viernes, 10 de agosto de 2012

LA PINTURA DEL ALMA


LA PINTURA DEL ALMA
   Esta entrada podría, quizás debería, estar dedicada a uno de los pintores, cuya vida personal, evolución, experiencia artística  y  obra, han marcado en gran medida mis preferencias pictóricas. Pero no haré más que convertir esta pequeña introducción en un consejo,  la lectura de uno de los libros más apasionantes  que conozco: “Cartas a Theo”, de Van Gogh. Y será en otro momento, cuando transforme a este gran genio de la pintura, en protagonista único de una  de mis pequeñas aportaciones internaúticas.
No obstante, el título de este escrito me habla de él, me incita inexorablemente a mencionarlo como el más grande de los llamados “expresionistas”.
  KICHNER, La artista Marcela

 El expresionismo pictórico nace a principios del s. XX en diversos lugares y por diversas razones. Si bien en Francia se trataba de un movimiento revolucionario respecto al impresionismo pictórico imperante, en otros países se da como resultado de vivencias, en muchos casos traumáticas, como puede ser una guerra, que necesitan ser expresadas de algún modo, liberadas de la mente del individuo para descargarla de  su dolor. No olvidemos que la propia terminología nos da la clave de la dirección del flujo, clarificando ,sin gran esfuerzo, la confusión imperante entre dos modos antagónicos de  pintar.  In(m)-presionar es como hacer una fotografía de la realidad externa, intentar captar todos y cada uno de sus detalles cromáticos, como sin duda,  muestra el puntillismo. Ex-presión indica, por el contrario un flujo del alma hacia el exterior, pintura de la mente, del recuerdo impregnado de la experiencia subjetiva, que sale al exterior en formas y colores imprecisos, más cargados de sujeto, que del objeto que ha incitado la obra pictórica.
    Aclaraciones aparte, he tenido la suerte de visitar en Berlín el museo “Die Brücke”(el puente), dedicado a un grupo de pintores, que ,entre 1905 y 1913, reaccionan ante la pintura decorativista precedente, pero, ante todo, expresan desolación y angustia en los albores de la Primera Guerra Mundial. Fue fundado por cuatro artistas: E. L. Kirchner, F. Bleyl, E. Heckel y K. Schmidt- Rottluff, a los que posteriormente se unieron otros como E. Nolde, Max Hermann Pechstein y Otto Müller. También el famoso “Grito” de Munch está encuadrado dentro de este movimiento.
   Todos  apostaban por un arte directo, sin recreaciones decorativas, duro, simple, impactante.
Una pequeña referencia acerca del museo:
Es un museo para los interesados en arte moderno. Se llama Die Brücke (El Puente) en honor al grupo formado en 1905 cerca de Dresden, por artistas autodidactas como Kirchner o Heckel cuya experimentación tuvo como resultado la primera ola de expresionismo alemán. El museo existe gracias a que uno de los fundadores del grupo, Schmidt-Rottluf, al cumplir 80 años regaló 74 de sus obras para fundarlo y tres años más tarde, en 1967, ya se habían adquirido otras muchas del resto del grupo, provenientes de colecciones privadas. La tarea no fue fácil porque desgraciadamente los nazis habían destruido muchas de estas obras que tacharon de “pecado cultural”. --------------------- Museo Brücke Bussardsteig, 9 14195 Berlin Horarios : De 10.00 a 18.00 horas. Cierra los lunes. 
 Desgraciadamente es muy breve la representación pictórica que permanece en el museo, trasladada en gran parte a otras grandes galerías.
   Y entre puentes (de plata o de madera) que se presentan actualmente ante nosotros sin solución de salida, y gritos desesperados como el de Munch, que representan dolor profundo, femenino, sin rostro, os voy a resaltar una obra de Kichner, antes desconocida para mí, en la que de alguna manera me he visto reflejada.
  No representa amargura, desesperación, quizás más bien  una presencia femenina a su aire, libre de convenciones, pensativa, decepcionada,  que probablemente apuesta por una redención artística, bella, ante la fiereza de la oscura tormenta que nos acecha.
Checha, 10 de agosto de 2012