biografía de Virginia Woolf

Escrito por Pepe Aedo el 28 de octubre de 2008
Virginia Woolf nació en Londres el 25 de enero de 1882 en el seno de una familia culta y aristocrática.
Su niñez fue bastante difícil, primero perdió a su madre, luego murió su hermana Stella, y durante todos esos años sufrió abusos sexuales por parte de sus hermanastros. 
Cuando murió su padre, en 1905, antes de que Virginia cumpliera los 23 años, la joven escritora ya había tenido su primer intento de suicidio.
Sin embargo, siguió adelante y continuó su vida dentro del mundo de la literatura. Así fue parte del denominado “grupo de Bloomsbury“, el que era frecuentado por escritores como Edward Morgan Forster, el críticoRobert Fry y el economista John Maynard Keynes. Allí, en el Grupo de Bloomsbury, Virginia conoció a su esposo, Leonard Woolf. Junto a él llevaron adelante la editorial Hogarth Press, encargada de editar a personajes tan importantes como Katherine Mansfield, T. S. Eliot o al mismo Sigmund Freud (vaya paradoja).
Para esa época, Virginia ya hacía tiempo que publicaba críticas literarias en diferente periódicos de Londresy habían ido apareciendo sus primeras novelas: Viaje de ida en 1915, y Noche y día en 1919, obras destinadas a romper con todos los esquemas, obras imaginativas y suavemente revolucionarias (más que llenas de libertad, carentes de represión).
En ellas, como en sus posteriores obras, la trama argumental no es ya el centro de la obra, sino que el discurso narrativo, analítico pero exquisitamente sutil, pasan a ser el elemento primordial.
La señora Dalloway en 1925 y Al faro en 1927, fueron obras ampliamente elogiadas, que le valieron el reconocimiento unánime de su maestría técnica y que la consagraron como escritora. 
Orlando de 1928 es una peculiar novela sobre un personaje que vive cuatro siglos y cambia de sexo a lo largo del tiempo. El personajes está basado libremente en Vita Sackville-West, amiga y amante de Virginia.
Los siguientes años marcan una producción casi anual: Una habitación propia en 1929, Las olas en 1931,Tres guineas en 1938 y Entre actos en 1941, en las que se destaca, entre otras tantas cosas, el admirable uso de la prosa en la técnica del monólogo interior.
Hay que aclarar que toda la vida de Virginia Woolf estuvo marcada por el trastorno psiquiátrico que padeció, enfermedad que hoy conocemos como Trastorno Bipolar y que sumía a la escritora en hondas depresiones y luego en períodos maníacos.
En una de esas depresiones, Virginia Woolf fue hasta un río cercano a su casa, puso piedras en sus bolsillos y terminó con su vida ahogándose.
Dejó una carta para su hermana y otra para su querido esposo. A nosotros nos dejó sus obras.

Frases de la película Las Horas


Frases enviadas por Jos Velasco de la película estrenada en 2002, dirigida por Stephen Daldry, también conocida como The Hours.
Listada en: Drama

