jueves, 25 de junio de 2015

A LA OCASIÓN LA PINTAN CALVA

A LA OCASIÓN LA PINTAN CALVA



Hace mucho que me intriga saber lo que significa eso de que “a la ocasión la pintan calva”, y, de repente, creo “haber dado en el clavo” al recordar una ocasión en la que me salvé “por los pelos” y en sentido literal.
Estábamos bañándonos en la bahía de Portman. Tendría yo unos seis años, y no muy desarrolladas las artes natatorias. Recuerdo que en aquella época abundaban los berberechos; nos encantaba cogerlos y comérnoslos crudos. Hoy no hay berberechos ni me los comería crudos, so pena de estar dispuesta a tragarme un buen aperitivo de cieno.
Andaban todos distraídos en esta suerte de pesca cuando comencé a tragar agua, debido a un gran desnivel en el fondo marino que me pilló desprevenida. Sumergía y alzaba la cabeza, grité. La suerte quiso que una corpulenta amiga se percatara de mi angustiosa situación, y sin pensarlo dos veces, me agarrara de los pelos, sacándome así de aquel hoyo.
Y es que es el pelo el último resquicio, el extremo que resta para poder agarrar, salvar una situación, pese a la posibilidad de quedar calvo en el intento.
No es pues de extrañar que los alemanes utilicen este dicho en los mismos términos que la situación descrita: “man muss die Gelegenheit beim Schopf packen” (hay que agarrar la oportunidad por los pelos).
Siento que mi razonamiento afecte a los calvos del mundo. Además del pelo, habéis perdido toda oportunidad. ¡Se siente!.


Checha, 25 de junio de 2015