Lo que la prisa se llevó
Temo que fue la prisa,
devoradora de instantes,
compradora de futuros
indeterminados,
que no llegan nunca,
nunca a ninguna parte.
Fue ella que arrebató
el sosiego de mis venas,
la que atoró mis sentidos,
asesinando sin tregua
la luz de mis ojos,
el olor a menta,
el dulce sabor de mi lengua.
Asfalto prendido
por incandescente sol,
por neumáticos derrapantes
en celeridad constante,
rodante,
rodante…
Adivino tus medias huellas
borradas por lo veloz,
adelantando a la nada,
transigiendo al robo furtivo
de tus pasos
de mis pasos,
del polvo de las estrellas,
forjando ese destino
tan desatinado
y tan cautivo.
Prisa desbordante,
arrebatadora,
sin destino ni razón,
fagocitando segundos,
pudiera ser que de amor,
esos segundos distantes
del instante sedativo
de la pasión sin medida
en un reloj contenida
de arena parada,
a la espera
a la espera del granito
que no llega,
ay que pena,
la prisa,
esa terrible condena.
Checha, 8 de agosto de 2021
Imagen: euskaditm

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