·   Siento con seguridad que me volveré loca de nuevo.
·         "No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que fuimos nosotros."
·         Tu existencia en esta vida se la debes a los doctores.
·         Creo que tengo la primera frase.
·         La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores.
·         Voy a hacer un pastel. Eso es lo que haré.
·         "Toda la vida de una mujer en un solo día. Sólo un día. Y en ese día toda su vida."
·         Había uno que era como una medusa electrificada. Estaba cantando. Quizás en griego.
·         Gané el premio por tener sida, no volverme loco por mostrarme valiente y poder sobrellevarlo.
·         "Oh, señora Dalloway, siempre dando fiestas para cubrir el silencio."
·         Quería escribir acerca de todo.Todo lo que pasa en un momento.
·         No importa lo que haya hecho queda mucho por hacer. Compartir el maldito orgullo. Una estupidez.
·         Lo queremos todo, ¿no es así?
·         ¿Te enojarías si muero?
·         Creo que me mantengo vivo para complacerte.
·         Es lo que la gente hace. Se mantienen vivos el uno al otro.
·         Sólo espera a que muera. Y entonces tendrás que pensar en ti misma. ¿Cómo vas a superar eso?
·         No puedo ver nada más fácil que un viaje a Londres.
·         Si pudiera pasear por las mañanas sería un hombre feliz.
·         Ya sé que hay que engrasar el molde, incluso mami lo sabe.
·         Le haremos un pastel para demostrarle que lo queremos. —¿De otra forma no sabrá que lo queremos? —Así es.
·         ¿Te encuentras bien?
·         Tal vez porque es confiada todos piensan que está bien. Pero no lo está.
·         Tienes suerte. Creo que no puedes llamarte mujer hasta que tienes un hijo.
·         "Toda mi vida he podido hacer de todo, excepto lo que realmente quería."
·         También a los locos les gusta ser extraños.
·         ¿Qué pasa cuando morimos? Volvemos al lugar de donde venimos. Parecemos pequeños. Pero en paz.
·         ¿Hay algo más que desee, señora? —No ser molestada.
·         ¿Es posible morir? Es posible morir.
·         "Ella tiene dos vidas. Tiene la vida que está llevando y también la de los libros que está escribiendo."
·         Adiós pequeña mujer.
·         Todos los fantasmas se están juntando para la fiesta.
·         Me hace esa mirada para decir: tu vida es trivial.
·         Eso solo importa si tú piensas que es verdad.
·         Cuando no estoy con él, todo parece ser un poco tonto.
·         "Nunca se me ocurrió que no era el principio de la felicidad, era la felicidad."
·         Estoy asombrada por este placer inesperado.
·         Yo no desaparecí, salí a dar un paseo.
·         Tienes una obligación con tu locura.
·         En todos lados soy atendida por doctores que me informan sobre mis propios intereses.
·         Te trajimos aquí para salvarte del daño irrevocable que pretendías para ti misma.
·         Me han robado mi vida.
·         Si estuvieras pensando claramente recordarías que Londres rompió tu amor.
·         Solo yo puedo entender mi propia condición.
·         Tú vives con la amenaza de mi propia extinción.
·         "Yo no escojo la anestesia sofocante de estos suburbios, sino la sacudida violenta de la capital."
·         "Aún el más miserable paciente puede tener alguna decisión con respecto a su prescripción. Es algo que define su humanidad."
·         No puedes encontrar paz evitando la vida.
·         Hubo un momento en el que pensé que me tomaría más tiempo. Pero cambié de parecer.
·         Aún tengo que enfrentar las horas de esta noche.
·         Como cualquier mañana en la vida de todos.
·         No creo que dos personas hayan sido más felices de lo que nosotros fuimos.
·         Alguien debe morir para que el resto pueda seguir viviendo.
·         El poeta morirá. La ficción.
·         Estoy aterrorizada de que al final esto desaparezca.
·         Era la muerte y elegí la vida.
·         "Para ver vida en un rostro. Siempre... para ver vida en un rostro y entenderlo por lo que es... y al final entenderlo y amarlo por lo que es y luego dejarlo ir. Siempre los años entre nosotros, siempre los años, siempre el amor, siempre... las horas."
 
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Ésta película, que aparentemente cuenta tres historias, sucedidas en épocas diferentes,a tres mujeres distintas, en realidad , no cuenta más que una única historia, que bien puede haber transcurrido en unas pocas horas o en un tiempo cronológico lento, interminable.  Es decir, se trata de tres planos temporales de la misma historia, unidos  por una continuidad más o menos ilusoria, pero vivida en la conciencia como tal.
El primer plano, representado por la escritora, Virginia Woolf (Nicole Kidman), nos sitúa en el terreno del arte, de la vida pensada por otro.  Y es que, en algun lugar está escrita, objetivizada nuestra vida, inventada por alguien, o por muchos, y siempre que nos identificamos con la lectura de la ficción, que afecta a nuestro caminar presente, estamos reconociéndonos en la historia circular, que se repite, que llega a nosotros como vivida por otros, pero que a su vez es nuestra, por reconocida, por interiorizada. Las obras literarias son hijos, ya pensados en la mente de los padres, pero que pueden rebelarse, porque nacen libres, al igual que el personaje de Unamuno en “Niebla”, igual que los personajes de “La rosa púrpura del Cairo”, de Woody Allen.
El segundo plano, representado por la lectora,  Laura Brown (Julianne Moore), nos habla de la vida propia pensada por uno mismo, en su devenir como pasado, presente y futuro. Los sufrimientos pasados se reflejan en una vida presente, supuestamente feliz para cualquier observador, y que , sin embargo, asfixia a su protagonista en la monotonía, porque ella necesita precisamente lo que no tiene:una  vida elegida.  Su embarazo, su visión de un futuro como continuación del presente, la hace tomar la decisión de abandonar a sus hijos, optando así por la vida.
El tercer plano, el futuro, está representado por Meryl Streep (Clarissa Vaughan), cuya vida, aparentemente festiva y trivial, en la que vive una homosexualidad sin tabúes (en contraposición a las dos primeras mujeres), está marcada por la frustración pasada, un amor no  correspondido, que resuelve dedicándose en cuerpo y alma al poeta enfermo, hijo de la lectora, estigmatizado por la locura y la enfermedad del SIDA, el cual termina por suicidarse, rompiendo con la condena de depender indefinidamente de los cuidados de otro: decide  la libertad de la muerte.


