viernes, 28 de junio de 2013

AMOR?. DINERO?, DIOS?




AMOR?, DINERO?, DIOS?




PERSONAJES

ANTONIO LÓPEZ BAEZA dedica este poema a Bernardo Pérez Andreo, publicado en el blog Rara Temporum, donde nos da a conocer el nuevo libro de Antonio.


NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y AL DINERO

A Bernardo Pérez Andreo, por su

libro NO PODÉIS SERVIR A DOS AMOS


LOS QUE aún creen que el dinero puede salvar al mundo,

y al dinero confían un poder absoluto;


y rinden al dinero honor y pleitesía,

y le construyen templos que a su culto convidan;


y, extendiendo en el orbe la religión del oro

-sólo quien oro tiene puede tenerlo todo-,


y dividen los pueblos en ricos y oprimidos

-Lázaro ha de ser pobre porque Epulón es rico-;


y creen que la vida justa es para quien tiene

en su uso y abuso abundancia de bienes,


y olvidan que el gran bien de una humana existencia

radica en compartir el ser y sus carencias,


hasta haber conseguido que toda carne encuentre

en abrazo a otra carne su ser libre de muerte:

…nada podrán saber de aquella salvación


de un Dios que salva dando su Vida en el Amor.


Antonio López Baeza, feypoesía.org




Concha García: Árboles que ya florecerán

Juan Carlos Suñén

(24 de junio de 2013)

El deseo no vence al amor ni la inteligencia vence al silencio, pero se vive desde ambas cosas: “Mi cuerpo ya no responde / pero a qué”. Piensa (camina, mirando en torno, reconociendo a los que se acurrucan) en avanzar entre “seres de un siglo / donde lo fatal ya no es el símbolo”. El pensamiento es el camino y en él, lo fatal es también doblar una esquina y ver, de pronto, a la persona amada. Caminar con esa actitud, sin procurarla ni huirla, eso es dejar (aquí se hace) que el relato ocupe por sí mismo lo reflexivo. Es en cierto modo, también, una celebración, es dejar que el mundo crezca de abajo arriba, sentir sus ramas entre nosotros, junto a nosotros: temer la naturaleza y la naturaleza de su deseo, como se teme al propio placer, creciendo del mismo modo entre distintas heridas.

Alguno de los pasajes de este poema son, sin duda, lo mejor de la autora hasta el momento (“Te quiero, pero deseo más…” o “Comienza diciendo…”), pero el poema mismo, el libro, es claramente un texto transitivo, dice un giro que se hace necesario y que conducirá a cuanto aquí ha quedado silenciado.


………….


Alguno de los pasajes de este poema son, sin duda, lo mejor de la autora hasta el momento (“Te quiero, pero deseo más…” o “Comienza diciendo…”), pero el poema mismo, el libro, es claramente un texto transitivo, dice un giro que se hace necesario y que conducirá a cuanto aquí ha quedado silenciado. Lo que venga a continuación será, sin duda, algo distinto. Eso dice este libro que parece en cierto modo pedir y rendir, a un tiempo, cuentas a lo que ha sido una escritura certera y una vida como las otras (pero con su dificultad, también). Dice que ahora hay consuelo. Dice que ya hay lenguaje suficiente para poder amar a un perdedor. Hacerse cargo. Dice que hay vida en la inseguridad.




Juan Carlos Suñén

ABC Cultural, 14 de julio de 2001




BLOG AUTOPSIA

Hombres asesinados y mentiras resucitadas

Por: Miguel Lorente Acosta | 21 de junio de 2013


Si a los hombres realmente les preocuparan los homicidios que sufren miles de hombres cada año en el mundo, habrían hecho algo más a lo largo de la historia que recurrir a las guerras o a las manos ante cualquier conflicto. No parece, pues, que sea esa su preocupación, ni tampoco parece que tengan mucho interés en cambiar las circunstancias cuando, de forma mayoritaria, están ausentes en la promoción de la Igualdad y en la búsqueda de la paz como elemento de convivencia, no como acuerdo o tratado tras una guerra.

