miércoles, 11 de septiembre de 2013

MANOLO EN CUEROS

MANOLO EN CUEROS


No soy poetisa, ni escritora, no me sé la rima, no sé escribir relatos ni cortos ni largos, que limiten “lo que sale”. Sale corto, sale largo, sale rima, sale poema, sale hoy, sale mañana,… ¿quién sabe?. ¿Por qué 50, 60, 100 o mil palabras?, ¿por qué suprimir y acotar las que se salen del marco?.
Aquí os dejo una parte de lo que ayer mañana “salió”, sin quererlo, sin premeditarlo, sin trabas, sin medidas.
Manolo, el hippie de los cueros, también sin quererlo, me retrató “en cueros”. Compré mi cuadro, ¡era mío!, no sé si él lo sabía. Así me concedió el derecho a la respuesta. Recogí mi cuadro entregándole a su vez una especie de retrato, con dibujo incluido.
   He buscado imágenes de Manolo en Google, pero he encontrado solo unas cuantas, que no se parecen a la mía, aunque se asemejan en lo fundamental.









Y el retrato-escrito-poema  ¡yo qué sé!, para ese magnífico artista hippie, de pelos largos y rizados, aquí os lo dejo:

Manolo en cueros

¡Cuidado con la lluvia, Manolo!,
¡el pelo se te llena de caracoles!,
¡como a mí!.
Manolo sonríe,
en su pelo anillado, encrespado,
anidaron  siempre los caracoles
de viscosa lentitud;
espirales enraizadas en el laberinto de su cortex,
deslizándose en pausado curso circular,
del que sólo se perciben
las extremas, abundantes,
 semimudas curvas externas.

En-callado observa el núcleo espiral,
El que recorre el sendero inverso del laberinto.
Parcos y punzantes son los extremos parlantes,
que adornan y sombrean tristes bolsas de alegres ojos.

Tristeza acumulada en receptoras pupilas de sufrimiento,
propio y ajeno.
Sonrisa ambigua en sus labios,
en sus manos de vivos colores
que pintan esa piel curtida,
¡es la suya!...
Es su apuesta en el juego de la barbarie.
¡Duele la piel!
¡Duele vender el arte!.
Horas infinitas de tiempo y trabajo,
despreciadas  por “mindundis” buscafirmas,
¡esos que coleccionan Tapies, Mirós, Dalíes,
aunque odien el arte!
Trescientos mil euros por un solo pintarrajo CON FIRMA, ¡satisfechos!.
Pero Manolo vende su piel muy barata,
que no tiene más que dos capas,
la dermis que cubre su cuero desnudo,
la epidermis ¡para pagar el alquiler!.

Los visones le escupen,
Reprime pisotones, sapos y culebras,
pero Manolo es sabio,
¡si has de vivir, tu pellejo no arriesgas!
 Y ha de vivir este Manolo,
Y el resto de Manolos!

Checha, 11 de septiembre de 2013