martes, 30 de octubre de 2012

UN HURRA POR JAVIER MARÍAS



UN HURRA POR JAVIER MARÍAS

 Es triste e indignante la certeza indudable del dicho español: “hagas lo que hagas, siempre estará mal”. Consecuencia inmediata de ello es :haz simplemente lo que quieras, actúa según tu conciencia, obviando las críticas, en muchos casos malintencionadas, de los que te rodean.
   El honroso, consecuente y elogiable gesto de Javier Marías de rechazar el bien merecido premio nacional por su obra “Los enamoramientos”, a pesar de sus convincentes explicaciones, ha sido malinterpretado y tergiversado en diversos medios de comunicación. Se ha criticado a Marías de engreído, de ser incongruente con su pasado por haber aceptado en el 74 el premio nacional a la traducción,.... ¡Como si las circunstancias  no variasen y las personas tampoco!. Toda persona tiene derecho a actuar en cada momento según su conciencia, incluso si ello se contrapone a actuaciones anteriores.
    Conozco a Javier Marías personalmente, y me enorgullece haber sido alumna suya de traducción, en la Complutense de Madrid. Leo asiduamente sus artículos en el País, y admiro profundamente su integridad, sagacidad y congruencia de ideas.
   Si, como algunos arguyen, hubiera avisado previamente de su decisión, es evidente que el premio no hubiera quedado vacío, se le habría concedido a otro...
.pero Javier Marías no hubiera tenido la oportunidad de expresar y enfatizar con el rechazo, su total y absoluto desacuerdo con la política gubernamental, del signo que fuera, presente y pasada, en lo referente a dos pilares básicos de la sociedad: sanidad y educación.
     Acaba de volver un familiar médico, de invertir sus vacaciones curando a los niños etíopes. De su experiencia resaltaba, no sólo la satisfacción por sentirse tremendamente útil, sino lo escandaloso de la incultura reinante, que hacía posible la manipulación por parte del gobierno. Citaba algunos ejemplos, como que la gente, aún siendo pobre, aún careciendo de los requisitos mínimos de subsistencia, tenía en sus ínfimas chabolas un televisor y un video (posesiones supuestamente imprescindibles), o que gastaban el dinero que les entregaba la ONU para potabilizar el agua, en galletas u otros productos innecesarios.  Estos inauditos ejemplos ponen de manifiesto la importancia del conocimiento, la formación, la cultura,  para discernir lo necesario de lo innecesario, para saber que con estas pequeñas golosinas sus gobernantes los engañan, permitiéndoles gastar la poca ayuda que se les concede, en objetos fútiles para su desarrollo. Mientras tanto, muchos de estos gobernantes claman ayuda exterior, que gastan en nadar en la abundancia junto con un grupito de agraciados.
    Engaños, injusticias, podemos padecerlos todos, pero no lo olvidemos, la incultura crea masas descabezadas , incapaces de comprender por qué se hunden cada vez más, o lo que es peor, que son implacablemente hundidos.
Mi más sincera enhorabuena, estimado profesor.

Checha, 30 de octubre de 2012