Tacones
plomizos
Me
mojaré en las aguas de tu río
y
beberé ávida
lo
que halla,
agua,
algas, bacterias, dolor…
Pues
tu enjugaste mi boca
cuando
de sequedad sangraba,
me
acogiste y diste pan,
al
caer en la hondonada,
arrullaste
mi mente agotada
de
rodar y no hallar
luces
en la madrugada.
Te
pusiste mis tacones,
único
zapato al uso,
y
a trompicones caminaste,
tropezaste,
caíste, te levantaste…
Penetrome
tu mirada
y
una lágrima brotó
de
tus ojos,
limpia,
cálida, sagrada.
En
mil pedazos rompiste
esos
tacones plomizos,
con
furia, fuerza, ganas….
Caminamos
despacito,
descalzos
por la arena dorada,
¡que
alivio!,
¡bendita
sea tu alma!
Checha,
10 de marzo de 2020

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