domingo, 3 de marzo de 2013

EL SUEÑO DE LA RAZÓN I


EL SUEÑO DE LA RAZÓN I


Nuestras derrotas no demuestran nada
Cuando los que luchan
contra la injusticia
muestran sus caras ensangrentadas,
la incomodidad
de los que están a salvo
es grande.

¿Por qué se quejan ustedes?,
les preguntan.
¿No han combatido la injusticia?
Ahora ella los derrotó.
No protesten.

El que lucha debe saber perder
El que busca pelea
se expone al peligro.

El que enseña la violencia
no debe culpar a la violencia.
Ay, amigos.
Ustedes que están asegurados,
¿por qué tanta hostilidad?
¿Acaso somos vuestros enemigos
los que somos enemigos de la injusticia?

Cuando los que luchan contra la injusticia
están vencidos,
no por eso tiene razón
la injusticia.

Nuestras derrotas
lo único que demuestran
es que somos pocos
los que luchan contra la infamia.

Y de los espectadores, esperamos
que al menos se sientan
 avergonzados

             B. Brecht


La Quema de Libros
Cuando el Régimen ordenó que los libros con enseñanzas peligrosa
Deberían ser quemados en público y en todo lugar
Los bueyes fueron forzados a jalar carrozas llenas de libros
A la pila funeral, un poeta exiliado
Uno de los mejores, descubrió con furia, cuando estudio la lista
De los quemados, que sus libros
Habían sido olvidados. Se fue rápidamente a su mesa de trabajo
En las alas del enojo y dirigió una carta a aquellos en el poder
¡Quémenme! escribió con pluma rápida ¡Quémenme!
No me traten así. No me dejen afuera ¿No siempre he
hablado con la verdad en mis libros? Y ahora
¡me tratan como un mentiroso! Les ordeno:
¡Quémenme!

B. Brecht


"Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, 
guardé silencio, porque yo no era comunista, 
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, 
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata 
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, 
no protesté, porque yo no era sindicalista, 
Cuando vinieron a buscar a los judíos, 
no protesté, porque yo no era judío, 
Cuando vinieron a buscarme, 
no había nadie más que pudiera protestar."
                             Martin Niemöller   
           

Este texto tan famoso a lo largo de la historia, ha sido siempre mal atribuido,  todos pensamos que es de Bertold Brecht, cuando lo cierto es que pertenece a Martin Niemoeller (1) pastor luterano alemán 1892–1984.


   Tres asombrosos poemas encabezan esta entrada, y no por casualidad. Son definición  de lo que Buero Vallejo nos quiere transmitir en su obra “El sueño de la razón”(2): Hoy soy yo el juzgado, injuriado, injustamente tratado por hacer uso de mi libertad, por no adecuarme a lo que impera en mi entorno, pero ¡mañana serás tú!, ¡no te quepa la menor duda!.





   Era yo aún más joven, hará unos treinta años, cuando leí esta obra, casi por imposición del destino. En realidad compré una edición de Alianza, que, además de la pieza teatral que deseaba leer, “El tragaluz” (fuente de mi gran admiración por el autor), contenía este segundo texto, no por segundo menos maravilloso.
   “El Tragaluz” escenifica, de manera insuperable y apasionante, la visión futurista de una sociedad anónima, en vías de corrupción, en la que el sujeto, despojado de toda identidad, se refugia en la locura, desde donde ve a sus congéneres como extraños. ¿Quién es ese?, se pregunta incansablemente el anciano, al ver pasar sombras de hombres a través de su tragaluz y oír el ruido martilleante de un tren que nunca para.  La imagen se asemeja al hombre encerrado en su caverna, desde donde sólo puede ver las sombras de la realidad, descrita por Platón en su famoso mito. Es el mundo de las apariencias, que nos obliga a viajar en ese tren, en el que pasamos a adquirir entidad, a ser alguien. ¡Hay que coger el tren, subirse al carro, para poder ser identificado y no acabar entre sus ruedas!.
   También “El sueño de la razón” nos habla de enajenación, de la demencia como fruto de la incomprensión y  monstruoso refugio en  la búsqueda de una sociedad armónica, en la que quepan todos, sin distinción alguna.
   Pues la razón, llegada a la mayoría de edad con la Ilustración, ya no puede volver atrás, no puede seguir fundida con el mito y la superstición, una vez segregada de ellos. Se horrorizará ante el gobierno absoluto y caprichoso, porque necesita ser preguntada, tenida en cuenta. También lanzará el grito de guerra contra una religiosidad intolerante, inquisidora y fundadora de “el libro verde”, engrosado por seguidores de otras religiones, así como de insumisos al régimen de Fernando VII (3).
   Los poderes político y religioso unidos inseparablemente por “razones” de absurdos argumentos.
   “El sueño de la razón produce monstruos”. Esos oscuros aquelarres pintados por Goya (4) en sus últimos y angustiados años de sordera (en la que no deja de oír voces interiores, como el anciano escuchaba a ese maldito tren), son todo un símbolo del oscurantismo al que se vio abocado por “los que callan a los cantores y ennegrecen a pintores”. Encarcelado en el negro, que no es color, no es nada, asiste impotente al encarcelamiento de su valiente y lúcida razón, dispuesta a sucumbir en aras de la libertad.
    Estigmatizado, como todos los insumisos, ha de lucir el sambenito que le cuelgan, reminiscencia de torturas medievales a los herejes, también utilizada por los nazis para  escarnio del pueblo judío.  Estigma que equivale a amenaza de muerte, a depuración.
   Censura, censura, censura. ¡Quemenme!. ¡Quemen mis libros!. ¡Quemen mis pinturas!. ¡Quemarán mi cuerpo, pero jamás podrán quemar mis sueños!. Es lo único que me queda, con ellos vivo, y con ellos moriré.



(1)           MARTIN NIEMOELLER

Martin Niemöller (14 de enero de 1892 – 6 de marzo de 1984) fue un pastor luterano alemán. Se graduó como oficial naval y durante la Primera guerra mundial estuvo al mando de un submarino. Después de esa guerra mandó un batallón en el Ruhr. Entre 1919 y 1923 estudió Teología en Münster. Ya como pastor apoyó al principio la política anticomunista, antisemita1 y alemán nacionalista de Adolf Hitler.

Reaccionó al fin contra el nazismo en 1933 cuando Hitler, en desarrollo de la política totalitaria de homogeneización, denominada oficialmente Gleichschaltung, impuso sobre las iglesias protestantes el "párrafo ario" (Arierparagraph) que excluiría de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos.

Niemöller fundó entonces, junto con Dietrich Bonhoeffer, la Iglesia Confesante (Bekennende Kirche), que se opuso a la nazificación de las iglesias alemanas. Por su oposición al control estatal nazi sobre las iglesias, Niemöller fue arrestado el 1 de julio de 1937 y condenado el 2 de marzo de 1938 a siete meses de cárcel por un tribunal especial. Como ya había cumplido la condena, al salir fue apresado por la Gestapo y permaneció retenido en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau hasta 1945. Luego, se incorporó hasta el final de sus días al movimiento pacifista, fue presidente del Consejo Mundial de Iglesias en 1961 y desempeñó un papel importante en la denuncia contra la guerra de Vietnam. Desde la década de 1980 es mejor conocido como el autor del poema “Cuando los nazis vinieron por los comunistas”.



(2)           EL SUEÑO DE LA RAZÓN, LA OBRA

(3)           FERNANDO VII

(4)           GOYA

    Checha, 3 de marzo de 2013