lunes, 15 de diciembre de 2014

MI RELOJ Y YO

MI RELOJ Y YO



(a mi padre, en sus 86...)

Curiosa sensación,
la de compartir destino con mi reloj.

En su general función
marca el reloj los tempos,
dictadora precisión,
agujas que cosen versos,
mediando y sobrehilando...
parca con husos,
husos horarios,
horarios al uso de péndulo,
sombra de nuestra anarquía,
que vive ya renqueando.

Fuente de luz que se apaga...

ánima nacer podría,
sin la dispersión impuesta
para parir un color,
gris,
monótono tic,
color de yugo arbitrado,
que obedece y ya no canta,
color marchitado,
cuco mudo en la garganta.
El pico cierra la(s)ala(s),
caverna de fantasías,
el pentagrama, la cuarta,
fa sostenida en octava.

Truncado sueño eterno,
al que Dalí murió atado,
como tú, como yo,
ser en el mundo confinado,
a mundo cualquiera,
en busca de su pronombre,
mi mundo, tu mundo, su mundo,
diluidos en este todo,
posible de lo imposible,
perdido ya el propio modo.

Pata erecta de elefante,
frustrada trompa,
¡un tacón tan elegante!.

Pero es el mío, mi tiempo,
que de puro abrazo de muñecas,
va perdiendo ya las letras.
Estrecho contacto entre fibras huecas,
asimilando mi suerte,
de pronto, tan de repente.

Primero fue el seis caído,
el que atoró el mecanismo,
justo una mitad anulada,
el cuarto esperando al punto,
el menos cuarto al cuarto,
y así, en dos medias partido
se llenó de carreras,
hasta convertirse en hilo.

Llegó el turno al segundero,
que de golpes malherido,
ya no sabe caminar,
se paró y quedó dormido.

Esta vida sin segundos
no vive sino a la espera
de minutos y de horas,
futuro que nunca llega.

Perdido el instante,
el pulso del corazón,
un trombo se hace camino...
¿cuándo andará mi reloj?

(todos los derechos de autora reservados,
no por comprarlos,
sino porque son míos)

Checha, 15 de diciembre de 2014