miércoles, 30 de noviembre de 2011

Quede claro que no abro esta sección por la crisis, sino por la conciencia. Leía el otro día las estadísticas de las ingentes cantidades de comida que van a parar a la basura en los restaurantes de todo el mundo, con la mitad de lo cual se podría abastecer a toda la población mundial, y se me ponían los pelos de punta.
    ¿En qué clase de seres nos hemos convertido, que nos permitimos el lujo de dejar en el plato la mitad, no porque estemos saciados, sino porque nos apetece picar de otras cosas?. Picoteamos en bufes libres, en los que disfrutamos llenándonos un plato de cada tipo, sin haberlos probado previamente, para luego poner cara de asco y casi demandar al restaurante por ofrecer tal porquería.

       La  idea de reciclar se asocia habitualmente al calentamiento global, al cuidado del medio ambiente,....pero estoy plenamente convencida de que reutilizar, reciclar, es un valor que conocían nuestros padres porque sabían lo que significaba la escasez, la necesidad de adaptarse, conformarse y  estar satisfechos con  sus posibilidades. Nosotros, nuestros hijos, vivimos por encima de ellas, somos incapaces de apreciar lo pequeño, y en consecuencia, tampoco lo grande.

RECICLAJE DE COMIDAS: CROQUETAS DE MERLUZA Y ATÚN.


     Sin pretender insistir más en lo quisquillosos que son nuestros malcriados hijos, fue esa la causa de que anteayer quedasen tres rodajas grandes de merluza fresca en la fuente: porque las había cocinado no sólo con harina, sino además con huevo, y estaban "raras".
     Las guardé en el frigorífico y  ayer hice una masa de croquetas con cebolla, la merluza desmenuzada, dos latitas de atún y un poco de pimienta. ¡Riquísimas!.

    Comparto mi idea para que también vosotros me contéis las vuestras y podamos hacer un minirecetario de "desperdicios".

                                             Checha, 30 de noviembre de 2011