Cuando el mundo se apague
Cuando el mundo se apague,
oculto nuestro destino,
encenderán traviesas luciérnagas
tu pecho,
el mío.
Tinieblas enlazarán tus dedos
y los míos,
dilatadas pupilas,
abiertos sentidos,
atisbarán los caminos
ocultos a la claridad
del universo diáfano,
esquivo.
Cuando el mundo se apague
recitarás a mi oído
que la distancia
no engendró el olvido,
que dos sendas dispares
se aunaron a tientas
en el mismo río,
que unos autárquicos seres,
contorsionaron su inviolable albedrío
para andar huella con huella,
para tropezar, si fuera preciso,
para jalonar de estrellas,
nuestros dos perplejos sinos
en un unitario viaje
por las sombras del abismo.
Checha, 17 de agosto de 2021
Imagen: lauchadearchivos

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