sábado, 14 de diciembre de 2013

¡NO OS VAYÁIS JÓVENES, LOS VIEJOS OS NECESITAN!




NO OS VAYÁIS, JÓVENES, LOS VIEJOS OS NECESITAN.





He encontrado el vasito de mi papelera de reciclaje demasiado lleno, lo que me ha impulsado a vaciarlo, y le ha tocado a vuestras cabezas.
Hoy, ahora, quisiera transformarme en Fernando Sabater, o ser insuflada por su arrolladora habilidad de llegar a vosotros sin grandilocuencias ni sermoneos, simplemente apelando a vuestra humana capacidad de reflexionar y pensar por vosotros mismos.
Si no consigo haceros pensar, no es culpa del pensamiento, sino de mis limitaciones para expresarlo, así pues, perdón de antemano.
¡No os vayáis, jóvenes, no dejéis solos a los viejos!.
Si me excluyo de ese grupo, a pesar de mi cierta edad, es por pura presunción. Cumplo años como vosotros, según calendario romano establecido. Los segundos, los minutos, las horas, pasan por mí, en la misma medida que por vosotros. Cada año que pasa, añade un surco a mi cuerpo, a mi rostro, a mis manos, a mi frente, ¡y también a mi mente!, aunque a ésta, no precisamente vejez, sino sensación de atemporalidad (esta afirmación de un admirado y buen amigo, la he hecho propia, como todas las que me gustan, con las que me siento identificada). ¡No soy vieja!, ni lo seré nunca, por decisión propia, pues cuando así lo sienta, preferiré no estar aquí. Así pues, mis fuerzas me permiten lanzar una saeta a vuestros magníficos pero inexpertos cerebros.
Sabed que no sois mercancía de exportación, sino personas fuertes, personas que han de madurar y conocer (lo que pretenden impedir estas leyes educativas inductoras de analfabetismo) la responsabilidad que tenemos todos, y especialmente los más lúcidos y fuertes, de levantar , en peso si es necesario, a un país hundido por culpa de un concepto podrido, maloliente, obsoleto e inexistente, Europa.
Esos deseos históricos imperialistas, de unificar pueblos a costa de sumisión y obediencia, no han pasado a,la historia, permanecen más vigentes que nunca, pero con la sutileza que proporciona la más irreverente de las perversiones.
La malnombrada “Unión Europea” se constituyó, mal que bien, a partir de un Mercado Común, que posteriormente pasó a ser moneda común…… , pero jamás una intrínseca e igualitaria unión de estados libres e independientes, unidos para compartir barca y suerte.
¿Es unión aquello que crea desde el principio ciudadanos de primera y segunda categoría?
¿Es unión la que se aprovecha del material primario ajeno, lo explota, y lo revende al país de origen a muy alto precio, endeudándolo de por vida?



¿Han de hincar sus rodillas agradecidas, países como Grecia o Italia, una vez engrosadas las arcas de sus entidades bancarias, a costa de una escisión radical entre ricos y pobres?.
Esa Europa alabada y asumida por todos los partidos políticos sin excepción, no es más que una lacra para la libertad de un pueblo, yugo de veintitantos bueyes (los que aseguran los amarres quedan fuera, es evidente).
El ideal Europa, una vez convertida en inaceptable e injusta realidad, guiada por un tal señor llamado “capital”, tensa sin piedad su arco que apunta a la creación de miles de submundos, terceros, cuartos, quintos…, y caerán cabezas, sin duda, las mejores, las de todos los “insolidarios” con esta “necesaria” e “imprescindible” unificación. Caerán los rebeldes autosuficientes, que aún conservan la esperanza en un mundo mejor, más justo. Caerán los que desatan sus manos de la marioneta para coger un puñado de tierra, suya, por derecho.

¿Hay crisis?. Claro que la hay, pero provocada y sustentada por los “pobres” ricos del mundo, que apacientan ovejas con cifras y datos falseados acerca de la disminución de la deuda o el aumento del P.I.B.

