Nombres
viejos
Soy
muchos nombres,
nombres
viejos, antiguos,
se
fueron desgastando
con
el uso de la vida,
repleta
de pasados.
Fui
la paloma inocente
que
belleza vislumbraba,
la
pobre murió asustada
por
mor de la gente,
la
gente.
Fui
búho acechante,
cegó
sus ojos de ver
pompa
a ultranza,
sobredosis
de poder.
Camello
viejo y sordo fui,
oía
gritos agudos,
bebió
hasta de sus jorobas,
para
perecer resecas
de
ver y no oír aire fresco,
un
pizca de oasis fresco,
solo,
una
brizna tan solo.
La
tortuga que engendró
la
vejez de mis andares
pereció
tras de mis pasos,
tan
errantes,
tan
cansados,
tan
circundantes.
Y
es así que hoy me veo
con
un nombre,
no
sé si me pertenece,
le
falta mucho a camino,
cambiará
quizás….
¿será
la suerte?
Checha,
2 de enero de 2020

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