Amanece
y amanecerá
Esperanza,
tu
nombre sabe a hierba fresca,
a
esencia transformadora,
energía
poderosa,
sanadora,
vital, honesta.
Mamá
me dijo que no te perdiera,
aquí
estás en mi bolsillo,
y
te doy,
y
te renuevas,
renaces
cada día,
a
bendecir al que te quiera.
Esperanza,
amiga vieja,
esto
no es la guerra,
sé
que mueren inocentes,
pero
acabaron los bandos,
todos
los seres en uno,
así
todos de la mano,
todos
ayudándonos.
Esperanza
brota,
azota
los corazones
que
a tu nombre abominan,
limpiales
las gafas sucias
y
que vean los senderos,
agua
pura,
dulces
sueños
y
un mañana que es ahora
y
ayer será…
se
fueron los miedos.
Checha,
18 de marzo de 2020

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