domingo, 22 de marzo de 2020






















Dios ha muerto!,
gritaba Zaratustra desalmado,
motor no movido,
causa de todas las causas,
creador no creado,
juez de jueces,
alma del mundo,
de la vida,
de la muerte…..

Lo golpeé con fuerza,
mi mano enrojeció,
su rostro bermellón
miro a mis ojos perplejo,….

Azorado respondí,
..
¿quien te ayuda
si requieres bastón?
¿quien pone
un plato de sopa
en la mesa de tu salón?
¿quién te abraza
y da cariño?
¿quién consuela
tus estíos?
¿quién abraza tus silencios
o escucha tus pensamientos?
¿quién te regala su tiempo,
con paciencia,
sin premuras,
con dulzura
y más aliento?
¿quién consuela
tus noches eternas
y desoladas?
¿quién besa
tus ojos envejecidos
de ver mugre,
sentir la impotencia
del prisionero
encerrado en la caverna,
rumiando sombras de muerte,
de injusticia,
esos fantasmas hueros
que atoran tu mente?

¿No es tu amigo, al fin,
tu perfil alado,
no es la huella
que te sigue,
no es el hombro acolchado
que mulle tu desaliento…..?

Y por mas que se esfumase
ese fiel compañero
y aislado te vieras,
mira al infinito y piensa,
es mi fuerza interior,
mi yo mas elevado
el que sana mi desconsuelo,
el que ruge amor,
vida, desagravio, esfuerzo…
Dichoso el que cree en sí,
en su potencial hermoso,
es energía y valor,
es destino,
es el sol
que alumbra los nubarrones,
vida encendida,
fuego de lar,
la fuente misma
del deseo de luchar….
Has de abrazarte con fuerza,
sanaste heridas ancestrales,
podrás con otras piedras
que lentamente
con más o menos puntales,
construyan esa muralla,
inmune a nuestros pesares.

Tú,
tan solo tú,
el gran astro brilla para ti
cada mañana

Checha, 22 de marzo de 2020



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