domingo, 19 de febrero de 2012

REFORMA LABORAL

LOS CHICOS CANTORES DE MERCADONA
"La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos."
PLATÓN
Filósofo griego


 www.youtube.com/watch?v=JDzQLQ952ZU

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    No hay menos riqueza, la siguen teniendo, como siempre unos pocos, esos pocos cuyos múltiples deseos de poseer, cuya ambición, nos ha ido llevando a una escisión cada vez mayor entre ricos y pobres, en aras de una globalización mal entendida.  Si se entiende por globalización el proceso mediante el cual los paises desarrollados acuerdan una política económica común, que los haga fuertes, que los unifique en la explotación indiscriminada de los países del Tercer Mundo, que asuman la dirección de organismos internacionales hacia un capitalismo cada más exacerbado, compadecido de los pobres bancos burbujeantes o las pequeñas pérdidas de grandes fortunas, obligando así a vivir endeudados a países que , bajo otros parámetros, en un mundo tendente a generalizar un estado de bienestar, dejarían de estar ahogados, presionados por esta abominable crisis en la que nos han sumido unos pocos, los mismos que pretenden que paguen los no culpables, los mismos que toman medidas vergonzosas, que dejan impunes  a los “ pobres deseosos”, para que puedan cumplirlos cada vez con más holgura, para que puedan materializar sus ansias de poder, el descarado robo a sus congéneres.  Hay que igualarse al resto de países europeos, hagamos reformas para igualarnos  a ellos, robemos juntos, endeudemos  a todos para que jamás puedan salir del profundo abismo al que los hemos lanzado.
   La ventaja de algunos, para vergüenza de muchos, es, no sólo aguantar estóicamente las vueltas de tuerca que les van aplicando en sus condiciones laborales, la pérdida de sus derechos consolidados a lo largo de muchos años, la humillación de sentirse esclavizados teniendo que realizar horas extras no remuneradas, en detrimento de su derecho al descanso, ocio, vida privada, sino además utilizar como gran vía de escape el humor.
-¿Cómo están las sardinitas?- canta uno en la pescadería a pleno pulmón-
- ¿Las sardinitas?, fresquitas, recién, traiditas- contesta el compañero riendo y cantando-
-¿Cómo díces?- canta un tercero-  ¿Las sardinitas fresquitas, baratitas y recién traiditas?, ¡ Pues compren sardinitas señores!, ¡compren sardinitas!-
Todos se ríen con sus duetos y tríos,  eso sí, sin parar de limpiar, cortar, descamar el pescado. Y siguen cantando la misma cancioncita, hasta que inventan otra para los boquerones o la merluza, en dependencia de los objetivos que les hayan marcado ese día.
Mientras tanto, el verdulero va recorriendo con su carrito todo el supermercado  cantando “buenas y ricas patatas, oferta de hoy”. Pasa por la pescadería y sus cánticos compiten por ser escuchados. Pero ríen, ellos ríen, nosotros reímos. Al fondo se escucha también el rumor de las cajeras intentando meter una botella de vinagre en cada carrito que pasa por su escáner.
Un auténtico mercado callejero. Política de la empresa. Hacer teatro para cumplir objetivos.
Pero la hilaridad que nos produce esta comedia humana, en tanto reflexionada, se nos hiela en las comisuras de los labios. Es trágica la situación a la que se ven sometidos, la presión de ser conscientes de que, aunque les duela la tripa, han de cantar, para que no les duela de hambre cuando los despidan libremente, sin explicaciones, sin plazos, sin compensaciones.
Dicen que “cuando el español canta, algo tiene en la garganta”,  y si no que se lo pregunten a estos pobrecillos, o a los esclavitos de cualquier otra empresa, que se ven en idéntica situación.
Lisa Simpson ha dedidido hacer una curiosa pregunta a ésta entrada


Checha, 19 de febrero de 2012