domingo, 5 de abril de 2020


Soñé que robabas mis sueños
























Pero, ¿y si no sueño?,
¿dejaré que me aplaste la otra realidad,
esa que pone trabas,
plagada de falsedades,
negadora de la vida,
deshecho de carroñeros,
pozo de veleidades?

Maldita sea, no puedo.

Robaste mi indulgente realidad,
la que no tiene fronteras
y resuelve los problemas,
la que ofrece más sazón,
pues aunque a veces
me aterra con virulencia y
otras me brinda un bendito amor
o acrecienta mi alegría….,
la transformo yo a placer,
despierto de un sobresalto
y elimino la amargura
o el ultraje
que la inocente criatura
incitó en mi corazón.


Mi mente ya se devana,
arroja sin cesar preguntas,
amontonadas, dispersas,
las comprime en solo una,
¿de que te sirven mis sueños
si jamás serán los tuyos?,
es mi vida, es mi mente,
generadora de mundos,
propios, íntimos y alados,
solo a mi me pertenecen,
un tesoro intransferible.

¿Fulminaras lo más valioso
de mi mundo
si no te vale,
con fin morboso?

Devuélvemelos, lloré.

Y así,
con la palma abierta,
así me desperté.

Checha, 5 de abril de 2020

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