miércoles, 13 de junio de 2012

GATOS QUE LLORAN


GATOS QUE LLORAN, ¿SERES INFERIORES?
    Insectos, arácnidos, miriápodos, equinodermos, espongiarios, animales microscópicos, reptiles, aves, mamíferos, todo tipo de plantas y árboles, ....el hombre.
Todos  seres vivos, necesarios unos para otros, componentes de una cadena evolutiva en el que el más hábil, el más fuerte, sobrevive a los demás. Así fué siempre, así ha de ser. Si los reptiles no comiesen insectos, ni los herbívoros plantas, ni los carnívoros a los herbívoros, ni los omnívoros, incluido el hombre, a todos los anteriores, la vida no podría continuar, no cabríamos todos, acabaría la posibilidad  de nuevas existencias . Por ello la vida se compone de vida y muerte, en la contingencia está la clave de la pervivencia de nuestro mundo.
  No es reprochable que el hombre, en la cima de la cadena evolutiva, gracias a su desarrollo intelectual y sus capacidades lingüísticas, se sienta orgulloso de ello,de ser el rey, el más alto.  Sin embargo, sería hacer honor a esa inteligencia, comprender la inviolabilidad de aquella, tener la sagacidad para entender que lo que le dá el sustento, lo que posibilita su propia vida, ha de ser admirado, mimado y respetado. Que lo inferior y lo superior son dos caras de la misma moneda, porque ambos conceptos son relativos, complementarios, inseparables. Ni hombre capaz de elaborar la deliciosa miel de las abejas, ni abeja capaz de construir una gran empresa (Rumasa no fué construida por la abejita).
   La divina naturaleza nos une, y quizás lo que más separe a los seres vivos sea justamente la presuntuosidad humana de creer manipulable su hábitat, llegando incluso a destruirlo.....
    He tenido la suerte de contactar con una casta humana, hasta ahora desconocida para mí, y fruto de ese contacto, ha nacido una agradable sorpresa, para ambos. Me refiero a la “casta” de los veterinarios, y los re,uno bajo ese nombre, al menos al gran grupo que he llegado a conocer, por tener en común algo poco común, a saber, su dedicación, respeto y cariño por lo indefenso, por “seres inferiores” a los que curan, dan afecto e intentan comprender a través de sus comportamientos. La dedicación a lo menos perfecto, frágil, hace despertar sentimientos de ternura, de complicidad, arranca de nosotros  impulsos altruistas, de ayuda incondicional , que nunca será pagada, al menos en la medida humana.
    También yo fuí capaz de sorprenderlos. Ellos operaron, trataron , cuidaron, volvieron a operar, ingresaron, ...etc, durante casi un año, pues desgraciadamente se presentaron múltiples complicaciones, a Leo, mi gato.
   Pero desconocían que un felino, supuestamente independiente , arisco, desagradecido, al igual que sus antecesores salvajes, fuera capaz de llorar. Los perros sí, pero los gatos........ ¡es rarísimo!, comentaban.
Sin embargo, Leo lloraba, desprendía lágrimas cuando íbamos a visitarlo, sufría terriblemente nuestra ausencia , como los perros, como algunos hombres, que aún conservan ese rasgo tan humano que manifiesta debilidad, impotencia, cariño, humildad: el llanto.


Puede que Leo sea raro, o puede que Leo ¡no sea tan inferior! ¡Los inconscientes no lloran!.
Checha, 13 de junio de 2012