Sin embargo, los hombres hablan hoy de la violencia que sufren, pero lo hacen, curiosamente, sólo de la que reciben de las mujeres y, ¡oh casualidad!, manipulando los datos. Nada dicen los hombres posmachistas de la criminalidad organizada, de las pandillas violentas, de los ajustes de cuentas entre bandas que restan vidas masculinas… todo indica que más que las muertes de hombres lo que quieren poner de manifiesto es a las mujeres asesinas. Es como una obsesión que les acompaña y que creen descubrir cada día al despertar, cuando es algo conocido y reconocido históricamente como parte del "pack" de la “perversidad de las mujeres” (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/mujeres-asesinas.html). Por eso, cada mañana cuando toman el café y perciben ese sabor amargo en su paladar, también creen descubrir que hay denuncias falsas por violencia de género, cuando también son conocidas y reconocidas, aunque no en la forma, bajo las circunstancias y en la cuantía que ellos dicen (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/cantos-rodados-las-denuncias-falsas-y-sus-n%C3%BAmeros.html). Quizás deberían poner más azúcar o sacarina a esos cafés matinales para dulcificar los reflujos de bilis que muchos parecen padecer, en lugar de hacer trampas para tratar cambiar la realidad.

Esto de intentar hacer pasar lo blanco por negro, la noche por el día y el agua por vino, al final termina por embriagar más a quien lo hace que a quien se dirige, hasta el punto de quedar en evidencia revestidos de datos de imitación cuando creen ir vestidos con conocimiento de marca. Olvidan que los datos son como las letras, se pueden poner en el orden que se quiera, pero ello no quiere decir que tengan algún significado, ni siquiera sentido.

El posmachismo (y por tanto los posmachistas y las posmachistas), tal y como hemos explicado en anteriores posts, utilizan los datos para contar aquello que no se atreven a decir con palabras, para desviar la mirada de la realidad y para retener la atención es esas estaciones de servicio propio. Buscan la confusión y escapar de una situación que los ha dejado al descubierto, por eso se esconden en sus cuevas y se cuentan historias para reforzarse en la esperanza de que quizás vuelvan esos tiempos pasados, que para ellos está claro que fueron mejores.

Una de esas historias, la que más pasión y seguidores concentra alrededor de la hoguera de su vanidad, es la de los hombres asesinados por las mujeres con las que comparten una relación de pareja. Hablar de mujeres asesinas ya no es suficiente, ahora hay que hablar de hombres asesinados por mujeres. Los otros, la gran mayoría de los hombres asesinados por otros hombres, no importan, parecen pensar que “ellos se lo han buscado” o que “ellos se lo han encontrado”.


………

Finalmente, añadiré un bonito poema de Antonio, extraído de su blog
F E Y P O E S I A
http://www.feypoesia.org/spip.php?article340


EL DÍA EN QUE LOS HOMBRES DESCUBRAN QUE SON HOMBRES
Jueves, 30 de agosto de 2012


I

EL DÍA en que los hombres descubran que son hombres…,
sus vidas habrán dejado de ser los ríos
que van a dar a la mar que es el morir;
sus muertes, habrán dejado de ser el agujero negro
de sus sueños y desvelos más acariciados;
su paso por este mundo nada tendrá comparable
con la estela fugitiva de la nave sobre la piel del mar;
los amores y pasiones de su carne no habrán sido principalmente
descarga de una pulsión sin destino ni trascendencia,
para comenzar a ser la afirmación gozosa de su ser en comunión
con las energías renovadoras del cosmos.

El día en que los hombres descubran que son hombres,
dueños y responsables de su destino temporal y eterno,
abiertos a todas las corrientes de vida en plenitud
que rigen el curso del universo, bosques, mares y ríos,
árboles de toda condición y especie,
animales en libertad que pululan por tierras, aguas y aires,
tutearán a los humanos con trato fraternal y amistoso,
hijos todos de la misma alegría de vivir,
y todos al servicio agradecido
a las mismas fuentes de la misma vida.

