miércoles, 27 de febrero de 2013

APRENDIZAJE DE LENGUAS. CURSOS DE INGLÉS


APRENDIZAJE DE LENGUAS EN ESPAÑA. Y-English


Es bastante usual criticar a nuestros políticos, sean del signo que sean, por su desconocimiento de lenguas extranjeras.  No seré yo la que lance la voz en defensa de personajes que, en su gran mayoría, se han manifestado ineptos, amorales y corruptos. Sin embargo, en lo que se refiere a las lenguas, no son culpables,  sino víctimas, de una herencia  que pesa sobre sus cabezas, al igual que sobre las nuestras. Lo que, sin duda, hemos de reprocharles, es su indolente perpetuación de esta lacra nacional. Las diferentes reformas educativas, aún pretendiendo, en teoría, fomentar el plurilingüismo en España, no llegan a avistar en profundidad las raíces del problema.
   En los últimos años se han hecho tímidos avances, como el aumento de centros bilingües (en los que la lengua extranjera es impartida por profesores “capacitados”, que se limitan a traducir unos cuantos términos de su asignatura al idioma correspondiente); la impartición de lengua extranjera en los años de preescolar, e incluso la posibilidad de elegir una segunda lengua extranjera; la participación en proyectos internacionales por parte de profesores y alumnos ; el aumento de becas al extranjero, entre las que se encuentra la afamada Erasmus; ofertas de cursos, campamentos, campos de trabajo en el extranjero, etc.
   Así enumerados, parecen muchos los avances que se han hecho en este terreno, pero no tendrán la esperada repercusión, si no se ataja el problema de fondo.
  El españolito de a pie, tradicionalmente orgulloso de lengua y tierra, es de mentalidad  inmovilista, piensa  que vive cómodamente en su país y no necesita conocer otras tierras y modos de pensar.  Ve su futuro en las fronteras estatales, y por más que aumente el número de turistas e inmigrantes, seguirá pensando que son éstos los obligados a hablar en español.
   Desde este hábito conformista, se avergüenza de pronunciar adecuadamente los términos extranjeros, que se introducen sin cesar en su lengua, por miedo a ser llamado cursi o enteradillo.
   Por otra parte, se ve amparado por una televisión pública, que rara vez emite en versión original, por unas clases de idioma, que en muchos casos se imparten en español, por una sociedad  egocéntrica, a la que poco interesa la vida de otros pueblos.


   Son los estudiantes los que, acuciados por la necesidad de beber de las fuentes originales, y presionados por la bárbara cifra de paro, están dando un salto cualitativo, rompiendo fronteras, viajando a los países donde se hablan las lenguas objeto de aprendizaje, realizando intercambios, etc…. Y, ¡muy loable y esforzada es su tarea!, porque no se ven en absoluto favorecidos por la sociedad de la que proceden.
   Y es que hay varias formas de aprender una lengua: de manera natural, como la lengua materna, de manera semi-natural, como el bilingüismo en el extranjero, y de manera artificial, aprendizaje de  la lengua desde el extranjero. En este último caso, se ha de favorecer todo lo que acerque al aprendizaje natural: contacto permanente con la lengua (conversaciones, radio, televisión, libros, acogida de extranjeros) y, por supuesto, las estancias en el extranjero, únicas que posibilitan una verdadera inmersión lingüística, que implica la comprensión y adaptación a la cultura del país, a la que nos abre la  lengua. El lenguaje es cultura, transmite valores culturales, cuyo desconocimiento dificultará enormemente el aprendizaje de aquel, y viceversa.
   En resumidas cuentas, la lengua hay que “mamarla”, aunque sea un poco, y se han de dar los medios para posibilitarlo.
   Erróneamente, en España se destina el profesorado mejor cualificado a los últimos años de aprendizaje, mientras que los primeros, cuando el niño es una esponja de neuronas en plena expansión, cuando no hay otra posibilidad de enseñanza y aprendizaje que la ,forma natural de la que hablábamos (los niños no pueden aprender reglas gramaticales, sino intuirlas a través del uso continuo de la lengua en juegos, en situaciones cotidianas), son atendidos por el profesorado menos capacitado o, por lo menos, al que menos requisitos se exige. ¡Craso error! Es infinitamente más difícil enseñar una lengua de forma natural, como la materna, pues requiere altas habilidades por parte del enseñante: un dominio de la misma igual o parecido al de la lengua materna.
Si se realizara esta inversión, si se dedicara el profesorado más cualificado a los primeros años de aprendizaje, ¡si que estaríamos dando un auténtico giro positivo a este tipo de enseñanza!.
   En todo caso, tenemos lo que tenemos, y hemos de procurar avanzar en la medida de nuestras posibilidades.
Aprovecho la ocasión para recomendaros la página de un buen amigo, excelente profesor de inglés, en enseñanza secundaria y en la Universidad de Murcia, persona de probada honradez, que oferta cursos de inglés en Londres a precios muy asequibles, según he podido comprobar:
Informaciones acerca de PEDRO DE ALBA y el curso de verano en Londres 2013, las encontraréis en esta otra página:
Espero haberos facilitado un poco la tarea de búsqueda, que muchos realizamos, para que nuestros hijos disfruten y aprovechen el verano.
Checha, 26 de febrero de 2013