El
sol
Homenaje
a Camus
Era
el sol,
el
sol que ardía dentro de mi cabeza,
que
desintegraba mis neuronas,
una
a una,
que
me atolondraba, me asfixiaba.
Sudé
lágrimas de terror,
lloré
fuego impetuoso,
allá
a lo lejos los veía,
indefinidos,
inexactos, desconocidos,
venían
a por mí,
lo
sabía.
El
sol me deslumbraba,
maldito,
derretía mi conciencia alborotada,
yo
quería salir de ese cuerpo enardecido,
noté
el acero en el muslo,
un
acero frío y despiadado,
me
aliviaba.
Deseé
ser hielo,
ser
carambano de rosa,
ser
invierno enfurecido,
ser
frío, frío, frío.
Lentamente
saqué la pistola,
la
palpé, sentí escalofríos en mis manos,
sin
saber, sin querer, sin poder,
disparé,
disparé a matar
y
maté.
El
sol arreció su calor.
Mi
cuerpo quedó frío.
Caí.
Podría
ser el destino.
Juzguenme
ustedes,
dioses
infames de la justicia,
pero
sepan que fue el sol,
el
sol.
Checha,
10 de mayo de 2018

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