jueves, 17 de enero de 2013

¡QUE VIENE EL LOBO!


¡QUE VIENE EL LOBO!


Pastor caucásico 
 Poderoso y macizo, el Pastor Caucásico puede ser una raza de difícil crianza para un dueño sin experiencia, ya que solamente respeta y obedece a aquellos miembros de la familia que muestren su dominancia sobre el animal. Generalmente son buenos con los niños, pero no los considerará como sus dueños. El perro desarrolla un fuerte enlace con su dueño, pero muy raramente será completamente sumiso y seguirá órdenes a ciegas, ya que un perro de esta raza principalmente confía en sus instintos, al punto de desobedecer las órdenes de su dueño en ciertas situaciones. Una raza con un cortísimo tiempo de reacción y veloces reflejos de protección, ha sido descrita por algunos como "una bala perdida". Con un adecuado cuidado y entrenamiento, el perro es una mascota obediente y educada. 

PEDRO Y EL LOBO
   Erase una vez un pequeño pastor que se pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando sus ovejas y, como muchas veces se aburría mientras las veía pastar, pensaba cosas que hacer para divertirse.
Un día, decidió que sería buena idea divertirse a costa de la gente del pueblo que había por allí cerca. Se acercó y empezó a gritar:
- Socorro! El lobo! Que viene el lobo!
La gente del pueblo cogió lo que tenía a mano y corriendo fueron a auxiliar al pobre pastorcito que pedía auxilio, pero cuando llegaron, descubrieron que todo había sido una broma pesada del pastor. Y se enfadaron.

Cuando se habían ido, al pastor le hizo tanta gracia la broma que pensó en repetirla. Y cuando vio a la gente suficientemente lejos, volvió a gritar:
- Socorro! El lobo! Que viene el lobo!


Las gentes del pueblo, en volverlo a oír, empezó a correr otra vez pensando que esta vez si que se había presentado el lobo, y realmente les estaba pidiendo ayuda. Pero al llegar donde estaba el pastor, se lo encontraron por los suelos, riendo de ver como los aldeanos habían vuelto a auxiliarlo. Esta vez los aldeanos se enfadaron aún más, y se marcharon terriblemente enojados.
A la mañana siguiente, el pastor volvió a pastar con sus ovejas en el mismo campo. Aún reía cuando recordaba correr a los aldeanos. Pero no contó que, ese mismo día, si vió acercarse el lobo. El miedo le invadió el cuerpo y, al ver que se acercaba cada vez más, empezó a gritar:
- Socorro! El lobo! Que viene el lobo! Se va a comer todas mis ovejas! Auxilio!
Pero esta vez los aldeanos, habiendo aprendido la lección el día anterior, hicieron oídos sordos.

El pastorcillo vio como el lobo se abalanzaba sobre sus ovejas, y chilló cada vez más desesperado:
- Socorro! El lobo! El lobo! - pero los aldeanos continuaron sin hacer caso.
Es así, como el pastorcillo vio como el lobo se comía unas cuantas ovejas y se llevaba otras para la cena, sin poder hacer nada. Y se arrepintió en lo más profundo de la broma que hizo el día anterior.

   Una buena lección para aquellos que usan la mentira y la amenaza como medio para amedrentar y chantajear a gente franca y honrada.
Os recomiendo la estupenda obra de Prokofiev que lleva el mismo nombre:
¡Cuidado con los supuestos mansos pastorcillos!

Checha, 17 de enero de 2013