sábado, 15 de diciembre de 2012

SON HABICHUELAS CONTADAS


SON HABICHUELAS CONTADAS



No quedan habichuelas mágicas. Era un truco. Nos engañaron, como hacen todos los magos. Pero ésta era magia negra, cavaba nuestra tumba. Y ahora nos culpan por habernos comido las habichuelas que nos sacaron de la chistera.
Engañados culpados y culpados exculpados....¡qué paradoja!.
Pero hay algo cierto en todo esto: LAS HABICHUELAS ESTÁN CONTADAS.  Sólo quedan las que se alzaron, las que hicieron un gran follaje donde construir castillos. En la tierra, donde deberían estar, son una excepción, que además no pertenece a quien las cultiva con esmero.
   La naturaleza ha sido expoliada por extraños cultivadores “transgenicos”, que han malgastado sus energías renovables y minado su capacidad de regeneración. Su gran potencialidad de recursos ha quedado limitada, ha huido por un gran agujero negro.
  Estos malignos cultivadores , o dicho de otro modo, denigradores de la cultura, son tan poco cultivados, que desconocen el proceso minucioso dirigido a aniquilar recursos. Ni siquiera saben contar habichuelas (probablemente tampoco sepa hacerlo nadie en un futuro cercano, en el que reine la mayor de las inculturas). Hacen creer que hay pocas, porque restan directamente las que ellos han consumido y almacenan para consumo propio .
   Desde esta yerma tierra, las miramos, allá en lo alto, y parecen pequeñitas, parecen pocas. Pero no seamos ingenuos, es pura apariencia. Si bien se han malgastado muchas, con solo mantear un poco la gigantesca planta, se ven volar habichuelas, fugarse por los aires, de palacio en palacio.
Hay que podar, hay que sanear, para tener las habichuelas a nuestro alcance, para que nuestros hijos, aún con mínimos conocimientos matemáticos, puedan contarlas y aprendan a repartirlas equitativamente (el mínimo de humanidad que a nosotros se nos está negando con la ley del embudo: para mí lo ancho, para ti lo agudo). ¿Qué será de las futuras generaciones si desconocen la unión indispensable entre naturaleza y cultura, de la que deriva lo humano?.
  Demasiados en la parte estrecha del embudo, por donde no cabe ni una habichuela.
¡HAY HAMBRE!
   Por más que los demagogos se empeñen en decir que los bares siguen llenos de clientes y la gente sigue comprando bragas y calzoncillos....¡saben de sobra que hemos pasado de clase media a élite del suelo, que elegimos vivir el presente con cierto optimismo, para olvidar que la tierra se resquebraja, que caeremos, igual que la economía, pero preferimos ser tragados por la tierra a ser amortajados por una habichuela !.
Insisto en que somos pocos, muy pocos, los que conservamos esta pizca de sentido común que nos confirma, que aún más incierta que el futuro económico es la muerte. Que gracias a nuestra aparente trivialidad, se mantiene esta economía (que bien poco tiene de “eco”) hundida por la corrupción global.
  El pasado domingo, 9 de diciembre, se podían leer, en El País dominical, las siguientes palabras del presidente de la Comisión Europea, Durao Barrosso: “la disyuntiva es más Europa o la irrelevancia”.
Perdón, Sr, ¿me podría explicar lo que significa relevancia?.  Soy inculta, disculpe. No entiendo de leyes de mercado, disculpe. Sólo sé lo que veo, disculpe. Y si me atengo a lo que veo, parece que la relevancia consiste en mirar desde lo alto a los pobres diablos que luchan por encontrar la vaina de las habichuelas que ustedes se han comido. Lo siento, no llevo tacones. Prefiero sentir la tierra bajo mis pies.
“Mejor una buena acción cerca de tu casa que ir lejos a quemar incienso” (Amelia M. Earhart)
   Veo que muchos le aplauden. Veo que muchos eligen una y mil veces a los mismos ineptos y corruptos gobernantes, que erigen sus falsos programas sociales subidos al mismo pedestal, el que preserva sus privilegios consolidados, impunidad legal, jubilación desorbitada y vitalicia, compatibilidad de diversas fuentes de altos ingresos, y una larga lista interminable.
¡Pues así sea!, ¡merecen lo que tienen!. A agachar cabeza y dejar de quejarse. Claro, les resultan muy convincentes  los archidesgastados argumentos de la “herencia”. Todos con el mismo problema: ¡las lacras que han heredado!. Pero nuestros hijos no heredarán ni siquiera nuestra casa deshauciada, ni siquiera una lacra, porque lo que nos está dando Europa, el viejo continente, es vejez, es muerte.


