Mis
tijeras
¿Por
qué robaste mis tijeras?,
me
entristeció,
sentí
su ausencia.
Afiladas
y punzantes,
con
forma de cruz pesada,
de
puñal combativo,
de
hombrecito caminante,
de
ojos pasmados, aterrados,
anhelantes….
Guardábalas
yo con mimo,
con
paciencia quieta, pura,
audaz,
resuelta,….
Era
un esperado sino
aguardando
quedamente,
a
la esplendorosa aurora…
Recortaría
con ellas
mis
miedos encogidos,
paralizantes,
de
polvo viejo y acre,
pesado
hierro
adosado
a mi espíritu,
a
mi cuerpo,
horror
malvado
de
despiadadas pesadillas.
Cortaría
a esos falsos duendes
que
amigos se llaman,
mas
atacan,
te
hieren,
exprimen
tu integridad lacerada,
consagrada
a un camino despejado
de
chinas y espinas bordes,
de
tensos martingales.
Ahí,
entre los recortes,
emanarían
figurillas,
una,
dos….
resultas
de esa criba sanadora,
y
las abrazaría contra mi pecho,
y
las amaría
como
residuo de lo que es,
sin
mas,
es…
Cortaría
por su centro
aquellas
cartas de amor enmohecidas,
que
el tiempo tintó en sepia
y
mi corazón
en
olvido manchado de nostalgia,
insólita,
lunática,
de
un tiempo perdido y remoto,
sustraído
a su propio paso irremediable,
ya
consumido.
Al
fin también cortaría
esas
lacras de la vida
que
muerden y fagocitan,
roedores
de personas,
fatuos
y vanidosos predadores del sufriente,
de
los pasos lentos
pero
adelante….
aniquiladores
de la humanidad
mas
limpia y virginal,
de
esa natura que hoy grita:
¡dejadme
en paz!
Checha,
24 de marzo de 2020

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