Azar?
Caime
de un alto risco
y
unas manos me salvaron,
providencia
la llamaron.
Y
yo que no soy de santos ,
ni
pía ni besamantos
ni
de profetas, pero de espantos,
miré
al cielo asombrada
pensando
que no era cierto
que
allí viva yo me hallara.
Removieron
mis entrañas
las
aves livianas que volaban
con
recias alas abiertas
seguras
de sus andadas.
Me
caí de un alto risco
y
al rato me levanté.
No
había llegado mi hora,
de
ser polvo del ayer.
Casualidad
podría ser,
decía
en horas de llanto,
¿sino,
destino, hado
azar
y su fortaleza
o
causa de pura fuerza
que
arrullan en mí su encanto?
Azar
azaroso,
¿qué
hay tras de ti?
Me
escapa tu realidad
pero
es lo que me queda
si
de todo he de dudar.
Volaré
sin miedo
volaré
sin pánico
preparada
cualquier día
a
sucumbir en el barro,
pero
dime si eres tú
el
que me pinta este cuadro.
Checha,
7 de marzo de 2018

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