NOOOOOOO!!!! (este grito me sale del alma, ¿lo oís?).
La verdadera crisis es algo mucho más hondo, más profundo que la decadencia de una economía inflada por adinerados, que osan a culpabilizar a las clases medias de su presunto derroche, de su supuesta vida por encima de sus posibilidades. Y este engañoso reproche se sustenta en la nada, en un falso y obsoleto concepto europeísta.


Podéis no escucharme a mí, pero sembrad la duda en vuestros cerebros, ¡que no os engañen!. La única unión europea existente es la de los ricos frente a los pobres, la de la manipulación y malversación de lo auténtico humano, la de atemorizar a los creadores, a los que tienen ideas innovadoras, para inducirlos a salir de su tierra, de su país en ruinas.
¿Que no hay trabajo en España?. Reid conmigo. ¡Qué disparate!. En España está todo por hacer, porque España necesita un cisma, una gran reforma desde las raíces.
Y esta explosión pasa por despreciar las migajas y excrementos que nos ofrece una Europa de sonrisa puesta, a la que, a la postre, hemos de estar agradecidos por su amable gesto.
No necesitamos sucio dinero extranjero, sino dinero limpio (paradogicamente, antítesis de blanqueado), que se gestione, emplee y reparta con justicia.
Nos sobra la ayuda externa, pero no podemos ayudarles a ellos, mientras no nos hayamos ayudado a nosotros mismos. No podemos permitirles el secuestro de nuestro potencial material y humano, porque lo necesitamos aquí, y con urgencia.
No necesitamos humillaciones, sino buena autoestima,orgullo de ser un pueblo capaz y consciente de su capacidad de levantarse a sí mismo. Consciente de que aquí y ahora se ha de crear una sociedad absolutamente nueva , destruyendo inestables pilares.
Tenemos que desvalorizar lo que nos limita y oprime, porque aquí HAY.
HAY desvergüenza de unos y temor de muchos.
HAY ideas, imaginación, magníficos proyectos no subvencionados, junto a miles de luces navideñas que matan estrellas.
HAY posibilidad de hacer que funcione una sociedad honesta, donde se promueva el reciclaje, las energías renovables, la agricultura ecológica, y un largo etcétera.
HAY,HAY, HAY, y ¡ay, ay, ay!, ¡qué duro es no engolosinarse con un trabajo en el extranjero (porque en España no se ofrece), y además bien pagado.
¿Qué esperamos que nos ofrezcan?. Hay que generar, hay que hacer, hay que idear, poner la primera piedra, para luego ofrecer algo a los más rezagados.
HAY que fortalecer esa voluntad de mejora individual y colectiva.
   Sé que muchos habréis dejado de leer hace rato. No os gustan los sermones, aunque os tragais las “comeduras de coco” de los importantes.
Pues ésta, que no es importante, no tiene ahora la espalda para muchos trotes, pero os está revelando lo que su sentido común le dicta para que le ayudeis, para ayudaros. Europa se nos ha desvelado concepto vacuo y engañoso, y de seguir en sus fauces, nos vomitará, como suele: importará manos y cerebros que levanten sus ruinas para luego lanzarlos al abismo, desde la torre más alta, una vez nutrida de sangre y sudor.



¡Seamos nosotros los que vomitemos antes de ser vomitados!
¿Seguro que os gusta la idea de importar basura y exportar cerebros?.
Nos sobran nuestros propios residuos, que tardaremos en desinfectar, y organizar.
  No olvidéis que los vientos traen cantos de sirena con garras de rapiña.
Sois seres pensantes. ¡Enorgullecéos de ello!


Esto no es un manifiesto. Esto no son ideas reguladoras. Esto no son imposiciones, sino sugerencias.
¡Me duele que regaleis vuestro esfuerzo a quien os echará a patadas!. Por eso os invito a pensar, consciente de que lo sabéis hacer, y muy bien.
Si este escrito ha conseguido despertar alguna conciencia dormida, ¡me doy por satisfecha!
¡Sois, somos un país!, como afirma mi admirada y querida Vega Cerezo, y ¡sois, somos responsables de él!, esta es mi pequeña apostilla.


Checha, 14 de diciembre de 2013