Adonde
fueron las rosas
A
mis cincuenta y cinco
se
esfumaron
aquellas
rosas de largo tallo,
las
hortensias contrahechas,
las
delicadas horquídeas,
esos
purpúreos azafranes
o
las vistosas gloriosas
de
aromáticas esencias…
Se
acabaron los ardores,
vahidos
muy amorosos
y
las sábanas de seda….
Pero
es así que encontré
algo
ínfimo y duradero,
mi
bien más preciado,
la
alegría del buen dar,
la
mantita ante la hoguera,
el
abrazo de la risa,
la sonrisa lisonjera,
la
mala hierba en el campo
de
flores tan elegantes,
mi
gatito manso y dulce
que se duerme en mi regazo…,
la
inestimable compañía
del
amigo que comparte
un
vaso de vino amargo
con
pan recién horneado
y
un mojete de aceite bien dorado.
Bástame
al fin
lo
que tengo,
no
quiero rosas de invierno.
Checha,
28 de febrero de 2020

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