martes, 24 de marzo de 2020


Mis tijeras






















¿Por qué robaste mis tijeras?,
me entristeció,
sentí su ausencia.

Afiladas y punzantes,
con forma de cruz pesada,
de puñal combativo,
de hombrecito caminante,
de ojos pasmados, aterrados,
anhelantes….
Guardábalas yo con mimo,
con paciencia quieta, pura,
audaz, resuelta,….
Era un esperado sino
aguardando quedamente,
a la esplendorosa aurora…

Recortaría con ellas
mis miedos encogidos,
paralizantes,
de polvo viejo y acre,
pesado hierro
adosado a mi espíritu,
a mi cuerpo,
horror malvado
de despiadadas pesadillas.

Cortaría a esos falsos duendes
que amigos se llaman,
mas atacan,
te hieren,
exprimen tu integridad lacerada,
consagrada a un camino despejado
de chinas y espinas bordes,
de tensos martingales.

Ahí, entre los recortes,
emanarían figurillas,
una, dos….
resultas de esa criba sanadora,
y las abrazaría contra mi pecho,
y las amaría
como residuo de lo que es,
sin mas,
es…
Cortaría por su centro
aquellas cartas de amor enmohecidas,
que el tiempo tintó en sepia
y mi corazón
en olvido manchado de nostalgia,
insólita, lunática,
de un tiempo perdido y remoto,
sustraído a su propio paso irremediable,
ya consumido.

Al fin también cortaría
esas lacras de la vida
que muerden y fagocitan,
roedores de personas,
fatuos y vanidosos predadores del sufriente,
de los pasos lentos
pero adelante….
aniquiladores de la humanidad
mas limpia y virginal,
de esa natura que hoy grita:
¡dejadme en paz!

Checha, 24 de marzo de 2020






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