Tú
Dios
ha muerto!,
gritaba
Zaratustra desalmado,
motor
no movido,
causa
de todas las causas,
creador
no creado,
juez
de jueces,
alma
del mundo,
de
la vida,
de
la muerte…..
Lo
golpeé con fuerza,
mi
mano enrojeció,
su
rostro bermellón
miro
a mis ojos perplejo,….
Azorado
respondí,
…..
¿quien
te ayuda
si
requieres bastón?
¿quien
pone
un
plato de sopa
en
la mesa de tu salón?
¿quién
te abraza
y
da cariño?
¿quién
consuela
tus
estíos?
¿quién
abraza tus silencios
o
escucha tus pensamientos?
¿quién
te regala su tiempo,
con
paciencia,
sin
premuras,
con
dulzura
y
más aliento?
¿quién
consuela
tus
noches eternas
y
desoladas?
¿quién
besa
tus
ojos envejecidos
de
ver mugre,
sentir
la impotencia
del
prisionero
encerrado
en la caverna,
rumiando
sombras de muerte,
de
injusticia,
esos
fantasmas hueros
que
atoran tu mente?
¿No
es tu amigo, al fin,
tu
perfil alado,
no
es la huella
que
te sigue,
no
es el hombro acolchado
que
mulle tu desaliento…..?
Y
por mas que se esfumase
ese
fiel compañero
y
aislado te vieras,
mira
al infinito y piensa,
es
mi fuerza interior,
mi
yo mas elevado
el
que sana mi desconsuelo,
el
que ruge amor,
vida,
desagravio, esfuerzo…
Dichoso
el que cree en sí,
en
su potencial hermoso,
es
energía y valor,
es
destino,
es
el sol
que
alumbra los nubarrones,
vida
encendida,
fuego
de lar,
la
fuente misma
del
deseo de luchar….
Has
de abrazarte con fuerza,
sanaste
heridas ancestrales,
podrás
con otras piedras
que
lentamente
con
más o menos puntales,
construyan
esa muralla,
inmune
a nuestros pesares.
Tú,
tan
solo tú,
el
gran astro brilla para ti
cada
mañana
Checha,
22 de marzo de 2020

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