El viejo conservadurismo que se niega a modificar leyes obsoletas, que solidifican la injusticia social, mientras cambian, en un abrir y cerrar de ojos, elaboradas constituciones, leyes de sucesión monárquica o de acceso a las Casas Reales.
Que se niega a modificar una ley de mercado europeo que pone coto a la producción, obligando eliminar los inevitables excedentes, impidiendo derivarlos a bancos de alimentos o directamente a la población hambrienta.
Acerquémonos a las fábricas, donde se aniquilan alimentos bajo criterios puramente estéticos, maquillándolos, haciéndoles perder propiedades vitales para ganar en “presencia”, despreciando sin más (por falta de apoyos económicos y legales) aquellos productos que presentan una pequeña mácula externa, pero mantienen absolutamente íntegras sus cualidades internas.
El criterio de rentabilidad nos ha sumido en una cultura estetico-shintoísta, CAPITALISMO PURO Y DURO.
Lo único que obtenemos gratis son unas buenas orejeras para eliminar la visión lateral, para obviar las enormes colas de comedores sociales, el desbordamiento de ONGs comprometidas, que claman la obtención de migajas, de las vainas, para poder atender a la gran masa de DAMNIFICADOS sociales.
“Somos una sociedad de tramposos”. Claro, no nos queda más remedio. Benditos los pescadores tramposos, obligados por ley a devolver al mar el excedente de pesca capturada, que escapan a la intransigencia judicial, pactando con organizaciones sociales, acercándose a la costa para verter al alcance de manos necesitadas los pescados “ilegales”. Bendita también la obra de los que ayudan a los sin-papeles, acción expresamente prohibida, aunque solo sea comprando los productos con los que dignamente quieren ganar su pan.
Alabaré con boca llena a aquellos supermercados y empresas que distinguen entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, enviando así productos prohibidos para la venta a organizaciones necesitadas.
Os invito a entrar en los enlaces  adjuntos del programa “Salvados”, en los que podéis constatar, por boca de los mismos fabricantes y empresarios esta impactancte realidad.
Entrevistas de Évole en el programa “Salvados” sobre el desperdicio de alimentos:

También quiero implicaros en la firma de propuestas, como la del enlace de más abajo, en la que se insta a los empresarios a negarse a aniquilar sus malnombrados “excedentes de producción”.
La petición que inicié hace tres días para pedir a Mercadona que done los alimentos a punto de caducar en lugar de tirarlos, ha tenido gran acogida. 
Ya sois 700 personas las firmantes y el número sigue aumentando, pues me consta que se ha extendido por toda la península. 
Mi esperanza es alcanzar varios miles en las dos semanas próximas y así hacer ver a este supermercado que tiene otras opciones.
Si aún no has firmado o quieres invitar a otros a hacerlo pincha en el enlace
Puedes firmar mi petición también haciendo clic aquí.
Gracias. 
Aún ando impactada por la reacción de un pariente mío que se enfrentó a las autoridades policiales, entre un grupo de mirones, que veían impasibles cómo se apaleaba a un hombre de raza negra por realizar ventas ilegales. ¡Hurra por mi pariente, por su arrojo, valentía y sentido de la justicia!. ¿Acaso no sabemos que los productos confiscados a los perseguidos top-manta no son aniquilados, como dicta la ley, sino repartidos entre los empleados receptores?.
   ¿Quién se atreve a lanzar la primera piedra?, ¿quién osa hablar de legalidad e ilegalidad en un país donde el 80%( siendo benévola) de los que ostentan cargos políticos está imputado de corrupción, pero permanece y permanecerá impune, o a lo sumo castigado con una ínfima multa?.
SI TODOS LOS IMPUTADOS DEVOLVIERAN LO ROBADO AL PUEBLO, LA CRISIS SE TRANSFORMARÍA EN BIENESTAR GENERAL, ¡NO HAY DUDA!.
REPITO, INSISTO: ¡HAY HAMBRE EN ESPAÑA!, y también ¡FOMENTADA INCULTURA!.
    Los que cuentan las habichuelas saben matemáticas, pero pretenden no saberlas, procurando a su vez que nosotros las desconozcamos. ¡Verdaderos delincuentes!, sin paliativos.
   Así es la hipócrita legalidad, la falsa justicia, la transformación radical de ética en pura estética.
Me declaro ilegal, ¡declaráos ilegales!. Soy ilegal porque estoy a favor del que roba una barra de pan y es detenido por ello, mientras que los salvaguardas de esta interesadamente lenta e injusta “justicia”, aluden desbordamiento, mientras permiten que prescriban los inaceptables engaños de los poderosos, pero se apresuran a enjuiciar y deportar a pobres desgraciados.
Si la justicia consiste en una larga lista de criterios formales, en “asesinos a sueldo”, en “policías mandados y a comisión”......EXISTE, DESGRACIADAMENTE, EXISTE.
¡Bonita sociedad de pescadores hemos fabricado con nuestras propias manos”


Una masa de pescadores que pescan a gancho en los contenedores, o incluso se meten dentro cuando desesperan en el intento.

Y una élite de pescadores “de altura”, “de arrastre”, que atrapan con enormes redes todo lo que les sale al paso, flora y fauna, para luego desechar lo que no vale: EL FUTURO, LA VIDA.
Espero que algún día pesquen un zapato, UN ZAPATO HECHO A SU MEDIDA.

Otros enlaces de interés:


Checha, 15 de diciembre de 2012