Dos
caras
Parí
yo una luna hermosa,
de
dos caras,
bella,
preciosa,
dulce,
graciosa,
alba
como una azucena.
Tanto
brillaba al sol
y
con tanta intensidad
que
las estrellas morían
y
retrocedían
cuando
a su paso solemne
cruzaba
el firmamento.
Fui
dando paso a su vida,
escondiéndome
en las sombras,
dejándola
descubrir
lo
que solo a uno asombra.
Le
dí alas
y
voló,
voló
a mundos lejanos,
nuevos,
extraños,
siempre
adelante,
sin
retroceso….
Mas
fue pensando la luna
que
no era tan vigorosa,
pues
su esplendor
su grandeza
su grandeza
de
otra cosa dependía,
del
sol,
sin
él no relucía.
Volvió
su mirada al astro
causa
de su malestar,
mostró
su cara rugosa,
ajada,
apagada.
Quedóse
perpleja,
maldiciendo
su pasado,
el
camino andado,
sin
atisbar que su sino
al
frente estaba,
delante,
abierto, franco….
El
viejo Jano pasó,
tan
solo permanece
el
recuerdo del ayer
para
evitar un tropiezo
y
recordamos que somos
lo
que fuimos y seremos,
ambas
caras,
el
elegir es nuestro.
Checha,
5 de enero de 2020

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