viernes, 20 de abril de 2012

ESCOPETAS DE RECORTES


ENTRE ESCOPETAS ANDA EL JUEGO



 No voy a añadir nada nuevo a las múltiples interpretaciones que se habrán hecho de este maravilloso cuadro del gran genio, Goya. Reconozco no haber leído prácticamente nada al respecto. Sin embargo tengo un recuerdo, un recuerdo de adolescente, que ha quedado indeleble en mi memoria. La historia del arte siempre me apasionó, en buena parte debido a la sensibilidad y capacidad de transmisión de un buen profesor. Sus clases eran apasionantes, muy lejos de teorizar, revivía experiencias personales, hacía que lo acompañásemos en su viaje a las obras, vibrábamos con él, sumergidos en la visión artística, hasta el punto de empatizar con sus interpretaciones y aventurar tímidamente las nuestras. Le debo mi amor por Boticcelli, entre otros.
    Literalmente embobada, asombrada por la infinita capacidad de transmitir, de comunicar pensamientos sin palabras, contemplaba el cuadro de Los Fusilamientos del dos de Mayo, mientras escuchaba la dolorosa, impactante, espeluznante interpretación de mi admirado profesor: “la maquinaria del poder es oscura, no tiene rostro, se oculta en insondables vericuetos, bajo sombreros acorazados, rehuyendo así toda responsabilidad. Sin rostro no hay culpables. La culpa se diluye y no se redime”. En este cuadro el foco ilumina al inocente, arrodillado, manos alzadas al cielo en busca de inalcanzable justicia, camisa blanca de paz, rostro desencajado de impotencia, desesperación, preguntas sin respuesta...
   Tiempos de letales escopetas, que no sólo hieren pies y matan elefantes, sino que siempre apuntan hacia ABAJO. Los muertos caen, y las injusticias claman al cielo.
Checha, 20 de abril de 2012
(entrada inspirada en la lectura del gran teólogo humanista Bernardo Pérez Andreo: “La humanización del culpable”, en su blog Rara Temporum)