Abrazando tus sinapsis
Era bastión tu columna
de equilibrio vertebral,
una acrobacia audaz,
medrosa, temeraria,
inocente,
tal vez descomunal
Agarrándote los huesos,
descansaba en cada foso,
vacilaba,
titubeaba dudoso,
o ascender a tu cerebro
a gozar discernimiento,
o bajar a la ignorancia
de tus pies cansados,
huellas caminantes,
sin rumbo,
siempre oscilantes.
Fue el peso quien la inclinó,
con ardor de verdes ansias,
el que viró la recia balanza
y…
abrazando tus sinapsis
reposó mi corazón,
con razón
o sin razón.
Checha, 18 de octubre de 2021
Imagen: nationalgeografic

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