martes, 1 de octubre de 2013

CARTA DE AMOR Y AÑORANZA

CARTA DE AMOR

Queridísima cama:
Cada noche que paso sin ti es un suplicio insoportable. Ahora que no te tengo aquí conmigo para arroparme cada mañana, me he dado cuenta de lo mucho que te echo de menos.
En este instante estoy escribiendo en un andrajoso saco de dormir, sobre el duro suelo, en la casa de campo de mis abuelos, al tiempo que recuerdo cómo era tu suave textura bajo mi piel.
Cada mañana, al abrir los ojos, me acomete tal dolor, que me arrepiento de no haberte traído conmigo, aunque los dos sabemos que eso es imposible, ¡imposible en casa de mis abuelos!.
Aquí llueve todos los días, y yo me quedo absorta, mirando por la ventana, tan embobada, que no sé bien dónde esconderme de este frío que siento.
Este fin de semana, mis padres y yo volvemos a la ciudad, y no quepo en mí de las ansias de volver a pasar una noche contigo, porque eres todo para mí, mi reposo.
Volveré a comenzar el día con una sonrisa satisfecha, a sabiendas de que te veré de nuevo en breve. Te prometo, cama mía, que un día nos encontraremos y no pasarán dos noches seguidas sin nuestro abrazo nocturno.
Realmente, no creo que pueda ser feliz sin ti.
Ahora me despido, a la espera de una noche que de seguro, será terrible sin tu calidez envolvente.
Con todo mi cariño
Tu bella Durmiente.



Raquel Marín Guillén
Esta graciosa carta la ha escrito mi hija Raquel, de quince años, a la que debo tanto, como ella a su cama.
A decir verdad, yo también podría escribir semejante misiva a la mía. Nos parecemos demasiado.


Checha, 1 de octubre de 2013