viernes, 20 de enero de 2012

LA MAYONESA Y EL MAL DE OJO

LA MAYONESA Y EL MAL DE OJO
Si tienes la regla, estás nervioso o tienes invitados, no hagas ajoblanco o mayonesa, ¡se te cortará!. Así nos lo han dicho nuestras madres, las suyas a ellas, lo dicen las experimentadas, y, lo peor de todo es que tienen razón. También yo, despreciando estúpidas supersticiones, haciendo alarde de sentido común y racionalidad, me he burlado de este sinsentido, eso sí, acordándome durante todo el proceso de elaboración de la salsa, de mi madre, de mi abuela y de la madre que las parió. Y lo curioso es que al principio parece que sí, comienzas a carcajearte en tus adentros cuando, ¡zas!, el ruido de la batidora te comunica que no estas batiendo más que un líquido amarillento. Uno comienza a correr detrás del aceite, del limón, incluso del huevo. Batiendo sin parar comienza a ir añadiendo cosas, ¡todo en vano!. El cuarto de litro se ha convertido en medio litro , cada vez más líquido, cada vez más odiosamente amarillo. La batidora se está calentando, el pollo del horno huele a quemado y nos duelen las manos, de paso nos llaman por teléfono y nuestro hijito pretende que le limpiemos el culo. ¡Se acabó!. No somos nosotros, es la batidora que se ha parado la que nos indica el momento de bajar al supermercado a comprar el socorrido tarro de mayonesa.
        Pero puestos a creer en supersticiones, y tras mucho cavilar acerca del misterioso caso de la mayonesa,he llegado a la conclusión de que el problema reside en el "mal de ojo". Tengo poderosas razones para pensar así, pues ¿quién  mide el aceite, la sal, el poquito de limón?. Lo único que medimos es el huevo, y todos sabemos que los hay de diversos tamaños. Hacemos la mayonesa a ojo, y es precisamente el ojo el que se vuelve bastamte impreciso cuando todos esperan que lo sea.
    
        En cualquier caso, no pienso dejaros con un panorama tan desolador.
He de comunicaros que últimamente, añadiendo un vasito pequeño de leche a una mayonesa cortada, y evitando mover lo más mínimo el batidor del fondo del vaso, he conseguido en muchas ocasiones arreglar el gran desastre.
      Y, ¡la gran noticia!: LA LATONESA NUNCA SE CORTA. Así que, utilizando tres medidas de leche por una medida de aceite, ¡teneis el éxito asegurado y la podeis conservar en un tarro durante mucho más tiempo. ¡Si nuestras abuelas lo hubieran sabido!. La mía cocía patatas y las añadía, pero no se alteraba, ¡ya no tenía la regla!.
  De todas formas, no me resisto a conocer vuestras aventuras y soluciones a la mayonesa de huevo, ¡para cuando no haya leche!, ¡para divertirme un rato! o ¡para no sentir que soy la única que tiene mal de ojo!

                                                           Checha, 20 de enero de 2012