viernes, 28 de febrero de 2020


Adonde fueron las rosas

























A mis cincuenta y cinco
se esfumaron
aquellas rosas de largo tallo,
las hortensias contrahechas,
las delicadas horquídeas,
esos purpúreos azafranes
o las vistosas gloriosas
de aromáticas esencias…

Se acabaron los ardores,
vahidos muy amorosos
y las sábanas de seda….

Pero es así que encontré
algo ínfimo y duradero,
mi bien más preciado,
la alegría del buen dar,
la mantita ante la hoguera,
el abrazo de la risa,
la  sonrisa lisonjera,
la mala hierba en el campo
de flores tan elegantes,
mi gatito manso y dulce
que se duerme en mi regazo…,
la inestimable compañía
del amigo que comparte
un vaso de vino amargo
con pan recién horneado
y un mojete de aceite bien dorado.

Bástame al fin
lo que tengo,
no quiero rosas de invierno.

Checha, 28 de febrero de 2020



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