Ninguna vida valdrá más que otra vida.
Ningún hombre estará por encima de otro hombre.
Ser viviente habrá llegado a constituir para cada humano
la más gozosa realidad y el valor más indiscutible.
Considerará una pérdida de su dignidad
compararse en positivo o en negativo con otro ser humano.
Y jamás establecerá ni aceptará que otros establezcan
jerarquías de poder ni dignidad
que separen a un humano de otro humano.
El día en que los hombres acepten su condición de hombres,
no envidiarán ni siquiera a Dios,
pues en Él reconocerán el mismo sentido de la vida que disfrutan,
y, al disfrutarla, alcanzarán a ver
que Dios en persona la disfruta en ellos y con ellos.

El día en que los humanos amaron su condición humana
por encima y como condición de todo posible amor,
descubrieron que la ley que rige cielo y tierra,
la ley que encierra todas las leyes del sistema global,
y que asegura la felicidad del hombre en este mundo
y más allá de este mundo,
es el amor,
el amor que habla el lenguaje de la carne humana,
lenguaje de la imperiosa necesidad de mar y ser amado,
lenguaje del que, por amor a la misma dignidad humana,
a la misma debilidad humana, está dispuesto a dar su vida
consciente de que el amor es más fuerte que la muerte.

Ese día -¡día feliz!,  ¡día total!-,
en que los humanos habrán descubierto que son divinos,
por haberse aceptado plenamente humanos,
sin haber negado nada de su universal humanidad.


II

DONDE una parte no tiene sentido sin el todo,
donde decir te quiero equivale a una declaración de amor al universo,
donde es imposible comprender mi vida y mi muerte
lejos del constante morir y nacer de nuevas galaxias,
donde la poesía aporta al pensamiento científico
la gracia y unidad perdidas en el proceso analítico y discursivo,
donde la fe en Dios es imposible e ineficaz sin la plena fe en el Hombre,
donde la conciencia mágica y mítica es maestra de verdades
antes desconocidas (u, olvidadas) por la conciencia racional…,
allí:
vence el amor a la muerte,
la sonrisa de un niño es suficiente para hacer detener todo el aparato de la guerra,
los sueños y la energía de la juventud forjan una cadena de abrazos que estrechan en Paz el planeta Tierra,
el arrobo de los enamorados contiene toda la luz necesaria para iluminar las sendas perdidas,
y la invocación de Dios habrá dejado de ser una forma
de agrupar a unos hombres frente a otros hombres,
para ser el lugar común, libre, al fin, de todo orgullo,
de todo afán de dominio y explotación del hombre sobre el hombre
así como sobre la Naturaleza que le sostiene con maternal providencia.
Donde el hombre se sabe hombre
desaparece todo temor al presente y al futuro
que no sea el de ser infiel a su propia humanidad en abrazo.


III

UN DÍA dejé de creer en el pecado.
Dejé de creer en una muerte eterna.
Dejé de creer en un Dios que castiga.
¡Fue el día en que conquisté mi libertad de hijo!
Supe entonces que solo se podía creer en el Amor,
el amor que es capaz de suprimir todas las distancias,
y sacar bien de todas nuestras experiencia de debilidad.

Fue el día en que supe que mi vida
le importaba a Dios tanto o más que a mí;
que su felicidad eterna
corría pareja con mi felicidad temporal.

Aquel día -¡día feliz!- desapareció de mi conciencia
toda angustia de una posible condenación eterna.
Comencé a vivir en el tiempo de amar y ser amado,
donde las penas del amor eran perlas de gozo;
y, en la siembra de cada instante, florecía,
a cada instante, una inmarcesible luz de resurrección.

Mis ojos permanecían abiertos
más a la Misericordia de Dios que a mi propia miseria
y la del Mundo;
y, reconocerme pecador,
era igual a sentirme amado por el que vino a buscar,
no a los justos, sino a los pecadores.

El horizonte de mi entera vida
lo percibía encendido por un sol de amor;
la energía de mi caminar, el amor mismo;
mi esperanza única,
creer indefectiblemente en la salvación por el amor.

La tierra toda, el mundo de los humanos,
como camino hacia el cielo.
El cielo, haciendo camino de amor
en todos los senderos y encrucijadas de la vida humana.

Checha, 28 de junio de 2013