jueves, 23 de abril de 2020


La tierra se para























Habla la tierra enfadada,
pasmada,
mas con voz queda,
apacible , sosegada,
lanza un sentido lamento,
pinos mudos,
peces muertos,
aires sucios del desierto,
nubes negras que se ciernen
en cerebros embotados,
microbios mecánicos,
codiciosos de dinero,
de poder,
montados en polución
inoculan huertos,
ciudades, cielos
e infiernos,
desprotegen tiernos rebrotes
de luciérnagas encendidas
caballitos de mar,
chirlas que bucean embelesadas,
indefensas abejitas agrestes
o florecillas silvestres.

Producción, dinero,
economía, dinero,
valor, dinero,
un valor distinto,
adquirir primero.

La tierra acongojada
sufre estertores de muerte,
ve a los vándalos pudriendo
el regalo más sagrado,
el más digno,
más humano.

Espadas enhiestas
en cultivos infectantes,
estío,
suelo yermo,
horizonte esfumado
y un clima desconsolado
se revuelve,
lanza un rayo,
ahoga al viento,
va quemando el aliento.

Llora sangre la tierra,
ahora ruge mirando
a esos locos desgraciados
mutilando sus hogares,
un paraíso encarnado
que en sucio paraje han tornado.

Ni una lágrima le queda,
enmudece,
se hunde y apaga,
se estremece,
son heridas indelebles,
quiere gritar y no puede,
se detiene su pulsar,
perece, fallece.

El mundo para,
pandemia,
muerte declarada.
¿Culpable?,
¿alguien sensato?.
Se busca hombre nuevo,
renovado,
solidario,
humano,
si la palabra
siguiera en el diccionario.

Checha, 23 de abril de 2020


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