Mi
novia, la libertad
Atrapada
en las cadenas
de
duro hierro y acero,
engarzadas
una a una
por
razones del ingenio,
un
corazón mancillado
de
duras y negras penas,
el
amor yo deseé,
la
breve y sutil caricia,
el
beso infinito y eterno,
la
azorada mirada
brillante
y enamorada
de
un alma afín a la mía,
serena
y callada.
Revolví
mis sábanas deshechas,
de
voltar y voltar en mis ensueños,
las
únicas complacencias
que
en noche oscura y gélida
yo
encuentro,
Toqué
sus alas sedosas,
sentí
liviandad,
flotaba
todo mi cuerpo,
ahí
estaba la novia,
libertad
con anuencia,
impostando
mi voz
en
fiel juramento.
Checha,
2 de marzo de 2020

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