Muerte en la vida y vida en la muerte, son dos opciones que se presentan a la decisión de un sujeto, al que ambas  resultan igualmente desgarradoras e inciertas.
La vida vivida como arte, en el que se tiene la suerte de salir de los condicionantes de lo real, para alcanzar otros mundos pensados, ficticios, pero reales en nuestra mente, es vivida también como contradicción, como polaridad,  donde triunfa el deseo de unirse a lo incondicionado, a la muerte liberadora. Ese es exactamente el sentimiento de Virginia, estigmatizada por el entorno social,  debido a su enfermedad mental, confinada a vivir bajo los dictámenes de médicos o seres queridos, que, por su bien,  incapacitan permanentemente su capacidad decisoria, lo que ella siente como agresión a su tremenda capacidad intelectual.
Vida y muerte  están representadas por el agua. La vida como el fluir del rio (“nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir...”, Jorge Manrique), que ha de amarse como es, y la muerte como el sosiego encontrado por un ser que se sumerge en las aguas.
Aunque representadas por el mismo elemento, ambas encarnan lo contrario, lo opuesto, que permite que la vida continúe. Unos nacen para que otros mueran. Sin la muerte, no se podría valorar la vida.
   Si la vida es fluir, la felicidad, no tiene comienzo ni fin. Es el instante de inmensa satisfacción vivido o recordado, que no tiene continuidad, que también se deja arrastrar por el río, que quizás encuentre otra rama verde de paz en su camino, otro fugaz momento, que también pasará.
   La locura de Virginia,  constreñida por los sabios por medio del nombre  bipolaridad,  se refleja en momentos de gran locuacidad seguidos de otros de absoluto silencio e interiorización (hay realidades, sentimientos, inexpresables, inabarcables por el lenguaje. V. “Carta a Lord Chandós”).  Es vivida como un escape a la asfixia de la cordura, una apertura a otros mundos posibles. Los intransigentes usos de la época victoriana son también superados por la  locura, la ficción.Pero este escape, lejos de traerle la ansiada libertad, la encuadra y estigmatiza, desposeyéndola de su capacidad decisoria por parte de su entorno, lo que la conmina a buscar la liberación en la muerte.
   La única acción liberadora, en esa vida limitada, es la espresión por medio del lenguaje. Escribir fomenta la conciencia del tiempo, a la vez que permite a los hechos descansar. Al ser expresados y expuestos, encuentran la paz y la vida, no caerán en el olvido. No obstante, no todo es expresable. Hay realidades que reclaman el silencio, que sólo encuentran expresión en la imagen, en la ficción.  También en Wittgenstein el lenguaje se redime con la imagen, que desata múltiples pensamientos, interiorizados por los distintos sujetos. Esta realidad invisible,  hace que el tiempo interior, en oposición al tiempo cronológico, suscite la ilusión de durabilidad, de permanencia, con lo que amplía sobremanera la vida física, finita.
No obstante, el mundo se presenta como demasiado falso, estereotipado, y la única salida, por más que temida, será la muerte de ese mundo real que abre nuevos mundos y posibilidades, nuevas horas.
Checha, 19 de noviembre de 2012